miércoles, 9 de septiembre de 2015

Premio Contralmirante Manuel José García-Mansilla. La historia del reloj perdido.

          El próximo martes 29 de septiembre de 2015, la familia García-Mansilla, concurrirá a la Escuela Naval Militar, sita en Rio Santiago, Provincia de Buenos Aires, para hacer entrega del 69ª premio: Contralmirante Manuel José García-Mansilla”. en el marco de los actos a llevarse a cabo con motivo del 143º aniversario de la creación de dicha institución.

 En la oportunidad,  se entregará el galardón - consistente en un reloj naútico - al cadete de III año Martín Oscar Casal, quién fuera seleccionado entre sus compañeros por poseer las más altas virtudes militares, en especial aquellas relacionadas con la ética. Para tal fin,  se realizará una formación presidida por el señor Director de la Escuela Naval Militar, Capitán de Navío Nicolás Bolino.

Este premio fue instituido en el año 1946, por Juan Andrés García-Mansilla, hijo del Contralmirante Manuel José García-Mansilla, con el objeto de mantener vivo el recuerdo de quién tuvo la honra de presidir durante diez años a la Escuela Naval Argentina y para quien: "El porvenir de la Marina era su máxima obsesión y objetivo. Anhelaba verla grande respetada y querida por propios y extraños y a ella entregó sus mejores dones y sus esperanzas", siendo uno de los más altos exponentes de los oficiales de la Armada Argentina a lo largo de su vasta y rica historia.

Con el grado de Contraalmirante - el más alto de la marina de aquel entonces - en actividad y ejerciendo el cargo de Director de  la Escuela Naval Militar, Manuel José García-Mansilla murió un jueves 18 de agosto de 1910, cuando se le computaban 35 años, 7 meses y 8 días de servicio.

Fue sepultado en el cementerio de Recoleta, luego de que el cortejo fúnebre se desplazara por Buenos Aires con una importante escolta naval y recibiera los máximos honores militares. Entre las personalidades que lo despidieron, se encontraba el Contraalmirante Atilio Barilari, que habló en nombre del gobierno nacional, expresando con sentidas palabras:

               "El Contraalmirante García-Mansilla,  factor importante y principal en el número de los que han contribuido a regenerar nuestra marina de guerra, deja una estela luminosa que puede servir de guía a los que están llamados mañana a regir sus destinos, y es por eso que su nombre será por largo tiempo repetido, cada vez que se tenga por delante un problema que resolver sobre su desenvolvimiento futuro, o sobre la aplicación de medios que deban mantenerlo fuerte, ilustrado y eficiente. 

La distinción que se entrega, tiene su origen en una episodio ocurrido en al año 1878, a bordo de un buque de guerra francés, titulado:  “La historia del reloj perdido” ¿Porque?

Evocar los hechos, nos obliga a remontarnos al año 1878. En aquel entonces una fragata acorazada francesa denominada "La Victorieuse" partió del puerto de Port Said, Egipto y navegaba raudamente rumbo a su destino. No era solo un buque-escuela. Era un crucero a vela y vapor de 4500 toneladas, que zarpó con una misión específica: reprimir una sublevación de presidiarios en Numea, Nueva Caledonia.

        Fragata blindada "La Victorieuse", nave insignia de la escuadra francesa
del Pacífico Sur al mando del Contralmirante  Abel Aubert du  Petit- Thouars,
Cuando se encontraba en aguas del Canal de Suez a la medianoche, fue necesario ejecutar cambios en la disposición del velamen. El oficial de guardia en el puente que conducía la maniobra era el Teniente Manuel José García-Mansilla. Inesperadamente, un marinero cayó al agua. Su búsqueda comenzó de inmediato. Iluminándose con faroles García-Mansilla lo divisó y gritó: ¡Hombre al agua!

¿Que hacer? Un oficial en servicio no puede abandonar su puesto. Sin embargo, al ver un camarada en peligro, solo dudo un instante. Se arrojó sin más vacilaciones al para socorrer a su subordinado, quién gritaba desesperado solicitando auxilio.

Mientras tanto, el capitán del buque alertado por la marinería que estaba de servicio, comenzó a realizar una maniobra en círculo para posicionarse cerca de la boya arrojada al mar desde el barco.  Divisaron al joven Teniente argentino, quién había llegado hasta el marinero y comenzaba a arrastrarlo hacia la boya salvavidas.

Exhaustos llegan a cubierta. El  joven héroe recibió efusivas expresiones de aprobación de los tripulantes del buque. Sin embargo, posteriormente fue confinado en su camarote para analizar su conducta. El abandono del puesto de mando, era una pena que se castigaba con cierto rigor. No obstante la reglamentación vigente, el comandante de la escuadra francesa del Pacífico Sur, contralmirante Abel Aubert du Petit-Thouars,  le hizo saber que apreciaba su acción y que ponderaría las causas que originaron su decisión en una situación tan extrema.

La fragata retomó el rumbo y continuó su navegación. Pasado el tiempo, arribaron a puerto un domingo. Después de una misa a bordo, el capitán del buque ordenó que todo la tripulación se formara en cubierta para llevar a cabo una ceremonia.

Se escucha una voz estentórea que con voz marcial dice: ¡Enseigne García-Mansilla, un paso al frente! La mente del oficial aludido era un volcán en ebullición. ¡Llegó mi hora!,  pensaba tristemente. Me aplicarán una sanción ejemplar. ¡No importa, la merezco! Un oficial debe asumir la responsabilidad de sus actos y reflexionaba, no me sentiré tan mal, ya que he salvado una vida. Se cuadró marcialmente ante su comandante y esperó el veredicto.

Enorme fue su sorpresa, cuando el oficial al mando, comienza a ensalzar la acción llevada a cabo por el oficial García-Mansilla y le comunica que el Presidente de Francia, lo ha condecorado como oficial de  la Legión de Honor en grado de primera clase por su valentía y solidaridad. No menor fue su emoción al escuchar los acordes del himno nacional argentino, que,  en secreto habían ensayado los músicos de la banda para la ocasión..




Enchido el pecho, una gran emoción lo embarga. Sus ojos están llenos de lagrimas. Su pensamiento vuela hacia quiénes le dieron la vida. Que orgullo sentirá mi padre:  Manuel Rafael García Aguirre!  quién entonces se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de la República Argentina ante el gobierno argentino de los Estados Unidos de Norteamérica. Que alegría inmensa la de mi madre Eduarda Mansilla Ortiz de Rozas, al ver que su “Manuelito”sin dudar, puso en peligro su vida, para salvar la de un semejante.

Años después, cuando le cupo el honor de conducir la Escuela Naval Militar Argentina, grabó a fuego en los futuros oficiales, una consigna que la Armada Argentina ha honrado permanentemente: "Un hombre de mar nunca abandona a otro hombre de mar en peligro" No importa tiempo de paz o en medio de un conflicto, amigo o enemigo.

En la paz de su camarote, comenzó a escribir una carta a su madre, para relatarle  lo acontecido:

"Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878

Querida Mamita:

Al momento de mi partida de Port Said, he recibido la agradable noticia de mi promoción al grado de “enseigne" - Teniente de Corbeta -. El Almirante en persona me lo ha comunicado y me dijo que lamentaba no disponer de camarote para ofrecerme y que, si yo lo deseaba, me autorizaba y me dejaba la decisión de desembarcar de inmediato. Le respondí que no tenía inconveniente en permanecer en mi puesto y que podría desembarcar más adelante en Nouméa o en Valparaíso.

Anuncié la noticia a mis camaradas, quienes me felicitaron sin demasiado entusiasmo, pero ello poco importa. Por otra parte, los tranquilicé al decirles que no tenía la intención de ganarme los dos galones ni de considerarme superior a ellos con mi acción. Siempre esperaba mostrarme digno del grado que mi gobierno me confiriese y el azar hizo que una circunstancia se presentara para ello: anoche, mientras navegábamos por el Canal entre Imeliaj y los lagos amargos, un hombre de la tripulación cayó al mar cuando embarcaba en una lancha que se encontraba sobre la borda.

Fui uno de los primeros en advertirlo, lancé el grito “¡Hombre al agua! Y luego salté. Había dudado unos segundos porque temía que me sobreviniera un ataque como el que me ocurrió en Boulogne y estaba, además, completamente vestido. Pero me sonrojé de haber dudado siquiera un segundo e inmediatamente ya estaba en el agua. Después de algunas brazadas ya arrastraba al hombre, que se recuperaba de su pánico y que, por otro lado, sabía nadar. La boya salvavidas fue utilizada de inmediato y pronto estuvimos ambos sobre ella. La Fragata, que se había detenido, nos envió poco tiempo después una lancha de salvataje.


De regreso a bordo fui compensado de mi aflicción por los fuertes apretones de mano de mis compañeros, las miradas de admiración de la tripulación y la felicidad que se siente después de haber cumplido con el propio deber. El Almirante me hizo llamar y con algunas palabras me hizo sentir que apreciaba mi acción.

