lunes, 25 de mayo de 2015

Manuel Rafael García Aguirre, el vigía prudente y celoso de la construcción de nuestra primera flota de mar.


El 27 de mayo de 1872 fue sancionada por el Parlamento argentino la primera ley de adquisición de armamentos navales, mediante la cual se  autorizaba la compra de "tres buques de guerra encorazados, del sistema más adelantado y más adecuado al servicio en las aguas de la República", para lo cual el entonces Presidente Domingo Faustino Sarmiento dispuso el urgente traslado de Manuel Rafael García Aguirre - quién se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario ante los Estados Unidos - en comisión a Londres, para la suscripción de los contratos pertinentes y la posterior supervisión de la construcción de los buques, que tiempo después pasarían a la historia como la Escuadra de Sarmiento.

Ya instalado en la capital del Reino Unido, García Aguirre tomó para sí la dirección técnica de la construcción de los buques, y pese a ser completamente lego en temas navales encaró la tarea con el mayor celo y responsabilidad.

El capitán de navio Hector R. Ratto, en un artículo publicado en el Boletín del Centro Naval Nº 536, correspondiente a los meses de mayo-junio de 1939, nos relata como se llevó a cabo esta misión de tanta importancia para el futuro de la armada argentina.

“Hacia 1873, la situación internacional del país, sin ser mala, despertaba inquietudes. Chile con el visto bueno de Brasil, se manifestaba resuelto a resolver según su tesis el problema posesorio de la Patagonia, mientras los brasileros ocupaban militarmente, apoyados por una fuerte escuadrilla, la isla Argentina del Cerrito en la unión del Paraná con el Paraguay.”


“Ante la situación planteada, que nuestra debilidad naval agravaba, Sarmiento dispuso la construcción en los astilleros ingleses de los primeros buques de nuestra armada: los monitores “El Plata” y “Los Andes”, de alrededor de 1.600 toneladas y cerca de 10 nudos de velocidad y que el Brasil poseía en aguas del Paraguay desde la Guerra de la Triple Alianza contra Francisco Solano López ; las cañoneras “Paraná” y “Uruguay” de alrededor de 600 toneladas; las cuatro bombardas de 400 toneladas "Pilcomayo", "Bermejo", "Constitución" y "República" y la flotilla de lanchas torpederas las cuales, transformadas, prestan aún pacífico servicio en el buque-hospital Río de la Plata.”

“La construcción de esta flota no estuvo a cargo de profesional alguno sino, por el contrario, se puso bajo el control del ministro argentino Manuel Rafael García Aguirre. Por una correspondencia inédita mantenida por este diplomático y el presidente Sarmiento conocemos algunos antecedentes interesantes relativas a las naves                   construidas y la actuación activa y eficaz del talentoso gobernante, quien toma para sí la dirección técnica de las naves construidas, así como participa en las tribulaciones del ministro argentino en Francia e Inglaterra, para que aquéllas no defraudaran las esperanzas de su gobierno y del país.”

“La correspondencia en cuestión nos revela el nombre de los consejeros que actuaron entre Sarmiento y García y hasta donde resultaron convenientes la intromisión de personas irresponsables y extranjeras. En las mismas cartas obran datos sobre la adquisición de materiales para el ejército que simultáneamente se encargaron”

                                                                 Monitor El Plata - 1872

“Los colaboradores fueron: Hunter Davidson, Pierre Gustave Toutant  Beauregard y Tomás Page, ex oficiales, según parece, de la guerra de Secesión americana, a juzgar por este párrafo.” Sobre contratar a Beauregard, francamente, yo no soy de la opinión de H. Davidson. Creo que podemos tener oficiales muy competentes que no sean ex confederados y que no sean exigentes. Pero hay más: no sé si esta aglomeración de “ex Rebels” gustaría a los Estados Unidos” Cita luego a Page, diciendo a continuación que a Davidson hay que tenerlo a rienda corta, añadiendo: “Soy un verdadero cancerbero. Me tiemblan los contratistas, y para los confederados a nuestro servicio soy a rare, severe and fastidious cronial man

Debió nuestro ministro recurrir a los servicios del Almirantazgo inglés en lo referente a los tipos de buque y material. A este respecto escribe: "Mis dudas y trepidaciones sobre lo que debe preferirse son muy fundadas y consultadas con gente competente. Los oficiales del Almirantazgo de Su Majestad Británica y los Departamentos de Artillería no han podido tratarme mejor. Lea las tiras adjuntas sobre los acorazados; nada de buques grandes y muy pesados de coraza. Esto me aconsejan: me recomiendan buques pequeños con grandes cañones que sirvan como baterías flotantes y de fácil traslación de un punto a otro. He estado tan atareado con el contrato por el buque torpedo y con la remisión de las cañoneras, que no he podido consagrarme a nuevos buques"

En esta misma carta, escrita en París, que lleva fecha 23 de abril de 1874, añade el doctor García:

“Acabo de llegar de Inglaterra y me vuelvo a despachar las cañoneras; verlas en la última prueba, entregarlas por inventario, asegurarlas, etc., dar mis últimas instrucciones y ahorrar cuanta plata se pueda en esto. Los diarios de ese país anuncian la llegada de los acorazados. Los monitores salen sólo en setiembre y octubre.” 

