miércoles, 31 de octubre de 2007

Eduarda Mansilla de García: reeditan una obra de una escritora pionera


Eduarda Mansilla fue una de esas fascinantes mujeres cosmopolitas del siglo XIX. Nacida en un entorno en que nada le faltó - fue sobrina de Juan Manuel de Rosas e hija del militar y político general Lucio Norberto Mansilla - , gozó de comodidades, bellezas y una privilegiada educación. Y formó en las líneas fundadoras de la literatura nacional. Aunque en un principio escribió bajo el seudónimo de "Daniel", se dió el gusto de ser publicada, traducida y elogiada en vida: logró conmover a Sarmiento, Ventura de la Vega y a Víctor Hugo entre otros.

Pasados más de 70 años desde su última edición en 1933, acaba de salir una edición académica de su obra "Lucia Miranda" , a cargo de María Rosa Lojo. Hace años que esta escritora e investigadora del Conicet trabaja con la literatura de Eduarda Mansilla. En 1999 publicó la novela "Una mujer de fin de siglo" inspirada en su vida. Y ahora dirigió el equipo que, tras cinco años de estudio y de búsquedas biográficas y bibliográficas, lanzo "Lucia Miranda".

Se trata de un mito rioplatense sobre la cautiva española pretendida por dos caciques que Eduarda Mansilla rescató en forma literaria en 1860 y reeditó ( con su nombre y apellido ) en 1882. La última impresión data de 1933 y hasta hoy era prácticamente inconseguible.

En la introducción a esta nueva edición se aborda la vida, la obra y el contexto histórico de Eduarda Mansilla, además de la trayectoria del mito de Lucía Miranda, que vio la luz en las crónicas de Ruy Díaz de Guzmán en 1612 y que luego fue recreado por historiadores, dramaturgos y novelistas. La edición cuenta con un glosario, epístolas entre Eduarda Mansilla y Vicente Fidel López, críticas de la época y anotaciones historiográficas. Lojo y su equipo se ocuparon además de cotejar la primera versión de Lucía Miranda que apareció en 1860 por entregas en el diario "La Tribuna", con el libro de 1882. Eduarda tenía solo 26 años cuando la escribió. "A pesar de su juventud" comenta Lojo, "contaba con una vasta enciclopedia cultural y se documentaba en las fuentes que disponía en su época. Esta novela fue una apuesta ambiciosa, de intrincada textura narrativa, donde se registran incluso relatos dentro de relatos"

María Rosa Lojo dice que las escritoras decimónicas siguen siendo marginales al canon y si bien hoy existe un movimiento para rescatarlas "todavía no se las incluye en la categoría de "clásicos", lo que ayudaría a reeditar sus obras. ¿Como era la literatura de las mujeres argentinas en la época? Según Lojo: "Dentro de sus diferencias individuales, las autoras ofrecen una mirada alternativa a la masculina, cristalizada en textos como Amalia o La Cautiva. Su posición frente a las guerras civiles, aunque unas sean unitarias (Gorriti) y otras federales (Mansilla) es más compleja y menos tajante y también se ubican de una manera más humanizadora ante las etnias no blancas".

María Rosa Lojo se está preparando con su equipo para reeditar el libro de cuentos para niños que escribió Mansilla en el año 1880. Pocos lo saben, pero fue el primer libro nacional en su género.

Hemos querido ilustrar este artículo publicado por el diario "Clarin" con la foto de la tapa del libro recientemente publicado , el que fue editado en junio del 2007 por Iberoamericana de Madrid. Vervuert-Frankfurt am Main y forma parte de la colección: "Textos i estudios coloniales i de la Independencia" La obra tiene un introducción y notas de María Rosa Lojo, con la colaboración de Marina Guidotti (asistente de dirección) , Hebe Molina, Claudia Pelossi, Laura Pérez Gras y Silvia Vallejo.

La familia García-Mansilla, colaboró con este trabajo entregando a la directora del equipo un retrato inédito de Eduarda Mansilla de García, fundadora de dicha familia, que fue sacado en el año 1860, - fecha de publicación de la primera edición de "Lucia"- para ilustrar esta nueva reedición. Además, le hicieron conocer algunas historias familiares y le brindaron interesante información sobre su linaje; material que fue magníficamente aprovechado por el equipo de investigación que preparó esta obra académica.