Sólo hay un inconveniente: mi viejo reloj, que se empapó de agua salada, ha quedado en un estado lamentable. Te lo enviaré a Francia probablemente, si no encuentro buenos relojeros en Suez o en Adén.  Pierdo mi reloj, es verdad. Pero será reemplazado por la medalla de salvataje: hay compensación.

Gano además la estima de la tripulación y la consideración de mis superiores.

Te beso tierrnamente, mi querida Mamita, y estoy contento por Papá y por ti de esto que me está sucediendo.

Tu hijo que te ama.

Manuelito"


Diploma de la Legión de Honor otorgado al Teniente Manuel José García-Mansilla

Por su parte, el Contralmirante Abel Aubert Du Petit Thouars. en carta enviada al Ministro de Marina francés, comentaba el hecho de este modo:

Victorieuse, Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878.

Almirante:

Vuestro joven protegido se ha empeñado en justificar la buena opinión que teneís de él. Ayer, marchando en el canal, cayó por la proa un hombre al agua y pasó debatiéndose por el fuerte remanso producido a lo largo del casco por el movimiento del navío en este canal estrecho. García Mansilla,  que se hallaba en la toldilla, arrojóse inmediatamente al agua.

Como le manifesté al ministro, el peligro, si no era extremo, era por lo menos grave, y me parece justifica debidamente el pedido de una medalla de salvataje de primera clase que hice para él. Cual me lo dice usted, es un simpático joven.

Ha recibido vuestro despacho anunciándole su nombramiento de alférez de navío pero
a mi no me fue comunicado,él desea seguir con nosotros conservando el puesto de sus camaradas, hasta las costas de Chile. Opino que tiene razón.

Adiós almirante, os renuevo las seguridades de mi mas respetuosa consideración.

E Dupetit Thouars.

A bordo de dicha nave nuestro García-Mansilla recorrió las costas del Mediterráneo, canal de Suez, Australia y mares del Pacífico, llegando a Chile en la época de la guerra con el Perú.

Tras dos años de navegación regresó a Francia en 1880 por el Estrecho de Magallanes, en la corbeta mixta "Hugon" completando de esa forma la vuelta al mundo. Tenía 21 años, poseía la Legión de Honor y era el segundo argentino en dar la vuelta al mundo, después del Capitán Tomás Espora.

Es deseo de la familia García-Mansilla, al entregar este premio al abanderado de la Escuela Naval, mantener encendida la llama que inspiró a nuestro antepasado durante toda su vida.

Santiago Alejandro García-Mansilla Zavalía, entrega el premio 
"Contralmirante Manuel José García-Mansilla al cadete de 3º año Santiago Larrondo, 
que fue recibido por su padre el capitán de fragata Nelson Larrondo
La familia García-Mansilla espera que cada oficial de nuestra armada argentina, se haga merecedor, por su conducta a recibir el honroso homenaje que recibió el Almirante Manuel José García-Mansilla de parte de sus camaradas de armas, con motivo de su muerte prematura: , bajo el título de: "Era un ejemplo de soldado y de cultura" 

"El Contralmirante García-Mansilla,  por sus orígenes de raza representaba con orgullo la continuidad de un nombre histórico, la distinción de su cultura clásica denotaba en él cualidades extraordinarias, sus elevadas condiciones intelectuales anunciaban al hombre destinado a brillar en la ruda carrera que eligiera y de la cual era uno de sus hijos predilectos".


"Digno, altivo, honrado, estudioso, gran caballero, gran militar, vivió rodeado del respeto de todos, entre los cuales brilló siempre y de los cuales fue el primero en la hora crítica de las responsabilidades"


"Los que no conocieron al talentoso Almirante en la lucha de la labor diaria, los que no supieron apreciar su dotes de su preparación vastísima, dificilmente podrán aquilatar en su justo valor, lo que representa esta pérdida, ella nos deja un vacio que no será llenado por mucho tiempo desgraciadamente"


"Severo en la disciplina, pero afable y circunspecto, conocedor de todo lo que se necesita para llegar a la meta de las aspiraciones mas nobles, era un maestro verdadero, el confidente de los alumnos que el Estado le confiara, para imprimir en esas almas jóvenes el hálito superior de energías y grandezas, mostrándoles  una vida de honor y el ejemplo sin reproches de una conciencia pura"

Es el mejor epitafio al que puede aspirar un marino.

Estas palabras resumen la personalidad de nuestro querido antepasado.. Esa es la meta que creemos deben buscar quienes aspiran a formar parte del cuadro de oficiales de nuestros hombres de mar. Nosotros sus descendientes, entregamos este reloj, convencidos que el camino elegido por quién inspiró este galardón debe iluminar la vida de todo oficial de marina. Esperamos que ese futuro oficial que recibe hoy el premio comience o continue una estirpe que enorgullezca a sus descendientes y a la armada argentina.

(1) Boletín del Centro Naval de agosto 1910 - Tomo XXVIII, Número 321 

lunes, 25 de mayo de 2015

Manuel Rafael García Aguirre, el vigía prudente y celoso de la construcción de nuestra primera flota de mar.


El 27 de mayo de 1872 fue sancionada por el Parlamento argentino la primera ley de adquisición de armamentos navales, mediante la cual se  autorizaba la compra de "tres buques de guerra encorazados, del sistema más adelantado y más adecuado al servicio en las aguas de la República", para lo cual el entonces Presidente Domingo Faustino Sarmiento dispuso el urgente traslado de Manuel Rafael García Aguirre - quién se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario ante los Estados Unidos - en comisión a Londres, para la suscripción de los contratos pertinentes y la posterior supervisión de la construcción de los buques, que tiempo después pasarían a la historia como la Escuadra de Sarmiento.

Ya instalado en la capital del Reino Unido, García Aguirre tomó para sí la dirección técnica de la construcción de los buques, y pese a ser completamente lego en temas navales encaró la tarea con el mayor celo y responsabilidad.

El capitán de navio Hector R. Ratto, en un artículo publicado en el Boletín del Centro Naval Nº 536, correspondiente a los meses de mayo-junio de 1939, nos relata como se llevó a cabo esta misión de tanta importancia para el futuro de la armada argentina.

“Hacia 1873, la situación internacional del país, sin ser mala, despertaba inquietudes. Chile con el visto bueno de Brasil, se manifestaba resuelto a resolver según su tesis el problema posesorio de la Patagonia, mientras los brasileros ocupaban militarmente, apoyados por una fuerte escuadrilla, la isla Argentina del Cerrito en la unión del Paraná con el Paraguay.”


“Ante la situación planteada, que nuestra debilidad naval agravaba, Sarmiento dispuso la construcción en los astilleros ingleses de los primeros buques de nuestra armada: los monitores “El Plata” y “Los Andes”, de alrededor de 1.600 toneladas y cerca de 10 nudos de velocidad y que el Brasil poseía en aguas del Paraguay desde la Guerra de la Triple Alianza contra Francisco Solano López ; las cañoneras “Paraná” y “Uruguay” de alrededor de 600 toneladas; las cuatro bombardas de 400 toneladas "Pilcomayo", "Bermejo", "Constitución" y "República" y la flotilla de lanchas torpederas las cuales, transformadas, prestan aún pacífico servicio en el buque-hospital Río de la Plata.”

“La construcción de esta flota no estuvo a cargo de profesional alguno sino, por el contrario, se puso bajo el control del ministro argentino Manuel Rafael García Aguirre. Por una correspondencia inédita mantenida por este diplomático y el presidente Sarmiento conocemos algunos antecedentes interesantes relativas a las naves                   construidas y la actuación activa y eficaz del talentoso gobernante, quien toma para sí la dirección técnica de las naves construidas, así como participa en las tribulaciones del ministro argentino en Francia e Inglaterra, para que aquéllas no defraudaran las esperanzas de su gobierno y del país.”

“La correspondencia en cuestión nos revela el nombre de los consejeros que actuaron entre Sarmiento y García y hasta donde resultaron convenientes la intromisión de personas irresponsables y extranjeras. En las mismas cartas obran datos sobre la adquisición de materiales para el ejército que simultáneamente se encargaron”

                                                                 Monitor El Plata - 1872

“Los colaboradores fueron: Hunter Davidson, Pierre Gustave Toutant  Beauregard y Tomás Page, ex oficiales, según parece, de la guerra de Secesión americana, a juzgar por este párrafo.” Sobre contratar a Beauregard, francamente, yo no soy de la opinión de H. Davidson. Creo que podemos tener oficiales muy competentes que no sean ex confederados y que no sean exigentes. Pero hay más: no sé si esta aglomeración de “ex Rebels” gustaría a los Estados Unidos” Cita luego a Page, diciendo a continuación que a Davidson hay que tenerlo a rienda corta, añadiendo: “Soy un verdadero cancerbero. Me tiemblan los contratistas, y para los confederados a nuestro servicio soy a rare, severe and fastidious cronial man

Debió nuestro ministro recurrir a los servicios del Almirantazgo inglés en lo referente a los tipos de buque y material. A este respecto escribe: "Mis dudas y trepidaciones sobre lo que debe preferirse son muy fundadas y consultadas con gente competente. Los oficiales del Almirantazgo de Su Majestad Británica y los Departamentos de Artillería no han podido tratarme mejor. Lea las tiras adjuntas sobre los acorazados; nada de buques grandes y muy pesados de coraza. Esto me aconsejan: me recomiendan buques pequeños con grandes cañones que sirvan como baterías flotantes y de fácil traslación de un punto a otro. He estado tan atareado con el contrato por el buque torpedo y con la remisión de las cañoneras, que no he podido consagrarme a nuevos buques"

En esta misma carta, escrita en París, que lleva fecha 23 de abril de 1874, añade el doctor García:

“Acabo de llegar de Inglaterra y me vuelvo a despachar las cañoneras; verlas en la última prueba, entregarlas por inventario, asegurarlas, etc., dar mis últimas instrucciones y ahorrar cuanta plata se pueda en esto. Los diarios de ese país anuncian la llegada de los acorazados. Los monitores salen sólo en setiembre y octubre.” 

