jueves, 29 de septiembre de 2022

EDUARDA MANSILLA de GARCÍA. PRIMERA NOVELISTA ARGENTINA

 








    La literata María Rosa Lojo, en un escrito titulado “La importancia de llamarse Eduarda Mansilla”[1] entre otras cosas dijo:
 

    Eduarda Mansilla de García (1834-1892) fue la personalidad creadora femenina más completa y más compleja en la Argentina del siglo XIX: pionera en la literatura y en la música, como cantante de salón y compositora; intelectual, periodista aguda y reflexiva, con opiniones propias, que publicó en los grandes diarios nacionales, cuando esa era solo una tarea de hombres. Escribió libros que inauguraron géneros y tendencias en la literatura argentina. A ella se le deben los primeros Cuentos (1880) para niños y jóvenes de nuestro país; ella es también la adelantada del género gótico-fantástico, que tan larga descendencia (y en varios sentidos) tendría en la tradición rioplatense, y que plasmó en un libro de excepción: Creaciones (1882).
 

    Antes que su más famoso hermano, Lucio V. Mansilla, introdujo los pueblos originarios en nuestra literatura y habló del mestizaje fundador en su Lucía Miranda (1860), y de otra vida posible, del lado de las tolderías, en El médico de San Luis (1860). En su novela más madura: Pablo, ou la vie dans les Pampas (1869), elogiada por Víctor Hugo y redactada originalmente en francés, se propuso explicarles la Argentina a los franceses desde su propia lengua, y, sin perder nunca el equilibrio, imaginó en ella un villano unitario que balanceaba la entonces habitual demonización post-rosista del federalismo. Fue más allá del simplificador pensamiento dicotómico y desarmó en sus libros las antinomias ciudad/campaña, civilización/barbarie. Antes de que Lucio Victorio en una Una excursión a los indios ranqueles y antes que el Martín Fierro contó en esta novela, y ya en su primer libro publicado, El médico de San Luis, las desventuras del gaucho perseguido. Se situó en la perspectiva de los presuntos “bárbaros” para denunciar, desde ellos, las marcas de la opresión y de la exclusión. Dotó de una fuerte visibilidad reivindicatoria a los personajes afro argentinos que aparecen en sus libros”.



    El profesor de historia de la Universidad del Litoral y periodista santafesino, Rogelio Alaniz[2], describe a Eduarda Mansilla entre otros conceptos diciendo:
 

    El dinero, la belleza y el linaje fueron dones que trajo desde la cuna. Desde muy pequeña supo que era la sobrina de Juan Manuel de Rosas y la hija de Agustina Rosas, considerada con justicia la mujer más bella de Buenos Aires…La conciencia de pertenecer a una familia distinguida Eduarda la tuvo desde siempre presente. También supo desde su más tierna infancia que era tan hermosa como la madre y que a ese privilegio había que saber ejércelo…La literatura y la música fueron sus dos pasiones. Escribió novelas y relatos y compuso boleros y valses. Fue la primera escritora argentina que escribió cuentos para niños…Lo que distingue a Eduarda de las mujeres de su clase no es el dinero ni la belleza, sino el esfuerzo por ser una escritora, para salir de su condición de mujer sometida a los prejuicios de su tiempo a través de la literatura…Eduarda no va a renunciar, en principio, a ninguno de los privilegios de su clase; jamás hará votos de pobreza y siempre se sentirá muy cómoda y feliz luciendo su elegancia y su belleza en los salones de Europa y Estados Unidos. No hay que llamarse a engaño: su modelo no es Rosa Luxemburgo, es madame Stael…Su posición económica más o menos holgada le permitirá disponer del personal de servicio necesario para que se haga cargo de las tareas del hogar y de la atención de los niños. La intimidad del cuarto, en la biblioteca o en el escritorio se transformará así en su espacio exclusivo de libertad. Una hoja en blanco, tinta y una pluma alcanzan para hacer posible el milagro.[2]