La reedición de "Lucia Miranda" está en ventas en las mejores librerías. Si se diera el caso que alguien no pudiera conseguir el mismo, pueden escribir a: manuelrgm@gmail.com y le indicaremos donde y como comprar la obra. Invitamos a todos a adquirir el libro como una forma de resguardar la memoria de nuestros antepasados y apoyar el arduo trabajo de investigación que lleva a cabo María Rosa Lojo.

Por último, cabe consignar como algo singular, que recientemente hemos podido ratificar lo que sabíamos por "memoria familiar", pero no podíamos demostrar. Que la primigenia "Lucia" fue publicada en formato libro con anterioridad a su publicación como folletín en el diario "La Tribuna".


Hemos hallado un ejemplar publicado en el año 1860 por la Imprenta de La Tribuna, sita entonces en la calle de la Victoria Nº 31, cuyo título fue: "LUCIA" Novela sacada de la Historia Argentina por Daniel. Esta edición es una rareza y sabemos que hay muy pocos ejemplares de la misma. .


Un parte de este artículo fue copiado del diario "Clarin" de Buenos Aires, Argentina, de fecha 30 de mayo de 2007, cuya autoría pertenece a Ana Prieto y complementado por el señor Manuel Rafael García-Mansilla de Zavalía

martes, 30 de octubre de 2007

La familia García-Mansilla, entrega un retrato del Coronel Don Pedro Andrés García de Sobrecasa, Primer Jefe y fundador del Rgto. 4 de Infanteria Mec.



El pasado lunes 22 de octubre del 2007, viajaron a la ciudad de Monte Caseros, Provincia de Corrientes, los hermanos: señores Manuel Rafael, Eduardo Ramón, Lucio Victorio, José Antonio, Santiago Alejandro y Francisco Javier García-Mansilla de Zavalía, con el objeto de hacer entrega de una réplica de un retrato de propiedad de la familia, pintado al óleo por J. Gush en 1820, de quién fuera el fundador y primer Jefe del Batallón de Voluntarios de Infantería, entonces llamado, Tercio de Cántabros Montañeses y hoy denominado Regimiento 4º de Infantería Mecanizada, Coronel don Pedro Andrés García de Sobrecasa.

En la ocasión fueron recibidos por el señor Comandante de la Brigada Coronel Reyes, héroe de la guerra de Malvinas y por el Teniente Coronel Juan Carlos Marossero, jefe del Regimiento mencionado quienes expresaron a los visitantes el honor que significaba para la unidad recibir la visita de los descendientes de su primer comandante.

En una emotiva ceremonia en la que participó todo el regimiento, hicieron uso de la palabra para referirse al motivo de la visita, don Manuel Rafael García-Mansilla de Zavalía, quién en nombre de la familia destacó la importancia que tiene para un hombre de armas el resguardo de las virtudes que dieron origen a la formación del actual regimiento, inspiración de un grupo de cántabros españoles, conducidos por el Coronel don Pedro Andrés García quién supo hermanar en sus actos, el amor por la tierra donde vió la luz y la fidelidad convencida a su patria de adopción, no dudando en acudir al llamado del Virrey Liniers para empuñar las armas y combatir al enemigo invasor, resaltando además, el privilegio que significa para su familia, que el fundador de la misma haya impulsado la formación de una unidad militar que llegó distinguida hasta nuestros días.



Por su parte el Jefe de Regimiento, con sentidas palabras expresó que lo que estaba sucediendo estaba escrito y que no es casual que todo suceda al cumplirse 200 años del bautismo de fuego del regimiento que hoy tiene el honor de conducir. Comentó los actos en conmemoración de las invasiones inglesas, en los que participó el regimiento, llevados a cabo en Julio del 2007 y el recibo en donación de la bandera histórica del regimiento, hecho ocurrido en el mes de septiembre pasado. Agradeció a la familia García-Mansilla, por la entrega del cuadro y por ayudarlos a reconstruir la memoria histórica de la unidad militar, expresando que para él es un verdadero privilegio conducir una de las unidades mas antiguas del Ejército Argentino.

Posteriormente el Regimiento desfiló con paso marcial, reflejando su capacitación y profesionalismo y el orgullo de pertenecer a una unidad de combate que tiene un pasado histórico trascendente.