                                                                   Monitor Los Andes -1875

"Aludiendo al superior poder naval de Chile en el Atlántico y la imposibilidad de medirse con ellos, estampa esta lisonjera confidencia: "Harto hará usted en dejar pronto un sistema defensivo basado en fortificaciones y torpedos. Los que vengan harán lo demás", agregando en una postdata: "conviene mandar oficiales para estudiar los torpedos, para no estar a merced de extranjeros que hagan los imprescindibles"

En otra carta posterior, fechada en Birkenhead el 8 de mayo, García le confía a su amigo presidente:

“Aquí me tiene usted de contralmirante, sobrestante y “pagante” en medio de un infierno de martillazos y hierros candentes; trepando por andamios y penetrando como ratón por conductos estrechos para ver cómo va la marina; activase las salidas de las cañoneras para el 15 del corriente; harán la salva el 9 de julio. Dios mediante, en la rada anterior de Buenos Aires.”

Días después, en una nueva comunicación fechada en Boulogne – siempre dirigidas al presidente – y al aludir a un “diagrama de los efectos de la artillería”, le hace una confesión paternal.

“El dibujo en diagrama es de mi hijo que está entusiasmado por servir en la Armada. Yo le hago estudiar para que pueda ser oficial, o mejor, ingeniero en la Armada.”


                                                               Cañoñera Paraná - 1872
                                                                                        
"Este joven, que además de asistir a la construcción de las primeras naves secundaba a su padre como dibujante de la comisión copiando diagramas y ábacos y sacando croquis de distintas naves, sería con el tiempo , una figura destacada de nuestra moderna marina: el contralmirante Manuel José García-Mansilla que cursó estudios en la Escuela Naval francesa."

"Sus cartas posteriores hablan de la preocupación por lo mucho que se gasta y "de lo que costará tener ejército y marina reglamentada con nuestra oficialidad y tropa" ; de lo que cuestan los torpedos; de los descuentos que él obtiene de constructores y de las comisiones que no permite beneficien a los que están a las órdenes del gobierno"

"Yo soy un león con Davidson. Sé que es duro de boca, pero también sé como contenerle. No he de consentir -escribe- a él ni a nadie que me saquen un centavo más de lo preciso"

"En otra comunicación, la del 3 de agosto, dice a Sarmiento el ministro y jefe de la comisión naval: "Me voy a Londres a arreglar los contratos de los nuevos buques; a preparar la salida de los resguardos y hacer los contratos para materiales de combate. A fin de este mes se lanza al agua el primer monitor; el segundo, a fines de septiembre. Espero con curiosidad noticias de las llegadas de las cañoneras"

Cartas subsiguientes anuncian el envío para el presidente y el ministro de dos cuadros de las cañoneras, que se encuentran en nuestro Museo Naval, con otras fotografías que la casa Laird Brothers, constructora de las naves, remite a los ministros y al doctor Dalmacio Vélez Sarfield. En una de ellas comenta los disparates que los diarios sudamericanos escriben sobre la artillería de las cañoneras, y al referise a ellas, exclama: “Ojala las cuiden nuestros marinos”. Este deseo ha sido más que satisfecho, como que una de ellas, la valiente "Uruguay" está a flote como museo en Puerto Madero, en la ciudad de Buenos Aires.

                                                                ARA. Uruguay-1874

Se ocupa de otros temas, como por ejemplo del personal, expresando: " Necesitamos contratar marinos para la escuadrilla, que precisa de todo, empezando por disciplina, y que ustedes indiquen las necesidades de aumentar los sueldos. Los ingenieros deben ser considerados como oficiales. Amistosamente le indico que allá, eso no se considera así, y que de esos hombre depende la conservación de los buques en parte valiosísima: la máquina. Un nuevo reglamento de marina es de primera necesidad e importancia los mismo que la inspección de víveres y pertrechos, que cuestan muchos millones."

"Dé usted traslado y autos a mi sucesor en calidad de urgente. La reforma administrativa del ejército y de la naciente marina es de suma necesidad. En esto como en muchas cosas, estamos muy gauchos. Tener buques y buen armamento sin gente que lo entienda y atienda, es inútil......"

"La última carta en que el ministro García informa a Sarmiento, es de fecha 18 de octubre, seis días después de la entrega del mando de éste a su sucesor, el doctor Nicolás Avellaneda. En ella le dice que él ha terminado su profesión anfibia, felicitándolo por la entrega del mando, luego de haber “hecho mucho por la Patria”, y sugiriéndole la urgencia de cifrar los telegramas con clave propia, pues los telegramas oficiales, servicio inaugurado en agosto de ese año 1874, se hacían con la Mercantil Bank."

"Tales los datos que, con la discreción que el lector imagina, hemos tomado un poco al azar, de la correspondencia del ministro García, sucesor de Ramsay en la jefatura de nuestra Comisión Naval en Londres, la cual, como la de Italia, en tantas oportunidades, ha jugado un papel importante para el futuro de la marina, ya que el factor material ha sido, es y será una de las preocupaciones inherentes a marcha progresiva de la institución."

                                                        Acorazado Almirante Brown -1884

Con el andar del tiempo y ya designado ministro argentino en Londres, encargaron a Manuel Rafael García Aguirre, la construcción de nuestro primer acorazado de alguna importancia, el "Almirante Brown" Esto acaecía en el año 1884. 

lunes, 11 de mayo de 2015

La muerte de Juan Manuel de Rosas relatada por su hija Manuelita.

Pocas crónicas sobre la muerte de Juan Manuel de Rosas tienen la precisa y puntual información que se halla en la carta que, desde la granja de su padre "Burgess-Street Farm" ubicada en Swanthling, en las cercanías de Southampton escribe su hija, Manuelita Rosas, a su marido, Máximo Terrero. Parecía como si quisiera fijar en ella, con cariño filial, las circunstancias mínimas de aquel hecho. Dice la referida carta:

Manuelita Robustiana Ortiz de Rozas
"Manuelita Rosas" ( Bs. As. 1817- Londres 1898 )
- Southampton, marzo 16 de 1877 -

Cuando recibas ésta estarás ya impuesto de que mi pobre y desgraciado padre nos dejó por mejor vida el miércoles 14 del corriente.

“¡Cuál es mi amargura tú lo alcanzarás, pues sabes cuánto le amaba, y haber ocurrido esta desgracia en tu ausencia hace mi situación doblemente dolorosa! Es realmente terrible que tan pronto como nos hemos separado, desgracia semejante haya venido a aumentar el pesar de estar tan lejos uno del otro, pero queda seguro, no me abandona la energía tan necesaria en estos momentos que tanta cosa hay que disponer y atender, todo con mi consentimiento, y que sobrellevo tan severa prueba con religiosa resignación acompañándome el consuelo de haber estado a su lado en sus últimos días, sin separarme de él.

“El lunes 12 fui llamada por el doctor Wibblin, quien me pedía venir sin demora. El telegrama me llegó a las cinco y media y yo estuve aquí a las diez y media, acompañada por Elizabeth. El doctor me esperaba para explicarme el estado del pobre tatita. Sin desesperar del caso, me aseguró ser muy grave, pues que, siendo una fuerte congestión al pulmón, en su avanzada edad era de temerse que le faltase la fuerza, una vez debilitado el sistema. Al día siguiente (martes) el pulso había bajado de 120 a 100 pulsaciones, pero la tos y la fatiga le molestaban mucho, a más de sufrir un fuerte dolor en el pulmón derecho. Este desapareció completamente en la tarde… La expectoración, cada vez que tosía, era con sangre, y éste, para mí, era un síntoma terrible, como también la fatiga. Esa noche del martes (13) supliqué al doctor hablarme sin ocultarme nada, si él lo creía en peligro inmediato; me contestó que no me ocultaba su gravedad y que temía no pudiera levantarse más, pero que no creía el peligro inmediato, ni ser necesario consultar otros médicos, y como su cabeza estaba tan despejada y con una fuerza de espíritu que ocultaba su sufrimiento, embromando con el doctor, hasta la noche misma del martes, en que hablábamos, víspera de su muerte. El doctor, como yo, convinimos no ser prudente ni necesario todavía hacer venir al sacerdote, pues su presencia pudiera hacerle creer estar próximo su fin y que esperaríamos hasta ver cómo seguía el miércoles 14.