    El Ministerio de Cultura de la Nación en su página oficial expresa lo siguiente entre otros conceptos:

Eduarda Mansilla, la primera novelista argentina. Cronista y escritora de distintos géneros, también incursionó -aunque de manera amateur- en la música: una faceta muy poco conocida de Mansilla, pero con la que demostró un talento y sensibilidad notables. Compuso una gran cantidad de canciones en español, francés, y melodías religiosas para canto y piano. En esta nota, recorremos parte de la vida y obra de una de las mujeres más importantes de la cultura nacional”.




[1] www.losgarcia-mansilla.com




[2] Rogelio Alaniz. “Progreso” Hombres y mujeres en tiempo de progreso. De Roca a Sáenz Peña. Universidad Nacional del Litoral. Rubinzal-Culzoni. Editores. Año 2008.

 

martes, 6 de septiembre de 2022




            Rafael García-Mansilla, nació el 18 de enero de 1865 en Washington, Estados Unidos y murió trágicamente en un accidente el 17 de abril de 1894. Fue condecorado con la Legión de Honor por acto de arrojo al igual que su hermano.

        Ingresó a la Escuela Naval de Brest, Francia, el 5 de abril de 1881, previa autorización del gobierno argentino. Luego de cursar durante dos años de estudios a bordo del buque Escuela Borda, sede de la Escuela Naval Francesa. Recibió del gobierno francés el grado de “aspirante de segunda clase” (guardiamarina). A comienzos del siglo XIX se consideraba que la capacitación de los futuros marinos se debían llevar a cabo en los grandes veleras, entendiendo que era la mejor escuela de formación de los futuros marinos. Francia, la segunda potencia naval de la época utilizada esos buques para formar los futuros oficiales.

            Con posterioridad, realizó un viaje en el Crucero L’Iphiginie. En dicha oportunidad, en circunstancias dramáticas, salvó la vida a un viejo pescador y un grumete, cuya barca zozobraba, con mar gruesa, en la entrada del puerto de Cherburgo. La pequeña embarcación había sido embestida por el buque francés. Por su acto de arrojo, recibió una condecoración.

            Tiempo después fue destinado a la escuadra en evoluciones del Mediterráneo, ya con el grado de “aspirante de segunda clase” - alférez de fragata – Continuó su carrera, prestando servicio en otras unidades de la Armada Francesa. Estando a bordo del acorazado Turenne obtuvo el grado de “enseigne de vasseau” (alférez de navío) y en el año 1887, solicitó su baja por razones de salud.

            Se reincorporó a la Armada Argentina, prestando servicios en la Plana Mayor del Ministerio de Marina, con el grado de guardiamarina. Un año después se le reconoció el grado que ostentaba en la Armada Francesa y en 1888, pasó a revistar en la corbeta ARA La Argentina, al mando del capitán Martín Rivadavia, junto a un destacado grupo de oficiales, tales como: Julían Irizar, José Moneta, Manuel Domecq García, Juan A. Martín, con quiénes tuvo la responsabilidad de capacitar a los cadetes que realizaban el primer viaje de instrucción de la Escuela Naval. El viaje fue por las costas de Chile y Perú, a vela, salvo los casos de entrada a puerto o navegación por canales o estrechos.

             En el año 1893 fue nombrado agregado naval en la Legación Argentina en Washington. Allí le cupo la difícil y ardua tarea de asistir al entonces Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos de Norteamércia, Estanislao Zeballos quién aparte de las misiones que le eran propias, cumplía la función de delegado ante el árbitro, el presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, por la cuestión de las Misiones Orientales que la Argentina mantenía con el Brasil.

