miércoles, 9 de septiembre de 2015

Premio Contralmirante Manuel José García-Mansilla. La historia del reloj perdido.

          El próximo martes 29 de septiembre de 2015, la familia García-Mansilla, concurrirá a la Escuela Naval Militar, sita en Rio Santiago, Provincia de Buenos Aires, para hacer entrega del 69ª premio: Contralmirante Manuel José García-Mansilla”. en el marco de los actos a llevarse a cabo con motivo del 143º aniversario de la creación de dicha institución.

 En la oportunidad,  se entregará el galardón - consistente en un reloj naútico - al cadete de III año Martín Oscar Casal, quién fuera seleccionado entre sus compañeros por poseer las más altas virtudes militares, en especial aquellas relacionadas con la ética. Para tal fin,  se realizará una formación presidida por el señor Director de la Escuela Naval Militar, Capitán de Navío Nicolás Bolino.

Este premio fue instituido en el año 1946, por Juan Andrés García-Mansilla, hijo del Contralmirante Manuel José García-Mansilla, con el objeto de mantener vivo el recuerdo de quién tuvo la honra de presidir durante diez años a la Escuela Naval Argentina y para quien: "El porvenir de la Marina era su máxima obsesión y objetivo. Anhelaba verla grande respetada y querida por propios y extraños y a ella entregó sus mejores dones y sus esperanzas", siendo uno de los más altos exponentes de los oficiales de la Armada Argentina a lo largo de su vasta y rica historia.

Con el grado de Contraalmirante - el más alto de la marina de aquel entonces - en actividad y ejerciendo el cargo de Director de  la Escuela Naval Militar, Manuel José García-Mansilla murió un jueves 18 de agosto de 1910, cuando se le computaban 35 años, 7 meses y 8 días de servicio.

Fue sepultado en el cementerio de Recoleta, luego de que el cortejo fúnebre se desplazara por Buenos Aires con una importante escolta naval y recibiera los máximos honores militares. Entre las personalidades que lo despidieron, se encontraba el Contraalmirante Atilio Barilari, que habló en nombre del gobierno nacional, expresando con sentidas palabras:

               "El Contraalmirante García-Mansilla,  factor importante y principal en el número de los que han contribuido a regenerar nuestra marina de guerra, deja una estela luminosa que puede servir de guía a los que están llamados mañana a regir sus destinos, y es por eso que su nombre será por largo tiempo repetido, cada vez que se tenga por delante un problema que resolver sobre su desenvolvimiento futuro, o sobre la aplicación de medios que deban mantenerlo fuerte, ilustrado y eficiente. 

La distinción que se entrega, tiene su origen en una episodio ocurrido en al año 1878, a bordo de un buque de guerra francés, titulado:  “La historia del reloj perdido” ¿Porque?

Evocar los hechos, nos obliga a remontarnos al año 1878. En aquel entonces una fragata acorazada francesa denominada "La Victorieuse" partió del puerto de Port Said, Egipto y navegaba raudamente rumbo a su destino. No era solo un buque-escuela. Era un crucero a vela y vapor de 4500 toneladas, que zarpó con una misión específica: reprimir una sublevación de presidiarios en Numea, Nueva Caledonia.

        Fragata blindada "La Victorieuse", nave insignia de la escuadra francesa
del Pacífico Sur al mando del Contralmirante  Abel Aubert du  Petit- Thouars,
Cuando se encontraba en aguas del Canal de Suez a la medianoche, fue necesario ejecutar cambios en la disposición del velamen. El oficial de guardia en el puente que conducía la maniobra era el Teniente Manuel José García-Mansilla. Inesperadamente, un marinero cayó al agua. Su búsqueda comenzó de inmediato. Iluminándose con faroles García-Mansilla lo divisó y gritó: ¡Hombre al agua!

¿Que hacer? Un oficial en servicio no puede abandonar su puesto. Sin embargo, al ver un camarada en peligro, solo dudo un instante. Se arrojó sin más vacilaciones al para socorrer a su subordinado, quién gritaba desesperado solicitando auxilio.

Mientras tanto, el capitán del buque alertado por la marinería que estaba de servicio, comenzó a realizar una maniobra en círculo para posicionarse cerca de la boya arrojada al mar desde el barco.  Divisaron al joven Teniente argentino, quién había llegado hasta el marinero y comenzaba a arrastrarlo hacia la boya salvavidas.

Exhaustos llegan a cubierta. El  joven héroe recibió efusivas expresiones de aprobación de los tripulantes del buque. Sin embargo, posteriormente fue confinado en su camarote para analizar su conducta. El abandono del puesto de mando, era una pena que se castigaba con cierto rigor. No obstante la reglamentación vigente, el comandante de la escuadra francesa del Pacífico Sur, contralmirante Abel Aubert du Petit-Thouars,  le hizo saber que apreciaba su acción y que ponderaría las causas que originaron su decisión en una situación tan extrema.