La casa de Manuelita Rosas en la actualidad. Calle Belsize Park Gardens 50.
Fotografía de Manuel Rafael García-Mansilla. Londres Junio de 2011
“Esa noche estuve con él hasta las dos de la mañana con Kate, pues Mary Ann me reemplazaba con Alice haciendo turnos para no fatigarnos. Antes de retirarme, estuvo haciendo varias preguntas, entre otras cuándo recibiría tu carta de San Vicente y me recomendó irme a acostar, para que viniera a reponer a Mary en la mañana. Todo esto, Máximo, dicho con fatiga, pero con tanto despejo que, cuando lo recuerdo, creo soñarlo!.

“Cuando a las seis de la mañana entró Alice a llamarme porque Mary Ann creía al general muy malo, salté de la cama, y cuando me allegué a él lo besé tantas veces como tú sabes lo hacía siempre, y al besarle la mano la sentí ya fría. Le pregunté “¿cómo te va tatita?; su contestación fue, mirándome con la mayor ternura: “no se, niña”. Salí del cuarto para decir que inmediatamente fueran por el médico y el confesor; sólo tardaría un minuto, pues Atche estaba en el corredor; cuando entré al cuarto había dejado de existir!!! Así, tú ves, Máximo mío, que sus últimas palabras y miradas fueron para mí, para su hija tan amante y afectuosa. Con esta última demostración está compensado mi cariño y constante devoción. ¡Ah, Máximo, que falta me haces! ¡Si tú estuvieras aquí yo sólo me ocuparía de llorar mi pérdida, pero no te tengo, y es preciso que yo tome tu lugar, lo que hago con una fuerza de espíritu que a mi misma me sorprende, desde que he estado acostumbrada que, en mis trabajos y los de mi padre, tú hicieras todo por nosotros! Pero Dios Todopoderoso, al mismo tiempo que nos da los sufrimientos, nos acuerda fuerza y conformidad para sobrellevarlos. ¡Te aseguro que ha muerto como un justo! ¡No ha tenido agonía, exhaló su alma tan luego que me dirigió su última mirada! ¡Ni un quejido, ni un ronquido, ni más que entregar quietamente su alma grande al Divino Creador! ¡Que El lo tenga en su santa gracia! ¡Mary estaba a su lado cuando murió, y esta pobre mujer se ha conducido con él, hasta su última hora, con la fidelidad que tú conoces siempre le ha servido! ¡Pobre tatita, estuvo tan feliz cuando me vio llegar el lunes! Las dos muchachas están desoladas.

Burgess-Street Farm. Granja de Juan Manuel de Rosas 
en  Southampton Inglaterra. 
“Madre e hija demuestran el cariño que tenían a su patrón. Tus predicciones y las mías se cumplieron desgraciadamente, cuando le decíamos a Tatita que esas salidas con humedad en el rigor del frío le habían de traer una pulmonía. Pero su pasión por el campo ha abreviado sus días, pues por su fortaleza pudo vivir muchos años más.

“En uno de los días de frío espantoso que hemos tenido, anduvo afuera, como de costumbre, hasta tarde; le tomó un resfrío y las consecuencias tú las sabes. ¡Pobre tatita! Estoy cierta que tu le sentirás como a tu mismo padre, pues tus bondades para él bien probaban cuánto le amabas! A Rodrigo que ruegue a Dios por el alma de su abuelito, que tanta predilección hacía de él, y que no le escribo porque no me siento con fuerzas, ni tengo más tiempo que el que te dedico.

“El doctor Wibblin es mi paño de lágrimas en estos momentos en que necesitaba una persona, a quien encargar las diligencias del funeral. Kate, con Manuel, fueron a ver al Undertarker, al padre y demás, y todo está arreglado para que tenga lugar el martes 20 y como el pobre tatita ordenara en su testamento que sólo se diga en su funeral una misa rezada, y que sus restos sean conducidos a su última morada sin pompa ni apariencias, y que el coche fúnebre sea seguido por un fúnebre con tres o cuatro personas, los preparativos no tienen mucho que arreglar y su voluntad será cumplida, y en éste último irán el doctor, Manuel y el sacerdote, y tal vez venga el esposo (1) de Eduardita García, pues he tenido un telegrama preguntándome cuándo tendría lugar el funeral, porque quiere asistir a él. Eduarda me ha dirigido otro, diciéndome pone a mi disposición dos mil francos, si necesito dinero. Esto es un consuelo en mi aflicción.

Eduarda Damasia Mansilla Ortiz de Rozas de García
(1834-1892)
Fotografía de Manuel Rafael García-Mansilla

“Por supuesto que se lo he agradecido, contestando que, si necesito algo, a ella mejor que a nadie recurriría, pero que, al presente, no lo necesito.

“También ordena tatita que su cadáver sea enterrado dos días después de su muerte, pero esto ha sido imposible cumplirlo, pues el undertarker dijo que no tenía tiempo, porque siendo el pobre tatita tan alto era preciso hacer el cajón y el de plomo, donde está ya hoy colocado, mañana vendrá el de caoba, decente solamente, y aunque deseaba fuese el funeral el lunes, no puede ser, por ser día de San José, y así será el martes 20. ¡Dios nuestro Señor le acuerde descanso eterno!

En fin, no serán las cosas dispuestas como si tú estuvieras ocupado de ellas, pero haremos cuanto podamos, yo por llenar mi deber filial y el doctor el tan sagrado de amistad. Pobre Manuel no sabe lo que le pasa, ni cómo complacerme y consolarme.

 Tuya – Manuela de Rosas de Terrero”



El funeral de Rosas

El períodico "The Hampshire Advertiser" dio pormenorizada cuenta del funeral de Rosas en los términos siguientes:

“El funeral de S. E. el general Juan Manuel de Rosas, ex gobernador y dictador de la Confederación Argentina, cuya muerte en su estancia en Swathlin, el miércoles próximo pasado, fue registrada en el Advertiser del sábado, tuvo lugar ayer (martes), siendo depositados sus restos en una bóveda del cementerio de Southampton. El finado era católico romano y en la tarde del lunes, entre 7 y 8, el féretro fue trasladado de su estancia a la capilla católica, en Burguess Street, Southampton, donde fueron observadas las ceremonias usuales, peculiares de la iglesia romana, permaneciendo allí depositados hasta la mañana de ayer.

A las once hubo servicio completo, dirigido por el reverendo padre Gabriel, en ausencia del reverendo padre Mount, el párroco que se halla actualmente en el Continente. Al terminar los oficios, de un carácter verdaderamente impresionante, el féretro (cubierto con un manto negro y con una larga cruz blanca) fue colocado en un coche fúnebre, tirado por cuatro caballos cubiertos de terciopelo negro. El resto del cortejo consistía en dos carruajes enlutados, tirados por dos caballos, y el del doctor Wibblin F. R. C. S., quien había sido el facultativo y amigo de confianza del general durante todo el período de su residencia en este país. 

En el primer carruaje iba el barón de Lagatinerie (Capitaine d’Etat Major, Attaché a l’Etat Major General du 2me. Corps d’armeé en Amiens y sobrino del finado), el doctor Manuel Terrero (nieto del finado) y el reverendo padre Gabriel. En el segundo, iban las personas de la casa del finado, y el señor Flemming, agente de Londres. Los oficios en el cementerio fueron breves, y como el funeral era de naturaleza estrictamente privada, el acompañamiento al cementerio no fue tan numeroso, como, sin duda, lo habría sido en caso contrario.

El féretro era de roble inglés, delicadamente barnizado y con hermosos adornos de bronce. Servía de primer trofeo a su féretro el sable que acompañó en todas sus campañas al general San Martín, quien lo legó por testamento a Rosas.

En una chapa de bronce colocada sobre la tapa, profusamente iluminada, se leía la inscripción siguiente: “Juan Manuel de Rosas – Nació el 30 de marzo de 1793. Falleció el 14 de marzo de 1877 (a los 83 años, 11 meses y 16 días)”.

El completo arreglo de los funerales fue confiado a los señores E. Hayes e hijo, de Highstreet y han sido llevados a cabo bajo su superintendencia personal, del modo más satisfactorio”.

Nota necrológica publicada por el diario The Hampshire Advertiser, 
Southampton el 17 de marzo de 1877

“Su excelencia el general Juan Manuel de Rosas, ex Gobernador y dictador de la Confederación Argentina, falleció a las 7 del miércoles en su casa quinta en Swanthling, distante alrededor de 3 millas de Southampton. Había nacido el 30 de marzo de 1793 y, por consiguiente, dentro de una quincena hubiera alcanzado los 84 años de edad. El difunto, que había residido en Southampton durante los últimos 25 años, fue atacado por una inflamación a los pulmones el sábado último después de haberse expuesto imprudentemente a la inclemencia del tiempo y no obstante la sabia y constante atención del doctor John Wiblin, quien había sido su médico y amigo confidencial durante todo el período de su residencia en este país, sucumbió al ataque a la hora mencionada.