             La capacitación técnica de García-Mansilla, en el manejo de cartas náuticas y en cartografía, su fluido conocimiento del inglés por haber estudiado en los Estados Unidos, facilitaron a Estanislao Zeballos, el trabajo de recopilación, revisión y traducción de innumerables documentos. El documento presentado al presidente norteamericano, se dividió en cinco partes y dado la naturaleza del mismo, que abarcaba distintos aspectos tales como: el territorio objeto del laudo; la demostración de la posesión de España y posteriormente de la Argentina; los hechos históricos y los actos de usurpación lusitanos; los aspectos jurídicos de los tratados de derecho público relacionados con el asunto a dirimir y la necesidad de rebatir los argumentos del contrario, exigió de los intervinientes el máximo esfuerzo. El trabajo fue concluido el 11 de febrero de 1894.

                El 17 de abril por la mañana, en momentos que realizaba ejercicios de adiestramiento a caballo, en el parque del Hospicio de Inválidos, llamado “Soldiers Home”, sufrió una caída que le produjo una herida mortal en la cabeza. Pese a los esfuerzos de los cirujanos del Hospital de dicho hospicio, falleció por la tarde. Sus restos fueron depositados provisoriamente en el cementerio católico de “Mont Olivet”.



                La historia se conoce, gracias a la pluma del ministro Zeballos, quién envió el 22 de abril de 1894[1], una carta a los capitanes de fragata, Manuel José García Mansilla, Daniel García Mansilla, Secretario de Legación, Eduardo García Mansilla y Carlos García Mansilla, hermanos del extinto, donde elogia la conducta de su subordinado, al par que explica en forma pormenorizada las causas de su muerte. Es un documento histórico en el que se describe con detalle, los avances de la medicina estadounidense.

                “La muerte de Rafael, ha sido horrible por las circunstancias de su robusta salud, vitalidad y dicha en el momento en que se ha producido, como por la manera trágica y sangrienta en que se consumó.”

                “Estaba lleno de esperanzas, trabajaba con entusiasmo y sus trabajos en esta Legación pasan de lo ordinario. Confiaba en mi justicia y en la merecida recompensa de sus servicios por el gobierno. Repetía, que sería empezar recién y con seriedad, una brillante carrera. Contribuía con su cultura a mantener el prestigio oficial y social que goza esta Legación y de la que hemos recibido extraordinaria muestras sobre su féretro. ”

                “El funeral fue imponente y notable. El Ejecutivo, el Congreso, todo el cuerpo diplomático, la alta sociedad de Washington y una gran cantidad de público, llenaban las tres naves y el vestíbulo de la Iglesia. Los Ministros mas antiguos en la capital americana, los representante de México, señor Romero, y el de Nicaragua, señor Guzmán, están de acuerdo en decirme que no hay antecedentes de una demostración oficial o social de duelo, como ésta, aun cuando ha habido casos de fallecimientos de diplomáticos de Gobierno, se resolvió hacer una demostración de respeto y simpatía a la República Argentina.”

                Esas muestras de consideración, sin duda obedecieron al recuerdo que dejó su padre, en los diecisiete años consecutivos ejerció el cargo de Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos


                Hubo de esperar casi medio siglo para que sus restos reposaran en la Argentina. Su hermano Daniel García-Mansilla, quién solicitó al gobierno argentino, cumpliera con su deber de repatriar los restos de un servidor de la patria, desaparecido en acto de servicio, que permanecían abandonados desde hace más de medio siglo, sin una cruz, una flor, ni una oración cercana. El gobierno ordenó la repatriación. Los restos llegaron a bordo del buque Río Aguapey a la ciudad de Buenos Aires, el 22 de agosto de 1948. Recibió sepultura al día siguiente, acompañado por sus familiares y una comisión del Ministerio de Marina. Actualmente guarda reposo en la Bóveda de la familia García-Mansilla en el Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires.