Dicha unidad militar, fue fundada el 18 de septiembre de 1806 y tuvo su bautismo de fuego el 6 de julio de 1807 en la segunda invasión inglesa, donde perdieron la vida en defensa de su patría 22 heroicos combatientes. Este número ya forma parte de la historia del Regimiento, porque años después, el 22 de septiembre de 1866 en la cruenta batalla de Curupaití, perdió la vida su comandante Teniente Coronel Manuel Fraga; años mas tarde en la epopeya del atlántico sud, llamada “La Guerra de Malvinas” fueron también 22 los muertos por la patria en aquellos trágicos días y el 22 de octubre recibieron de nuestra familia el óleo que recuerda a su fundador y primer jefe.

Ratificando el compromiso con la patria de nuestro quinto abuelo el Coronel don Pedro Andrés García de Sobrecasa, quién no solo fundó y condujo esta unidad en su bautismo de fuego, logrando la rendición en la Iglesia de Santo Domingo de Buenos Aires, del General Crawford y sus hombres compuesta por 26 oficiales y 965 suboficiales y tropa, la que incluía el glorioso y veterano Regimiento 71º de Highlander, conducido por el perjuro Coronel Dionisio Pack , sino que también costeó con su dinero, los uniformes de la unidad, que se creaba, hemos pedido al pedido al señor Teniente Coronel Marossero nos haga el honor de recibir en donación 24 uniformes de época para formar una sección del Regimiento, para que toda vez que el mismo desfile pueda lucir con orgullo sus raíces y la gloria bien ganada de este regimiento quién con heroico valor lucho en defensa de su patria cada vez que fue convocado a cumplir con su deber militar.




Finalmente nos comprometimos, que una vez concretado este anhelo, nuestra familia concurrirá a Monte Caseros a hacer entrega de tan significativo presente y brindar a los oficiales, suboficiales y soldados de dicha unidad militar el homenaje que merecen.


Para ver mas fotografias pueden clickear sobre la foto que está mas abajo y visitar nuestro álbum fotográfico referido a este acontecimiento:
ENTREGA DE RETRATO DE PEDRO ANDRÉS GARCÍA EN MONTE CASEROS

lunes, 29 de octubre de 2007

El General Lucio Norberto Mansilla y la Emperatriz Eugenia de Montijo.

Por Miguel Ángel de Marco


Poco después de la caída de Rosas, el general Lucio Norberto Mansilla, héroe de Obligado y jefe de las fuerzas defensoras de la plaza que, constituidas por inválidos y vigilantes viejos, no habían podido contener los desmanes de los dispersos, se embarcó hacia Europa. Lo acompañaban sus hijos Lucio Victorio y Lucio Norberto, que no tardaría en suicidarse frente a tres mil atribuladas personas en la Plaza de Mina, en Cádiz. Pudo intentar, como muchos, acercarse al general vencedor, pero prefirió alejarse, teniendo en cuenta que si había sido diputado unitario en tiempos de Rivadavia, también era cuñado de Rosas. Marchóse al Viejo Continente en el mismo buque en que viajaba Domingo Faustino Sarmiento, quién, como se ha dicho, se había enemistado con el general Urquiza por el restablecimiento del cintillo punzó, manteniendo gratas conversaciones con el sanjuanino volcánico. En cambio, Lucio Victorio, apenas un muchacho, que sin embargo ya había recorrido mundo, tuvo un violento altercado con el boletinero del Ejército Grande, al punto de pedirle satisfacciones en el campo del honor.

El general Mansilla llevaba, como Prudencio Ortiz de Rozas, su bolsa repleta de dinero, y contaba con el respaldo de una considerable fortuna. Perseveraría, pues, en su afición por los convites y por relacionarse con la sociedad de los países que visitara. Tenía la idea de instalarse en París, mientras durase su exilio, al que no había querido acompañarlo doña Agustina, incapaz de afrontar un prolongado viaje y de dejar por largo tiempo a su amada Buenos Aires. En la capital francesa, la casa del antiguo oficial de San Martín fue centro de una activa actividad social. Allí se trenzaban en interminables discusiones los eminentes políticos españoles Donoso Cortés, Martinez de la Rosa – a quién el gracejo de sus paisanos había dado el mote de Rosita, la pastelera por su habilidad para las componendas – el general Prim, etc. También el frecuentaba, hacia 1855, una joven interesante y graciosa, bellísima para el gusto de la época: Eugenia de Montijo, condesa de Teba, a quién Mansilla había conocido en la casa del plenipotenciario de Chile, Rosales. La amistad entre el veterano guerrero y la futura emperatriz de los franceses creció vigorosa y entrañable, máxime cuando el general, luego de un baile en las Tullerías, presidio por el propio Napoleón III, habíale pronosticado, con entonación hispana: “Mira, chica, si te andas con tiento, el franchute éste caerá en el garlito”. De más está decir que a partir de entonces Eugenia redobló su gracia y salero, dedicada a conquistar al emperador…