Juan Manuel Ortiz de Rozas
(Bs.As. 1793-Southampton 1877)
“El general Rosas huyó de su país sin nada en forma de propiedad: pero poco tiempo después de su huida, el general Urquiza, uno de los generales de Rosas que se había vuelto contra él, sitió con éxito la ciudad de Buenos Aires y levantó entonces la confiscación sobre las propiedades de Rosas, lo cual permitió al exiliado
obtener por la venta de una de sus fincas 16.000 a 20.000 libras esterlinas. Urquiza fue posteriormente expulsado de Buenos Aires y las propiedades del general Rosas fueron nuevamente confiscadas."

“Su mano fue, en general, extendida a todos los que estuvieron en contacto con él, y sus actos de generosidad fueron ilimitados mientras duró su dinero. En los últimos años de su vida el ex gobernador dependía enteramente de los amigos de su familia y del esposo de su hija."

“Por muchos años el general Rosas y el difunto Lord Palmerston cambiaron visitas frecuentemente con Rockstone-place, en la quinta de Swanthling en el solar de Broadlands, y la más amistosa correspondencia fue mantenida entre ellos. Por voluntad del difunto general, sus estados y propiedades en la confederación
Argentina han sido dejados a su hija y su yerno, quienes son también los ejecutores de su última voluntad y testamento."


(1) Manuel Rafael García Aguirre

Fuentes: Benarós, Leon – “Tatita ha muerto”, la muerte de Rosas contada por su hija.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado. Todo es Historia – Año I, Nº 5, Buenos Aires, setiembre de 1967. www.revisionistas.com.ar

miércoles, 8 de abril de 2015

“LAS FUENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL” Una publicación que enorgullece a la familia García-Mansilla

Si algo ha caracterizado a nuestra familia, a lo largo de su dilatada historia, es la pasión de sus integrantes por las letras y la música. Desde su constitución, en todas las generaciones, sin excepción, varios distinguidos miembros de la misma se han destacado en estas dos expresiones de la cultura.

Hoy, una vez más, uno de los nuestros, primogénito de la séptima generación argentina de nuestra estirpe, hace honor a sus genes y se destaca en las letras.

Manuel José García-Mansilla, en co-autoría con Ricardo Ramírez Calvo, editó recientemente dos libros: el primero titulado: “Las fuentes de la Constitución Argentina”. Los principios fundamentales del Derecho Público Argentino y el segundo: “La Constitución Nacional y la obsesión antinorteamericana”.

Lo hicieron inspirados en las palabras de Octavio Paz, quién expresara con sapiencia: “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad….De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma.”

A poco de publicado el primero, el mundo jurídico elogió, casi unánimente, el trabajo llevado a cabo, siendo objeto de conceptuosos comentarios por parte de destacados constitucionalistas y prestigiosos juristas.


PEDRO FRÍAS, dijo:
“Dos notables profesionales de la abogacía se internan en la investigación nada menos que sobre las fuentes de la Constitución Nacional, sin descuidar los principios fundamentales del derecho público argentino. El sesquicentenario de nuestra Ley Fundamental nos dio oportunidad de leer a muchos autores y seguir aprendiendo. Así me ha ocurrido con este espléndido libro”.

“No hubiera sabido hallar una metodología más acertada ni un mejor plan de la obra. Inevitable referirse al proceso constitucional norteamericano, a la influencia determinante y tan útil de Álberdi, a los antecedentes patrios, al derecho comparado en sus expresiones paradigmáticas y, desde luego, las conclusiones tan irradiantes.”

“El talento de los convencionales del 53, las desventuras de nuestra historia y las fuentes, nos dieron una Constitución humanista y cristiana, al servicio del bien común y del futuro argentino. Lástima que no siempre estuvimos a la altura.”

“Se pueden compartir o no las prevenciones de los autores con el derecho administrativo, pero no se puede dudar de la coherencia que el libro inculca, estimulándonos a una mayor fidelidad a la Constitución.”

“¿Cuándo recuperaremos el Estado de derecho? ¿Cuando nuestro apego a la ley? Siempre seguí la consigna de Pascal: “Optimismo sin ilusiones”. Pero hemos vivido de ilusiones, García-Mansilla y Ramírez Calvo, sin proponérselo quizás, nos señalan desde el pasado el camino que debemos transitar.”

ALBERTO BIANCHI, en la presentación del libro de las fuentes dijo:
“No voy a presentar solamente un libro, voy a presentar una tesis. Ella consiste en que: Los factores determinantes que conforman el núcleo del sistema constitucional argentino, son idénticos a los de la Constitución norteamericana. (Página 7).”

“De esta primera tesis deriva una segunda tesis: la influencia del derecho administrativo francés en la Argentina es peligroso, pues éste último parte de una concepción completamente diferente de la separación de poderes que tiene resabios absolutistas. (Página 249).”

“Es un libro que contiene un reto generalizado a la comunidad académica. Muy diferente a otras obras.”

“Tengo coincidencias y algunas observaciones o disidencias, de modo que seré uno de los primeros en recoger el guante que los autores han echado.”

“No hay tema más difícil en el Derecho Constitucional que el de las fuentes. Fuentes directas, fuentes…, etc.”

“Es -como libro- muy bueno: Hay libros bien escritos y libros mal escritos. Hay una investigación impecable y honesta. Es un libro que se suma, pero además suma.”

“No hay forma más honesta de criticar, que escribir un libro.”

Carlos SALVADORES de ARZUAGAS, en la presentación del libro dijo:
“García-Mansilla y Ramírez Calvo nos presentan los principios, el origen de la Constitución Argentina. Y lo hacen con solvencia intelectual, con un lenguaje claro y en algunos casos con términos severos para quienes no alcanzaron a comprender la filiación ideológica de los Constituyentes y su obra.”

“Las “Fuentes de la Constitución Nacional” es una obra que me reencontró con el sentido y el significado de su mismo título y me reconfortó como lo hace un buen libro.”

“Creo que el método utilizado por los autores, expositivo o crítico a partir de una visión autónoma para cada una de las fuentes de la doctrina ha difundido y desbordar la enunciación normativa para adentrarse en el sustento ideológico, es el más apropiado para desentrañar la existencia o no de la fuente y en caso la incidencia o vinculación que tuvo la Constitución Argentina.”

“Otro aspecto de la obra que reconforta es la seriedad y el rigor con que se investigó. En el mismo período que se editó “Fuentes de la Constitución Argentina” de Seco Villalba; nuestros autores efectuaron una consulta bibliográfica más extensa. También se advierte la seriedad en que, en la mayoría de los casos se trabajó con fuentes de primera categoría pues la consulta directa, tanto en lengua castellana como en la lengua inglesa, francesa y alemana. Pero no se detuvieron allí, conforme algunas notas se consultó el archivo de José Benjamín Gorostiaga en el Archivo General de la Nación, números de “El Censor” de 1817, “El Tucumano Imparcial” de 1820 o “El Nacional Argentino” de 1853.”

“Creo que, así como hace años atrás, Seco Villalba era consulta obligada para las fuentes de la Constitución Argentina, hoy debemos recurrir a García-Mansilla y Ramírez Calvo.”

RICARDO HARO, dijo:
“El prólogo de los autores, en el que trasmiten muy vívidamente como se fue gestando esta obra a partir de algunos escritos iniciales y cuanta gratitud reconocen en todos aquellos que una u otra forma les fueron brindando su colaboración en tal excelso emprendimiento.”

“En los tiempos que transitamos no es común encontrar en el mundo académico tanta nobleza propia de quienes han nutrido su espíritu con auténticos e hidalgos valores. Cuan reconfortante es esta ejemplar actitud.”

“Más allá que el lector pueda coincidir o no con las novedosas conclusiones que en el visceral “Las fuentes de la Constitución Nacional” exponen los autores, es indiscutible que se trata de una obra a la cual me atrevo fundadamente a catalogar para el futuro como un “clásico” en la materia. A partir de ahora nadie que desee investigar profunda e integralmente este tema podrá dejar de consultar la obra de Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.”

“Y éstas no son palabras de un mero formulismo académico, sino la sensación más auténtica que surge de la excelencia que ellos han logrado en su ardua y amplia faena de investigación.”

“Su desarrollo cordial y ameno no está exento de un espíritu polémico que incita al debate en la búsqueda de la verdad, a poco que reparemos que en su transcurso se rechazan posiciones dogmáticas y repetitivas y se las confronta con originales y rigurosamente fundadas nuevas perspectivas en cada tópico. Hay mucho “saber” y mucho “sabor” en una exposición que “informa” y “forma”, cumpliendo así la eminente función pedagógica de la historia constitucional y sus fuentes.”

“Todos los que frecuentamos el “ordenamiento de las competencias supremas del Estado” tenemos, sin lugar a dudas, una deuda de noble gratitud hacia Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo por el servicio que han prestado con esta magnífica obra al enriquecimiento fecundo sapiente de la historia constitucional argentina y de nuestra formación.”