[1] La carta original, así como el legajo personal de Rafael García-Mansilla, obran en el archivo personal de Manuel Rafael García-Mansilla y Zavalía.

miércoles, 20 de julio de 2022

EL DOCTOR MANUEL RAFAEL GARCÍA AGUIRRE SEGÚN EL HISTORIADOR ADOLFO SALDÍAS

 


El prestigioso historiador Adolfo Saldías, lo despidió con una sentida nota necrológica, que se publicó en el diario “El Nacional” de la ciudad de Buenos Aires el sábado 9 de abril de 1887.[1]


            “El martes 5 del corriente ha muerto en Viena el doctor Manuel Rafael García, Ministro Plenipotenciario de la República Argentina en esa Corte”.


“Nieto de un militar ilustre cuyo nombre está vinculado a las memorables jornadas de la Reconquista, de la Defensa, y de la Revolución del 25 de Mayo de 1810, y que fue el primero que desenvolvió un plan metódico para reducir a los indios de nuestras pampas; hijo de uno de los hombres más distinguidos y mejor preparados que produjo esa grande Revolución, y que con la suma de los talentos y las luces de su patriotismo cupo conjurar los peligros que la amenazaban, en momentos supremos para ella, cuando la Santa Alianza se proponía extirpar las ideas democráticas que encontraban vasto teatro en el nuevo mundo abierto a la libertad, el doctor Manuel R. García se educó en la escuela rígida del patriotismo y de la virtud, que es donde el espíritu del republicano puede recoger inspiraciones levantadas e impulsos generosos”.


            “El doctor García conservó invariablemente estos principios, que constituían la herencia de sus mayores y la tradición de su patria”.


            “Patriota austero y abnegado, de estirpe que se va perdiendo, de aquellos que profesan la idea de que el ciudadano es un instrumento de bienestar y de la libertad al cual la madre común constantemente reclama, ha servido a la República durante más de un cuarto de siglo, en los altos puestos de la diplomacia adonde lo llevaron sus aptitudes, sus talentos y su ilustradísima competencia. Ha sido Secretario de la legación y Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos, amigo de Horace Mann y de Ulyses Samuel Grant[2]; Ministro de Inglaterra, amigo de Benjamín Disraeli[3] y de William Ewart Gladstone[4]. Fue árbitro entre naciones, y era sin disputa el personaje más conspicuo del Cuerpo Diplomático Argentino”.


            “Era un principista severo. Político de vistas esencialmente orgánicas y trascendentales y , por esto mismo, poco familiarizado con las evoluciones de nuestras facciones militantes, ni participó jamás de las grandes ventajas inmediatas que se ofrecen y ofrecen los que sacrifican hasta la libertad de los hijos en holocausto a las pasiones estrechas que los convierten en vencedores de un día; ni olvidó un momento a su patria, consagrándole sus mejores ideas y conatos en libros y trabajos que mañana agradecerán, no los que quedan con las grandes responsabilidades de sus yerros, sino los que entren en la vida con verdadera ansia de honradez y austeridad republicana”.


            “Era ante todo un pensador, que estudiaba con infatigable anhelo el cuerpo social en el que él mismo se había desenvuelto, y los medios de mejorarlo con las experiencia acreditadas que había recogida en una vida de observación y de labor fecundas”.


“Tocaba con mano piadosa el corazón de la patria para sentir con ella; y fortificaba su espíritu con la esperanza de que prevalecerían en la práctica sus ideales y sus principios”.


            “No era esto vanagloria, que no cabía en su alma generosa. No. Obraba en él un fuerte poder de convicción respecto del porvenir venturoso de su país”.


            “Creía que la época presente debía señalarse precisamente por los esfuerzos abnegados del patriotismo sincero, a fin de conservar lo que podemos llamar nuestro después de cincuenta años de lucha; prevenir los descensos a que está sujeta toda comunidad política que derrocha su vida inmoderadamente sin pensar en el mañana; y encaminar la República a destinos claros y seguros”.