Este manifestaba admiración y respeto hacia Mansilla. Contemplado al llegar con cierta indiferencia por la aristocracia francesa, bastó que el soberano hiciese notar su afecto por el altivo defensor de Obligado y subrayara el heroísmo en la lucha contra la escuadra anglofrancesa, para que se le abrieran los salones. A medida que Luis Napoleón acentuaba su deferencia, aumentaban los convites. “Aquello había llegado a ser insoportable”, según recordó muchos años más tarde su vástago autor de Una excursión a los indios ranqueles.

Dígase al respecto que resultó particularmente grato para don Lucio Norberto retribuir atenciones a los generales y almirantes contra los que había combatido en el Plata. “Agradecido el general y siempre magnífico - dice su nieto Daniel García-Mansilla- quiso retribuirle con creces tan señalada cortesía, convidando a su vez a los dignos jefes franceses a otra cena en la llamada Maison Dorée, a la sazón el mas afamado restaurante de la capital y que yo he llegado a conocer. Fue tal el lujo y refinamiento desplegados en los menores detalles de aquella fiesta, que llegó a costarle a mi abuelo la suma, fabulosa en aquellos tiempos, de sesenta mil francos; no sé a la verdad, qué cosas ni qué vinos se presentarían allí, pero aquello quedó como legendario en la casa”


El emperador acentuó su interés en “la española”, como la llamaban con cierto despecho las damas de la corte, y como Mansilla, era “uña y carne” con la condesa, según expresión de su hijo, Napoleón oyó con entusiasmo los elogios que aquél prodigaba a las virtudes y bellezas de “la de Montijo”. En efecto, recuerda Lucio Victorio en Entre Nos que la injerencia “del general americano en el imperial desposorio sería una página tan interesante como curiosa, a la vez que daría la medida de la extraña influencia que en todas partes y en ciertas regiones sociales suelen tener los extranjeros de talento o sin escrúpulos, influencia intérlope, sutil y raramente platónica, que fue el caso de mi padre”



La boda se realizó, los Mansilla regresaron a la patria, y don Lucio Norberto, general decano del Ejército, siguió a través de las frecuentes noticias que traía La mala de Europa los sucesos que llevaron al cenit y posterior declinación del Segundo Imperio, que caería definitivamente tras el triunfo de Alemania en Sudán. Quizás en sus últimos días, en 1871, cuando la fiebre amarilla asolaba Buenos Aires, el militar evocó las felices jornadas en el Bois de Boulogne y las cacerías en Compiegne, mientras acariciaba a sus cuatro gatos, que fueron casi la única compañía de sus restos en la ciudad abandonada…

NOTA: Artículo extraido del libro titulado "La patria, los hombres y el coraje" Historia de la Argentina Heroica, cuyo autor Miguel Ángel De Marco, publicó en la editorial Planeta, en Buenos Aires, en el año 1998.

domingo, 28 de octubre de 2007

Rosas en Southampton



Sabido es que tras haber sido derrotado en la batalla de Caseros, Juan Manuel de Rosas, el hermano de nuestra cuarta abuela Agustina, zarpó a bordo del "Conflict" rumbo al puerto inglés de Plymouth, acompañado de sus hijos Manuelita y Juan Bautista. Luego de una breve permanencia allí, partieron hacia Southampton, donde el ex-dictador, tras alojarse en un hotel, alquiló una casa grande en Rockstone Place. Allí vivió decorosamente, recibió visitas distinguidas, como las del célebre poeta y dramaturgo español Ventura de la Vega, y procuró desarrollar actividades que no le hicieran olvidar del todo los paisajes y costumbres de su tierra.

Le llegaban frecuentes noticias de Argentina, en especial de Buenos Aires, cuya legislatura, en julio de 1857, lo declaró "reo de lesa patria" y le confiscó todos sus bienes. No se amilanó y redactó una protesta que hizo traducir al inglés y al francés y que enseguida publicó. Por entonces arrendó una finca rural, Burgess Street Farm, cerca de aquella ciudad, en el lugar de Swathling.