FERNADO BARRANCOS Y VEDIA, dijo
“Los autores de este valioso libro persiguieron el propósito primario de estimular el debate de todos aquellos a quienes interesó -e interesa- indagar las fuentes de nuestra Constitución histórica de 1853-1860, así como sobre los principios del derecho público argentino.”

“También, como lo señalan con agudeza, si bien son muchos los trabajos publicados acerca de las fuentes del constitucionalismo argentino, es de destacar que la presente obra es un estudio completo y sistemático sobre un tema de tanta importancia. Este no es, por cierto, un libro tranquilo y pacífico, repetidor de opiniones anteriores, sino que por el contrario, la firmeza de las convicciones de los Doctores Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo -resultantes de sus fecundas investigaciones y análisis- se encuentran de relieve en todos los aspectos del tema que estudian con rigor, erudición, profundidad y espíritu crítico y -como decía el maestro Ortega y Gasset- con “iracundia y con entusiasmo.”

“En esa gran tarea, los autores no son partícipes tranquilos de su tesis, sino que la sostienen con energía, probidad intelectual e inclaudicable adhesión a las realidades de nuestra historia y al pensamiento de los hombres que han contribuido a cimentar las bases del constitucionalismo argentino.”

“Por ello, valoramos ampliamente que este libro habrá de tener una utilidad manifiesta y contundente en la interpretación de la Constitución Nacional y, por ende, también del derecho público y le auguramos una proyección y un efecto fundamental y duradero en el pensamiento y en la obra de todos quienes se interesen en este tema fundamental de la vida del derecho de nuestro país.”

ENRIQUE GARCÍA-MANSILLA, dijo:
“Hay que tener certeza, conocimiento, espíritu aventurero y un alto nivel de soporte científico para poner una obra a la crítica pública; se necesita un alto grado de valor, autoestima y preparación. Lo valoro y lo admiro desde lo más profundo de mi corazón y experiencia.”

“Mañana, podrás poner a consideración de tus colegas, familia y amigos el logro del esfuerzo, el estudio sistemático, la profesionalidad e inteligencia, en la presentación de tu libro, escrito en forma conjunta con Ricardo Ramírez Calvo.”

“No puedo dejar de compartir, en profundidad, la emoción que ha de embargar a tu madre, tu padre y hermanos el ver a uno de los nuestros parado frente al estrado mostrando la integridad de sus valores, personales y profesionales.”

“Decía Confucio: “Fallar no es fracasar, es no intentarlo,” por lo tanto, ya el que estés allí es un triunfo, no un éxito efímero, sino que estás pasando una puerta que abrirá para vos un mundo inimaginable, en el cual, te transformarás en referente.”

La publicación de “Las Fuentes de la Constitución Nacional” sacudió el sopor en el que el debate de las fuentes estaba adormecido y, como no podía ser de otro modo, también generó una violenta reacción por parte de la doctrina contraria, representada por el Dr. Dardo Pérez Guilhou, el que quizás imposibilitado de refutar la tesis de los autores optó, en una actitud poco caballeresca, por pretender descalificarlos, acusándolos de falta de seriedad, ligereza e ignorancia.

La desusada vehemencia del reconocido jurista, no pudo ocultar la fragilidad de sus argumentos y fue contestada en forma contundente por un segundo libro: el que demuestra que la crítica tenía mucho de fuego de artificio y poco de munición. Quizás, como dicen los autores, esta sea la explicación de semejante efervescencia: ocultar con tanto arrebato la ausencia de fundamento. La euforia es mala consejera a la hora de debatir ideas.

Queríamos compartir con todos los halagos que recibió el libro, porque de la crítica se ocupan los autores en el segundo libro: “La Constitución Nacional y la obsesión norteamericana.”


Nuestras felicitaciones a Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos, con mucho significado familiar.



Pronunciar su nombre, es retroceder en el tiempo, es volver al pasado y rememorar nuestros primeros años de vida, esa etapa de nuestra existencia, donde todo es amor, ternura, inocencia, simpleza, risas y alegría.

A Villa Federal, ese pedacito de tierra entrerriana que hoy evocamos, arribaron nuestros padres luego de contraer matrimonio. Llegaron llenos de sueños e ilusiones, y allí, comenzaron a construir ese legado de amor que con tanto esmero plasmaron y nos dejaron a nosotros, sus hijos, como un tesoro de incalculable valor.

Encarar un matrimonio y formar una familia, nos pone a prueba; es el momento de potenciar nuestras virtudes en pos de un objetivo común. Es la hora de la convivencia, de la tolerancia, del pensar en plural, de modelar el carácter y de saber apreciar que la meta no es la obtención de la propia felicidad, sino la felicidad de ambos. Es el camino de la responsabilidad y del desprendimiento cuando llegan los hijos y es menester pensar en su formación.

Nuestros padres, concientes del compromiso asumido, llenos de fe y buenos propósitos, comenzaron el duro andar que exige la carrera de las armas. Traslados permanentes, casas nuevas, colegios distintos, amistades diversas, desarraigo familiar, poca disponibilidad económica y por sobre todas las cosas aceptar y comprender que pese al esfuerzo personal, las más de las veces, el éxito o el fracaso de esa profesión no está ligado al mérito, sino a la buena o mala predisposición de quienes son sus superiores jerárquicos.



Con el permiso de sus superiores para contraer matrimonio, como está establecido, se casaron el 24 de julio de 1942 y se instalaron en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, asiento del Regimiento 8 de Caballería, hasta que a nuestro padre le llegó el destino al Comando de la Brigada VII Brigada de Caballería, unidad militar que entonces tenía asiento en Villa Federal – hoy llamado Federal – en la Provincia de Entre Ríos.

Con sus flamantes estrellas de Teniente 1º, viajó en diciembre de 1945 a Villa Federal para instalar su familia y prestar servicios como Ayudante del Jefe de la VII Brigada de Caballería, Coronel Don Pablo Harrand. Sus aspiraciones profesionales, se concretaron a fin del año 1946, cuando su comandante al calificar su desempeño como oficial ayudante, hizo saber a sus superiores que era un oficial: “Culto, sociable, excelente camarada, que practicaba los deportes con entusiasmo y éxito”. Ratificando estos méritos el Comandante de la IV División de Caballería, agregó en su legajo personal: “Debo destacar además, que es un oficial serio, respetuoso, subordinado y leal. Su inteligencia, su estudio y su preparación general y profesional superan la jerarquía que ostenta”. Criterioso y con mucha inicitativa. Sus aptitudes para el desempeño en campaña son sobresalientes”



Que más podía pedir: una carrera exitosa, una mujer dulce, cariñosa y gentil que lo acompañaba con amor y la llegada a este mundo de tres pequeños hijos, Pini, Manolo y Adela, quienes llenaban de ternura su vida diaria y colmaban todos sus ideales de felicidad. Poco tiempo después, el 20 de febrero de 1947, viajaron a Buenos Aires apremiados por el inminente nacimiento de Marisol. Cumplían cinco años de casados y ya tenían una familia compuesta por un varón y tres mujeres; todo hacía presagiar un futuro de familia numerosa. Sus catorce descendientes ratificaron el presagio.



Su vida militar transcurría sin mayores sobresaltos entre cursos de movilización, ejercicios de guarnición, ejercicios finales y para amenizar vibrantes partidos de polo. Practicando ese peligroso deporte en agosto de ese año, papá tuvo un accidente, que lo obligó a guardar reposo durante dos meses. Repuesto de su quebradura, la que felizmente no le dejo secuelas, fue destinado al Regimiento 11 de Caballería, que para felicidad de todos también estaba en Villa Federal. Allí se hizo cargo del 2º Escuadrón del Regimiento. Este nuevo destino nos libró de una nueva mudanza y nos permitió continuar en un lugar del que no queríamos partir.



Nada quedó del otrora orgulloso Regimiento 11 de Caballería. Políticas mas cercanas a la mezquindad y al resentimiento que a la grandeza necesaria para gobernar una nación, nos han privado de dilucidar el necesario distingo entre quienes por sus actos, fueron indignos de vestir el uniforme y aquellos otros que como nuestro padre, fueron honorables y dignísimos miembros de nuestras fuerzas armadas que cumplieron con honor el juramento de servir a su patria.

Volviendo a la vida militar de nuestros padres, para entonces, ya les habían asignado una casa con techo de tejas coloniales, de muy buena construcción, con living, comedor, tres cuartos y un baño;suficientes para albergar a su pequeña familia. Adornando el frente de la casa, un fresco porche cercado con una baranda de madera, daba forma a una arquitectura simple, típica de los cuarteles, pero agradable a la vista. Fueron tiempos felices, teníamos mucho más de lo que esperabamos. La casa estaba en medio de un barrio militar compuesto de viviendas de similares características. Próximo a nuestro hogar, disponíamos de un lugar de juegos en el que transcurría nuestra infancia deliciosamente, sin más preocupación que divertirnos en las hamacas, el tobogán, el sube y baja y un columpio que era la delicia de todos.