            “No desmayó un momento. Su patriotismo austero sobrellevó incontrastable los desengaños, las ingratitudes y hasta las perfidias que se recogen en países como el nuestro, donde los ciudadanos más eminentes o mueren de hambre o quedan, después de una larga vida de servicios distinguidos, a la merced de facciones siniestras que gobiernan sin opinión, divorciándose del ayer que les hace sombra y mofándose del porvenir cuya oscuridad no les preocupa, porque les falta el tiempo para acapararse voluptuosamente las satisfacciones del presente".


            “No podía ocultársele el verdadero carácter de la época de transición que sobrellevamos, en medio de la mistificación de nuestro régimen de Gobierno y de la más imprudente corrupción administrativa que recuerden nuestros anales.


            “Pero tenía fe en la fuerza incontrastable de los principios, y confiaba en el aliento de una juventud que nunca se corrompe lo bastante para no dar una muestra enérgica y humana de que existió siquiera un día para su patria”.


            “En este último tiempo se diría que su fisonomía simpática estaba velada por esa vaga melancolía de los que viven abstraídos en ideales cuya realización va demorando el tiempo: ¡el tiempo! Que corría fatalmente en sentido inverso a él…”.

            Adolfo Saldías



[1] La misma nota, fue publicada posteriormente, en un libro titulado CIVILIA, publicado en Buenos Aires por Félix Lajouane, Editor en el año 1888.


[2] Ulysses Samuel Grant, nació en Point Pleasant, Ohio y murió el 27 de abril de 1822 Wilton, Nueva York, 23 de julio de 1885). Militar y político estadounidense que se desempeñó como el 18º presidente de los Estados Unidos -1869-1877- Con anterioridad a ser electo presidente, lideró el Ejército de la Unión entre los años 1864 y 1865 como comandante general del , hasta el final de la guerra de Secesión, durante la presidencia de Abraham Lincoln.. Al asumir la presidencia, trabajó con los republicanos radicales durante la Reconstrucción de la Unión mientras lidiaba con la corrupción en su administración.


[3] Benjamin Disraeli, nació en Londres, 21 de diciembre de 1804 y murió en Curzon Street, Londres, 19 de abril de 1881. Conocido también como conde de Beaconsfield o lord Beaconsfield. Fue un político, escritor y aristócrata británico, que ejerció dos veces como primer ministro del Reino Unido y tres veces ministro de Hacienda del Reino Unido.

Fue uno de los más destacados políticos del Reino Unido, que formaba parte de la corriente conservadora de los Tories, de la cual fue uno de los más notorios líderes.


[4] William Ewart Gladstone, nació en Liverpool, 29 de diciembre de 1809 y murió en Hawarden, 19 de mayo de 1898. Fue un político liberal británico. Fue miembro de la Cámara de los Comunes del Reino Unido y con posterioridad ocupó varios cargos en el gobierno de Su Majestad. Fue el secretario general del Partido Liberal en los periodos de 1866-1875 y 1880-1894, y llegó a ser primer ministro del Reino Unido en cuatro ocasiones: de 1868 a 1874, de 1880 a 1885, en 1886, y de 1892 a 1894. Fue uno de los estadistas más célebres de la época victoriana, rival de Disraeli, y aún se lo considera uno de los más importantes primeros ministros que ha tenido el Reino Unido; Winston Churchill lo citaba como inspirador suyo.