Su amada Manuelita vivía en Londres con su esposo Máximo Terrero y don Juan Manuel la visitaba asiduamente, cierta vez, un 17 de octubre de 1857 fue invitado a una reunión en la residencia del Cónsul de la Confederación Argentina, mister Dickson. Allí conoció al ministro plenipotenciario ante Francia y Gran Bretaña, su otrora tenaz opositor Juan Bautista Alberdi. Se dieron la mano y se apartaron para conversar largamente. El diplomático y publicista dejó para la posteridad el relato de aquel momento. Cuando entró en la casa, Rosas "hablaba inglés con las damas; mal, pero sin detenerse, con facilidad" Luego, los antiguos adversarios conversaron sobre la política porteña y acerca de las modalidades de la vida británica. La plática no excluyó las comparaciones entre los caballos criollos e ingleses. El exiliado le contó que no tenía dinero y que pasaba por una situación económica difícil, pero que en cambio había llevado a Gran Bretaña en cuya autoridad descansaba.

El autor de las Bases lo retrató con breves y certeras pinceladas, destacando su jovialidad y el modo como se desenvolvía en sociedad, con "la fácil y suelta expresión de un hombre acostumbrado a ver desde lo alto el mundo"

Mientras don Juan Manuel se encontraba en la capital inglesa, la esposa e hijo de Carlos Ohlsen, comerciante de Buenos Aires y activo corresponsal del presidente Justo José de Urquiza, pasaron por Southampton y quisieron verlo. No lo lograron pero recabaron los datos que, apenas vueltos al Plata, don Carlos se apresuró a transmitir al primer mandatario. La carta, que copiamos hace muchos años en el Archivo General de la Nación (archivo de Urquiza) expresa: "Mi señora, antes de su salida, estuvo en la quinta del general Rosas, quien se hallaba en Londres por algunos días, y por consiguiente estuvo privada de verlo, pero como los sirvientes son escoceses algunos, vio la quinta en que vive, que por su apariencia es muy poco lujosa.

"Allí se hallaban los portones cerrados, y se anda con cualesquiera persona que pretenda visitarlo. Parece que tiene un ama de llaves que lo cuida muy atentamente, y que tiene reputación por allá este señor de ser muy aficionado al bello sexo. Dicha quinta se encuentra a escasas dos leguas de la ciudad, y allí parece se halla entregado a la vida del labrador, mejor diré a la crianza de animales. Állí es conocido por "General Rosas". Si se pide por Rosas nadie da razón, pues le llaman el "general Ross", the Brazilian refugee", que quiere decir el refugiado brasileño.
Posiblemente, ésta y otras referencias impulsaron al antiguo lugarteniente de don Juan Manuel Rosas, y luego primer mandatario constitucional argentino, a escribirle varias cartas, muy conocidas, por cierto, en las que éste le reconocía "servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle y sono los que se refieren a la energía con que siempre sostuvo los derechos de la soberanía e independencia nacional" ( 24 de agosto de 1858), y en las que le narraba aspectos de la dura confrontación de la Confederación Argentina con el Estado rebelde de Buenos Aires ( 27 de diciembre del mismo año)

Rosas le agradeció las nobles palabras de la primera misiva y subrayó que gracias a Urquiza no vivía en la miseria; que su delicadeza le impedía aceptar la ayuda económica que le ofrecía pero que lo dejaba "en completa libertad" para obrar "según mejor le pareciera o fuese más conforme a sus principios, sus vistas y sus deseos, a su política o a su marcha pública"

Le correspondería al ex dictador vivir en Gran Bretaña el ocaso de don Justo en Pavón, conocer las alternativas posteriores de aquella batalla ( 17 de septiembre de 1861 ) y recibir la noticia de su asesinato, el 11 de abril de 18710, a manos de una partida revolucionaria que respondía a las órdenes del general Ricardo López Jordán.

Casi siete años mas tarde, el 14 de marzo de 1877, el anciano general Ross, que hasta poco tiempo atrás galopaba por las cercanías de su casa de campo, moría muy lejos de la Argentina que por mucho más de un siglo pareció fiel a la consigna de circunstancias del poeta unitario José Mármol, "ni el polvo de tu huesos, la América tendrá", hasta que finalmente los recibió en su seno.


NOTA: Artículo extraido del libro titulado "La patria, los hombres y el coraje" Historia de la Argentina Heroica, cuyo autor Miguel Ángel De Marco, publicó en la editorial Planeta, en Buenos Aires, en el año 1998.












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