                                                                   Monitor Los Andes -1875

"Aludiendo al superior poder naval de Chile en el Atlántico y la imposibilidad de medirse con ellos, estampa esta lisonjera confidencia: "Harto hará usted en dejar pronto un sistema defensivo basado en fortificaciones y torpedos. Los que vengan harán lo demás", agregando en una postdata: "conviene mandar oficiales para estudiar los torpedos, para no estar a merced de extranjeros que hagan los imprescindibles"

En otra carta posterior, fechada en Birkenhead el 8 de mayo, García le confía a su amigo presidente:

“Aquí me tiene usted de contralmirante, sobrestante y “pagante” en medio de un infierno de martillazos y hierros candentes; trepando por andamios y penetrando como ratón por conductos estrechos para ver cómo va la marina; activase las salidas de las cañoneras para el 15 del corriente; harán la salva el 9 de julio. Dios mediante, en la rada anterior de Buenos Aires.”

Días después, en una nueva comunicación fechada en Boulogne – siempre dirigidas al presidente – y al aludir a un “diagrama de los efectos de la artillería”, le hace una confesión paternal.

“El dibujo en diagrama es de mi hijo que está entusiasmado por servir en la Armada. Yo le hago estudiar para que pueda ser oficial, o mejor, ingeniero en la Armada.”


                                                               Cañoñera Paraná - 1872
                                                                                        
"Este joven, que además de asistir a la construcción de las primeras naves secundaba a su padre como dibujante de la comisión copiando diagramas y ábacos y sacando croquis de distintas naves, sería con el tiempo , una figura destacada de nuestra moderna marina: el contralmirante Manuel José García-Mansilla que cursó estudios en la Escuela Naval francesa."

"Sus cartas posteriores hablan de la preocupación por lo mucho que se gasta y "de lo que costará tener ejército y marina reglamentada con nuestra oficialidad y tropa" ; de lo que cuestan los torpedos; de los descuentos que él obtiene de constructores y de las comisiones que no permite beneficien a los que están a las órdenes del gobierno"

"Yo soy un león con Davidson. Sé que es duro de boca, pero también sé como contenerle. No he de consentir -escribe- a él ni a nadie que me saquen un centavo más de lo preciso"

"En otra comunicación, la del 3 de agosto, dice a Sarmiento el ministro y jefe de la comisión naval: "Me voy a Londres a arreglar los contratos de los nuevos buques; a preparar la salida de los resguardos y hacer los contratos para materiales de combate. A fin de este mes se lanza al agua el primer monitor; el segundo, a fines de septiembre. Espero con curiosidad noticias de las llegadas de las cañoneras"

Cartas subsiguientes anuncian el envío para el presidente y el ministro de dos cuadros de las cañoneras, que se encuentran en nuestro Museo Naval, con otras fotografías que la casa Laird Brothers, constructora de las naves, remite a los ministros y al doctor Dalmacio Vélez Sarfield. En una de ellas comenta los disparates que los diarios sudamericanos escriben sobre la artillería de las cañoneras, y al referise a ellas, exclama: “Ojala las cuiden nuestros marinos”. Este deseo ha sido más que satisfecho, como que una de ellas, la valiente "Uruguay" está a flote como museo en Puerto Madero, en la ciudad de Buenos Aires.

                                                                ARA. Uruguay-1874

Se ocupa de otros temas, como por ejemplo del personal, expresando: " Necesitamos contratar marinos para la escuadrilla, que precisa de todo, empezando por disciplina, y que ustedes indiquen las necesidades de aumentar los sueldos. Los ingenieros deben ser considerados como oficiales. Amistosamente le indico que allá, eso no se considera así, y que de esos hombre depende la conservación de los buques en parte valiosísima: la máquina. Un nuevo reglamento de marina es de primera necesidad e importancia los mismo que la inspección de víveres y pertrechos, que cuestan muchos millones."

"Dé usted traslado y autos a mi sucesor en calidad de urgente. La reforma administrativa del ejército y de la naciente marina es de suma necesidad. En esto como en muchas cosas, estamos muy gauchos. Tener buques y buen armamento sin gente que lo entienda y atienda, es inútil......"

"La última carta en que el ministro García informa a Sarmiento, es de fecha 18 de octubre, seis días después de la entrega del mando de éste a su sucesor, el doctor Nicolás Avellaneda. En ella le dice que él ha terminado su profesión anfibia, felicitándolo por la entrega del mando, luego de haber “hecho mucho por la Patria”, y sugiriéndole la urgencia de cifrar los telegramas con clave propia, pues los telegramas oficiales, servicio inaugurado en agosto de ese año 1874, se hacían con la Mercantil Bank."

"Tales los datos que, con la discreción que el lector imagina, hemos tomado un poco al azar, de la correspondencia del ministro García, sucesor de Ramsay en la jefatura de nuestra Comisión Naval en Londres, la cual, como la de Italia, en tantas oportunidades, ha jugado un papel importante para el futuro de la marina, ya que el factor material ha sido, es y será una de las preocupaciones inherentes a marcha progresiva de la institución."

                                                        Acorazado Almirante Brown -1884

Con el andar del tiempo y ya designado ministro argentino en Londres, encargaron a Manuel Rafael García Aguirre, la construcción de nuestro primer acorazado de alguna importancia, el "Almirante Brown" Esto acaecía en el año 1884. 

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