JOVITA JULIA GARCÍA-MANSILLA GARCÍA CORTINA

 



Nació en la ciudad de Buenos Aires el 10 de diciembre de 1894. Contrajo matrimonio en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced de Buenos Aires el 10 de abril de 1919 con Federico Otto Bemberg Elortondo, nacido en Buenos Aires el 3 de agosto de 1885, hijo de Otto Sebastián Bemberg Ocampo y de Doña Josefina Leona Elortondo Amstrong. Fue condecorada con la Legión de Honor por el gobierno francés por su contribución al desarrollo de la cultura en el país galo. Murió en Madrid, España a los 97 años de edad un 

Tuvieron dos hijas:

María Rosa Bemberg García-Mansilla, quién nació en Buenos Aires el 20 de junio de 1922 y murió en París, Francia el 24 de enero de 2009. Contrajo matrimonio con Miguel Ángel Cárcano Morra, nacido en Buenos Aires el 23 de agosto de 1917. Murió en su ciudad natal el 11 de junio de 1986. Hijo de Miguel Ángel Cárcano Sáenz de Zumarán y de Stella María Carlota Morra Victorica. Tuvieron tres hijas: María Inés casada con Santiago Sánchez Elía, sin descendencia, Isabel casada con Louis-James de Salviac de Viel Castel y Leticia casada con Philippe Hellon Henri Antoine María Poniatowski.

María Inés del Carmen Bemberg García-Mansilla, nacida en Buenos Aires el 8 de mayo de 1927. Contrajo matrimonio con Alvaro Saínz de Vicuña Soriano, nacido en España y muerto el 9 de diciembre de 2009 en Madrid, España. Tuvieron cuatro hijos: Alvaro casado con Anunciada Torres de las Cuevas, Beatriz Margarita Jovita, casada con Iñigo Carreras Martínez de Campos, Federico Eduardo casada con Maria Aina Nowak Diez y Ana.



AGUSTINA ORTIZ DE ROZAS DE MANSILLA



El retrato nos muestra a nuestra cuarta abuela Agustina Ortiz de Rozas López de Osornio quién contrajo matrimonio en la Iglesia de San Ignacio de Buenos Aires, el 2 de abril de 1831 (Libro de matrimonio N° 10, folio 156 ) con el general Lucio Norberto Mansilla Bravo de Oliva.

Nació en Buenos Aires el 20 de enero de 1816 y murió en la misma ciudad el 29 de agosto de 1898. "Educada por Madame Louis habe, una distinguida francesa que había formado algunas niñas de la buena sociedad bonaerense, desde el año 1824 hasta el año 1830, en que murió, tenía mucho de sus hábitos y maneras de exquisita cultura. Poseía de la gentil parisiense la elegante desenvoltura del cuerpo, su verba trivial y abundante, servida por una facilidad de locución encantadora, como que Madame Louise había tomado entre sus manos hábiles la dócil arcilla de ese temperamento, dulce como el mejor acero, conformando su más perfecta obra de educación"





 

miércoles, 23 de marzo de 2022

¿ DE DONDE VENIMOS? LOS ORTIZ DE ROZAS y el PUEBLO DE ROZAS.



          El valle de Soba sigue siendo una región un tanto aislada y con poca densidad de población, lo que supone que su aspecto ha cambiado poco con respecto al que debía tener hace tres o cuatro siglos y ha conservado de esta forma todo su atractivo y belleza natural. Recibe su nombre del río Gándara, que nace en las proximidades del pueblo de La Gándara, surgiendo a 950 m. de altitud en una formación cárstica y al que antiguamente llamaban Soba. Rápidamente adquieren sus aguas la  considerable fuerza que le proporcionan los más de 700 m. de desnivel que existen entre su nacimiento y su paso por el Puente el Casto, por donde atraviesa el camino para llegar a Rozas. El Gándara recibe más adelante el tributo del río Calera, para convertirse a su vez en tributario del río Asón.


El pueblo de Rozas en el Valle de Soba.
             
El Asón, el otro gran río sobano, que recibe su nombre de la cercana población en la que tenían sus casas blasonadas los García del Hoyo, surge con un salto de agua vertical de unos 70 metros de altura que, especialmente en los meses de deshielo, crean un entorno natural de singular belleza. Después de recibir las aguas de su hermano el Gándara, recibirá también las del Carranza antes de morir en el Cantábrico, entre las villas pesqueras de Santoña y Laredo.