Buenos Aires no estaba tan lejano; ello nos permitió recibir la esperada visita de nuestras abuelas: la mamama “Tomasita” y la mamama “Pepita” y la de nuestras queridas tías y tíos maternos: Jorge, Hugo, Mary, Feli y Zoraida. Todos visitaron nuestra casa y nos brindaron su amor deleitando nuestro corazón de niños con sus cuentos.



Con la llegada de nuestra hermana Anita en mayo de 1948, llegó también el cambio de destino y a fines de año dejamos Entre Ríos, siguiendo a nuestro padre, quién fue convocado a comenzar el curso de capitanes en la Escuela de Guerra, ubicada en Buenos Aires. Otra vez a empezar de nuevo. Mi querido amigo Ernesto Day, dejó plasmado en un verso, lo que significa entre otras cosas la vida de un militar:

“Partir siempre partir,
como se ensaña el destino,
al condenarme al camino,
mientras tenga que vivir.
Marcharme sin cesar,
si me ha enseñado la vida,
que para no tener partida,
tendría que no llegar”

Llego al final de este relato con nostalgia y con la dicha de haber visitado ese solar tan querido, en compañía de mis hermanos, circunstancia que me permitió también, escribir estos recuerdos, compartirlos con la familia y rendir un homenaje a quienes nos dieron la vida y nos legaron un nombre y un camino a seguir.

Cuan cierta es la frase de León Tolstoi, cuando expresó con pasión: “Que la felicidad consiste, no en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno hace” Nuestros padres y nosotros fuimos felices, porque disfrutabamos lo que la vida nos ponía a nuestro alcance.


Para aquellos que quieran ver mas fotos de nuestra vida en Federal o de nuestra visita a dicho lugar, en octubre del 2007, pueden clickear sobre la foto que se encuentra mas abajo, la que los llevará a nuestro albúm referido a este acontecimiento.

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos con mucho significado familiar.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LAS FOBIAS DE LUCIO V. MANSILLA


Lucio V. (de Victorio) Mansilla -soldado de la Campaña del Desierto, oficial en la guerra del Paraguay, autor de Una excursión a los indios ranqueles e hijo del héroe de la Vuelta de Obligado- tenía un problema con los ratones: le daban pánico. El general se trepaba al catre en cuanto un roedor lo importunaba con su presencia.
Pero no era el único animalito temido: "Un perro en una puerta de calle -dijo- es para mí más estorbo que un hombre". Otra vez escribió: "Yo tengo un miedo cerval a los perros; son mi pesadilla; por donde hay, no digo perros, un perro, yo no paso por todo el oro del mundo si voy solo; no lo puedo remediar; es un heroísmo superior a mí mismo. Juro que los detesto, si no son mansos, inofensivos como ovejas, aunque sean falderos, cuzcos o pelados". Señores analistas: estamos ante un claro caso de cinofobia, sin olvidarnos de la musofobia manifiesta al tratar con ratones.
En 1870, Mansilla cumplía funciones militares en Rojas (provincia de Buenos Aires) y acostumbraba salir a cazar con su escopeta. Aunque el lugar ideal no quedaba cerca, había -como en el juego de la oca- un atajo. Pero también -como en el juego- había dificultades. En este caso era una enorme dificultad corporizada en un mastín muy dispuesto a sembrar dudas sobre si el perro es el mejor amigo del hombre.
"Salía de mi casa y llegaba al sitio crítico haciendo cálculos estratégicos, meditando la maniobra más conveniente, la actitud más imponente, exactamente como si se tratara de una batalla en la que debiera batirme cuerpo a cuerpo." Privado, por anacrónico, de los ejercicios de respiración de Ravi Shankar, se acercaba agitado al punto de conflicto. "En cuanto el can diabólico me divisaba, me conocía; estiraba la cola, se apoyaba en las cuatro patas dobladas, quedando en posición de asalto, contraía las quijadas y mostraba dos filas de blancos y agudos dientes."
Luego de un par de cruces traumáticos, Mansilla tomó una decisión extrema. Con convicción, sin dudar ni un segundo, resolvió que mejor haría el camino largo, evitando el atajo. Así fue hasta que decidió enfrentar la situación, es decir, al mastín.
"Estaba entero, me sentí hombre de empresa y me dije: Pasaré. Salgo, marcho, avanzo y llego al Rubicón. ¡Miserable! Temblé, vacilé, luché, quise hacer tripas corazón, pero fue en vano. Mi adversario no sólo me reconoció, sino que en la cara me conoció que tenía miedo de él. Maquinalmente bajé la escopeta que llevaba al hombro. Sea la sospecha de un tiro, sea lo que fuese, el perro tomó distancia y se plantó, como diciendo: descarga tu arma y después veremos."
Parecía una escena del Lejano Oeste. De un lado, Mansilla y su escopeta; del otro, el mastín y sus colmillos. "Al primer amago de carga eché a correr con escopeta y todo; los ladridos no se hicieron esperar; esto aumentó el pánico de tal modo, que el animal ya no pensaba en mí y yo seguía desolado por esos campos de Dios." ¿Huyó con la escopeta? No. Más tarde reconocería que terminó en poder del perro porque la había soltado para correr más liviano.
Fuente: Daniel Balmaceda. Estrellas del pasado. La popularidad en tiempos de los próceres. Diario "La Nación" edición impresa, lunes 10 de septiembre de 2012.
Ilustración: Diego Parés.

sábado, 23 de noviembre de 2013

EL DOCTOR MANUEL JOSÉ GARCÍA SEGÚN EL HISTORIADOR ADOLFO SALDÍAS.


Buenos Aires 1849- La Paz, Bolivia 1914
          Adolfo Saldías, nació en Buenos Aires en 1850. Formó parte de la denominada generación del 80 ; esa pléyade de distinguidos caballeros de vasta cultura y de firmes convicciones liberales, comprometidos lealmente con el destino de su país. 

         En general todos consideran al historiador Adolfo Saldías como el precursor de la escuela revisionista de nuestra historia argentina. Su extraordinaria obra " Historia de la Confederación Argentina -Rozas y su Epoca - aportó   inéditos documentos probatorios del archivo personal de Juan Manuel de Rosas. Los mismos le fueron entregados al autor por Manuelita Rosas. En su obra, los expuso con método claro y ordenado y fino estilo literario. Su inmenso trabajo, pasado el tiempo mereció el carácter de pionero en la reformulacion de los hechos históricos argentinos hasta entonces orientados por una visión tradicional que predominó en nuestro país hasta mediados del Siglo XIX.

         El clásico maniqueísmo histórico que predomina en gran número de historiados es el resultado de un exceso de pasión impregnada por ideologías extremas o partidismos sectarios. Esta forma de análisis histórico nos aleja de la verdad objetiva y termina desvirtuando los hechos del pasado. Pretenden dar a conocer nuestro devenir histórico con subjetividades y genelarizaciones respecto de la conducta de las personas,  apartadas del contexto histórico en que ocurrieron,  las que concluyen sistemáticamente en la exaltación o descalificación de nuestros hombres públicos. Se los denosta o ensalza con epítetos de todo tipo,  en lugar de dar a conocer los hechos, apreciarlos con honestidad intelectual y expresar el disenso con el debido respeto, si fuera necesario. No se debe caer en la tentación de pensar con las circunstancias del presente los hechos del pasado que los tuvo como protagonistas. "La primera condición de la Historia, es la verdad; la segunda es la medida de apreciación de estimación y de gloria que discierne a sus héroes" con este pensamiento describe el autor de "Biografías de hombres Ilustres", Alphonso de Lamartine las cualidades que debe poseer quien escriba historia.

          Es necesario entender que que quienes nos precedieron la historia de nuestra patria,  forman parte de nuestro acervo histórico y debemos aceptar que en general actuaron de buena fe, enmarcados en las circunstancias en que vivieron y convencidos que era lo mejor para su patria. Como dijera Ernest Renán:  "Los juicios carecen de valor fuera de su cuadro y al cuadro lo forma la época".

          Es imperioso estudiar con celo nuestra historia y reparar los errores cometidos en la apreciación de nuestro pasado. Si lo hacemos, como dijo Esteban Echeverría: ¿Donde irían a parar entonces, todas esas reputaciones tradicionales; todos esos grandes hombres raquíticos; todos esos pigmeos que la ignorancia y la vanidad han hecho colosos?

          Uno de los caso mas curiosos de la historia argentina es la figura del doctor Manuel José García, a quién la mayoría de los historiadores solo se lo recuerda y no con la profundad debida solo por dos misiones diplomáticas, que lo tuvo como protagonista. Una ordenada por el Director Supremo Carlos María de Alvear y la otra por el Presidente Bernardino Rivadavia. Olvidan su vasta carrera al servicio de nuestra Nación, que lo tuvo como actor principal por más de treinta años en forma consecutiva.

          Fue una de las personas más influyentes personalidades de la "Generación de Chuquisaca". No identificado con ninguno de los partidos dominantes, le preocupaba ante todo la organización institucional.