          Desde la cercana ciudad de Ramales de la Victoria –cuyo nombre se debe a la victoria que obtuvo allí el General Espartero sobre las tropas del General Maroto y que precipitaron el fin de la primera guerra carlista-, en dirección hacia la meseta y muy próximo a la Cueva de Covalanas –con manifestaciones rupestres y patrimonio de la humanidad-, se encuentra el desvío que nos dirige hacia Soba. Es una carretera sinuosa, cubierta de vegetación, que discurre entre la ladera del monte y el río Gándara. Unos kilómetros más adelante, desviándonos a la derecha, un puente de piedra, llamado antiguamente Puente el Casto, cruza el río Gándara para subir vertiginosamente la falda de la Sierra de Rozas y dirigirnos, por una pista llena de revueltas, en dirección a los picos San Vicente (957m.) y Manzaneda (931m.) hasta llegar al pueblo de Rozas.



         
          El valle está compuesto de pequeñas poblaciones con sus respectivos villorrios que en Cantabria llaman barrios, con construcciones no muy numerosas, constituyendo entre sus veintisiete poblaciones un único municipio en el que, según datos de 2012, vive el 0,22% de los habitantes de Cantabria, lo que equivale a 1319 almas. Estos números actuales difieren mucho de los de épocas pasadas de mayor actividad en el valle, en el que vivían 4787 habitantes en el año 1822, 4389 lo habitaban en el año 1910 y 4552 personas vivían en él en 1930.

          De las poblaciones que conforman el valle, Rozas es, con 103 habitantes la más importante, y lo era también en épocas pretéritas, aunque es claro el descenso que ha venido sufriendo en su población, ya que en 1930 lo habitaban 411 almas. En 1752 la población arrojaba un censo 56 vecinos y 9 viudas, teniendo en cuenta que por vecinos se entendía a los cabeza de familia, podemos estimar una población de alrededor de 250 personas. El Catastro de Ensenada decía en 1752 que “en esta Poblazion con sus varrios, y Caserias hay quarenta y siete casas havitables. Seis que nose avitan por falta de avitadores...”


Retablo de la iglesia de San Miguel de Rozas

          El 25 de noviembre de 1752, de las manifestaciones que figuran en el Catastro del marqués de la Ensenada, los vecinos de Rozas aseguraron que dicha población era “de Realengo, y no de Señorio, no de Abadengo”, aunque aclaran también que el duque de Frías poseía “el derecho y regalía” en todo el valle de Soba, de nombrar los corregidores, escribanos y alguaciles que debían ejercer la justicia ordinaria, civil y criminal, teniendo la obligación de mantener a sus expensas “el Torreon que sirve de Carzel, sin que tenga otro señorio, ningun vasallage, ni por esto perziba derechos algunos”.
Mencionan que no existía en aquella época ningún tipo de industria pues “no ay ninguna mina, salinas, molinos arineros, ni de papel, batanes, ni otros artefactos deningun metal, y solo una Herreria en el termino que llaman Puente el Casto distante del Pueblo un quarto de Legua, y en el Rio mayor de este valle, y peteneze adho Dn Gaspar de Rozas en la que haze mas de diez y seis años, que no se ha Fabricado Fierro por estar arruynada...”


Casa solariega de la familia Ortiz de Rozas

          Sus vecinos eran todos labradores, y pese a que se manifiesta claramente que eran “todos sus vezinos, y avitadores del Estado Noble” y de que “no ay persona alguna que se ocupe en ningun Arte Mecanico”, y que en dicha población “no ay ningun Jornalero del Campo por vivir todos sus avitadores del ofizio puramente de Labradores”, sólo vivían sin trabajo personal “Dn Franco Garzia del Oyo, Dn Joseph Ezquerra, y Dn Joseph Saenz delos Terreros que se mantienen sin travaxo personal delo que les produze las Haziendas de sus Patrimonios”.

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