          En sendos artículos publicados en "La Gaceta de Buenos Aires" titulados "Relaciones Interiores", se refiere a la situación política de las Provincias Unidas y a la adopción generalizada de las nuevas ideas democráticas provenientes de Europa. En ellos afirma:
"Si las ideas han cambiado, ¿por qué entonces no ha cesado la guerra civil? La respuesta radica en que los hábitos y los vicios persisten en los pueblos y estos no logran desprenderse de ellos. De aquí surge una conclusión que muestra la enorme distancia que existe entre las ideas y los sentimientos, mientras esta separación persista, la guerra proseguirá destrozando el cuerpo político, dividiendo las familias y los pueblos, poniendo en peligro los heroicos esfuerzos realizados para alcanzar la libertad y la independencia."
          Culminó el último de estos artículos reclamando de los "hombres de bien de todas las naciones el reconocimiento de los derechos de los pueblos americanos y de éstos la necesidad de cesar sus luchas internas para lograr vencer a sus enemigos y asegurar el goce de su libertad."1

Martín Rodriguez, junto a sus ministros Manuel José García, Bernardino
Rivadavia y Julían Aguero

           Los hechos posteriores le dieron la razón. Cuando fue designado ministro luego de la Anarquía del año 1820, vuelve a reflexionar sobre la necesidad la necesidad de organizar el Poder Ejecutivo, siempre fiel a su condición de estadista y a sus ideas liberales. En una carta de 1820 reflexionaba:
"Yo pienso que debemos reunirnos todos, y trabajar de buena fe. Todos los Gobiernos son para mí respetables, si conservan la paz y la libertad. Que se llame Cónsul, Rey o Pontífice, o cualquier otro nombre el que tiene el Poder Ejecutivo, es indiferente para mí, siempre que produzca aquellos bienes y los asegure. Lo que debemos es purgar nuestro ánimo de todo espíritu de Secta; porque si estamos tocados de él, entonces no es fácil que tengamos las cabezas frías y los corazones puros; cosa indispensable para hacer una elección acertada de la forma de gobierno que nos convenga más, o que quieran más nuestros compatriotas."2 
          Manuel José García, es una persona muy poco estudiada. Pasó a la historia sin que nadie se haya detenido a estudiar sus ideas y su extensa trayectoria. En los libros solo se lo menciona como el firmante del Tratado de Paz con el Brasil. Sin embargo,  el no lo firmó, solo aceptó un acuerdo preliminar previamente consensuado con Bernardino Rivadavia y Francisco de la Cruz, que debía ser aprobado para tener validez por el Poder Legislativo. Nuestros legisladores, temerosos de la reacción prefirieron desacreditar al enviado y soslayar la participación del Poder Ejecutivo en los acuerdos previos. Por otra parte, la firma de la mentada Convención podía comprometer su honra personal, pero no obligaba al país hasta tanto no fuera ratificada. Salvo algunos pocos, nadie fue capaz de comprender la importancia de detener la guerra. Poco tiempo después, el mismo tratado fue aceptado por Manuel Dorrego y nadie lo criticó por ello. Quién está en condiciones de afirmar que su actitud fue indigna? O acaso conocemos sus pensamientos más íntimos o sus verdaderas intenciones? Lo que tenemos a nuestra disposición son los documentos que nos dejaron y de ellos no se desprende ninguna conducta que menoscabe su persona.

           Juan Carlos Nicolau, en su objetiva obra sobre la vida de Manuel José García, nos deja esta reflexión:

          "Para finalizar, el comisionado emite un juicio lapidario respecto a la actitud del gobierno de Rivadavia, al afirmar con razón que al negociar la cesación de las hostilidades arriesgaba su reputación personal, pero no causaba obligación alguna al Gobierno hasta tanto el tratado de paz o la convención preliminar, después de ser examinada detenidamente fuera ratificada. 

             "En su opinión, una convención preliminar aún después de ratificada solemnemente, es un tratado provisorio, pues su objeto principal es hacer cesar las hostilidades, fijando bases para un tratado definitivo. En la última frase de su exposición espera que aquietadas las pasiones en el futuro se juzgará su comportamiento, mientras se interroga acerca de quien merece mayor indulgencia, si el ciudadano que en tan gran conflicto sacrifica su reputación y acaso la existencia a su patria, o aquel que quiere a todo trance hacer de ésta el instrumento de su fama." 3

          Porque algunos historiadores olvidan el resto de su dilatada actuación? Recordemos su actuación pública en la historia de nuestro país:

          Tuvo una heroica actuación en las invasiones inglesas. Tuvo a su mando, con el grado de capitán, una compañía del Tercio de Cántabros en la defensa de Santo Domingo. Defendieron con valor su ciudad natal y lograron rendir al enemigo. Su padre el coronel Pedro Andrés García de Sobrecasa estaba al mando de la unidad. Su hermano Valentín García estaba en el mismo tercio. En reconocimiento a su actuación en la batalla, el Virrey Santiago de Liniers le otorgó el grado de Teniente Coronel (1807) ; fue Subdelegado de Porco y Chayanta en el Alto Perú (1809) ; Tesorero del Cabildo Porteño ; Vocal de la Cámara de Apelaciones ( 1812) ; designado por Mariano Moreno director de "La Gaceta de Buenos Aires" (1812); Secretario de Hacienda durante el Segundo Triunvirato (1812-1814) ; ministro de Gobierno y Hacienda durante la gestión de Martín Rodriguez ( 1820-1824) , ministro de Gregorio de Las Heras (1824-1826) , ministro de Juan Galo Lavalle ( 1828), durante cuatro años del propio Juan Manuel de Rosas (1829-1832), ministro de Hacienda y Gobierno de Juan José Viamonte ( 1829 y1833-1834) . Acaso todos ellos se equivocaron y eligieron a una persona sin méritos para el cargo? Podemos tener puntos de vista distintos pero no denostarlo o reconocer el mérito que su contemporáneos le dieron.

         Para ratificar lo expresado, queremos hoy dar a conocer la opinión del padre de los revisionistas Adolfo Saldías, sobre el doctor Manuel José García en su obra "Historia de la Confederación Argentina


Manuel José García
(Buenos Aires 1787-1848)
Primer Ministro de Hacienda de la República Argentin
"Digno cooperador tuvo Rivadavia en el ministro de Hacienda doctor García, quién a sus nutridos talentos y a su preparación poco común unía un espíritu organizador y metódico. Como estadista, García era uno de los más perfectos que ha producido la República Argentina, y como pensador es uno de los que con perfiles más acentuados ha dejado obra transcendental en disposiciones civiles, políticas y constitucionales incorporadas en las prácticas y en las leyes fundamentales del país." 

"Por iniciativa de este hombre superior se creó la Contaduría, la Tesorería y la Receptoría que dependían entonces del Tribunal de Cuentas ; se fundó la institución del crédito público y la caja de amortización, afectando a esta última las rentas de la Provincia ; se creó recursos legítimos y moderados para aumentar la hacienda pública ; se abolió los pechos y contribuciones forzosas; se sancionó la ley de contribución sobre la renta; se organizó la administración de las aduanas; se favoreció el comercio de importación por los medios que aconsejaba una prudente y sabia economía en un país nuevo, despoblado y sin industrias."

"Cuando tales medidas permitieron al Gobierno desenvolverse regular y ampliamente, Rivadavia elevó a la Junta de Representantes los mensajes sobre inviolabilidad de la propiedad, sobre seguridad personal y sobre libertad e imprenta; hermosas fórmulas consignadas en las anteriores Constituciones de los años 1811,15,17 y 19 que vivieron la vida de los lirios, pero que en el año 1822 comenzaron a traducirse en verdades prácticas, al favor del espíritu liberal que informaba la mente y la acción del Gobierno de Buenos Aires. A poco elevó el proyecto de ley de olvido acompañado de un mensaje en que se lee estas palabras: "Para gozar del fruto de los sacrificios hechos en la guerra de la Independencia, es preciso olvidar; no acordarse más ni de las ingratitudes, ni de los errores, ni de las debilidades que han degradado a los hombres o afligido a los pueblos en esa empresa grandiosa". Esta ley atrajo a Buenos Aires a todos los argentinos que estuvieron alejados por las contiendas civiles, y a quienes les fue dado vincular su esfuerzo a la labor fecunda que se iniciaba."


FUENTES: Historia de la Confederación Argentina. Rozas y su época. Tomo 1. Librería "La Facultad" de Juan Roldán, Florida 418, Buenos Aires, Argentina, 1911.

1.«La Gaceta Ministerial de Gobierno de Buenos Aires» (en español) (1812). «nros. 23 y 24».
2.«Archivo General de la Nación Argentina» (en español). «AGN, Sala VII, 16-4-7, nº. 1237».
3.Juan Carlos Nicolau (2008). «Manuel José García (1784-1848) - Política y Diplomacia en el Río de la Plata» (en español). Librería Historica, de Emilio J. Perrot, página. 214».