La fragata retomó el rumbo y continuó su navegación. Pasado el tiempo, arribaron a puerto un domingo. Después de una misa a bordo, el capitán del buque ordenó que todo la tripulación se formara en cubierta para llevar a cabo una ceremonia.

Se escucha una voz estentórea que con voz marcial dice: ¡Enseigne García-Mansilla, un paso al frente! La mente del oficial aludido era un volcán en ebullición. ¡Llegó mi hora!,  pensaba tristemente. Me aplicarán una sanción ejemplar. ¡No importa, la merezco! Un oficial debe asumir la responsabilidad de sus actos y reflexionaba, no me sentiré tan mal, ya que he salvado una vida. Se cuadró marcialmente ante su comandante y esperó el veredicto.

Enorme fue su sorpresa, cuando el oficial al mando, comienza a ensalzar la acción llevada a cabo por el oficial García-Mansilla y le comunica que el Presidente de Francia, lo ha condecorado como oficial de  la Legión de Honor en grado de primera clase por su valentía y solidaridad. No menor fue su emoción al escuchar los acordes del himno nacional argentino, que,  en secreto habían ensayado los músicos de la banda para la ocasión..




Enchido el pecho, una gran emoción lo embarga. Sus ojos están llenos de lagrimas. Su pensamiento vuela hacia quiénes le dieron la vida. Que orgullo sentirá mi padre:  Manuel Rafael García Aguirre!  quién entonces se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de la República Argentina ante el gobierno argentino de los Estados Unidos de Norteamérica. Que alegría inmensa la de mi madre Eduarda Mansilla Ortiz de Rozas, al ver que su “Manuelito”sin dudar, puso en peligro su vida, para salvar la de un semejante.

Años después, cuando le cupo el honor de conducir la Escuela Naval Militar Argentina, grabó a fuego en los futuros oficiales, una consigna que la Armada Argentina ha honrado permanentemente: "Un hombre de mar nunca abandona a otro hombre de mar en peligro" No importa tiempo de paz o en medio de un conflicto, amigo o enemigo.

En la paz de su camarote, comenzó a escribir una carta a su madre, para relatarle  lo acontecido:

"Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878

Querida Mamita:

Al momento de mi partida de Port Said, he recibido la agradable noticia de mi promoción al grado de “enseigne" - Teniente de Corbeta -. El Almirante en persona me lo ha comunicado y me dijo que lamentaba no disponer de camarote para ofrecerme y que, si yo lo deseaba, me autorizaba y me dejaba la decisión de desembarcar de inmediato. Le respondí que no tenía inconveniente en permanecer en mi puesto y que podría desembarcar más adelante en Nouméa o en Valparaíso.

Anuncié la noticia a mis camaradas, quienes me felicitaron sin demasiado entusiasmo, pero ello poco importa. Por otra parte, los tranquilicé al decirles que no tenía la intención de ganarme los dos galones ni de considerarme superior a ellos con mi acción. Siempre esperaba mostrarme digno del grado que mi gobierno me confiriese y el azar hizo que una circunstancia se presentara para ello: anoche, mientras navegábamos por el Canal entre Imeliaj y los lagos amargos, un hombre de la tripulación cayó al mar cuando embarcaba en una lancha que se encontraba sobre la borda.

Fui uno de los primeros en advertirlo, lancé el grito “¡Hombre al agua! Y luego salté. Había dudado unos segundos porque temía que me sobreviniera un ataque como el que me ocurrió en Boulogne y estaba, además, completamente vestido. Pero me sonrojé de haber dudado siquiera un segundo e inmediatamente ya estaba en el agua. Después de algunas brazadas ya arrastraba al hombre, que se recuperaba de su pánico y que, por otro lado, sabía nadar. La boya salvavidas fue utilizada de inmediato y pronto estuvimos ambos sobre ella. La Fragata, que se había detenido, nos envió poco tiempo después una lancha de salvataje.


De regreso a bordo fui compensado de mi aflicción por los fuertes apretones de mano de mis compañeros, las miradas de admiración de la tripulación y la felicidad que se siente después de haber cumplido con el propio deber. El Almirante me hizo llamar y con algunas palabras me hizo sentir que apreciaba mi acción.

Sólo hay un inconveniente: mi viejo reloj, que se empapó de agua salada, ha quedado en un estado lamentable. Te lo enviaré a Francia probablemente, si no encuentro buenos relojeros en Suez o en Adén.  Pierdo mi reloj, es verdad. Pero será reemplazado por la medalla de salvataje: hay compensación.

Gano además la estima de la tripulación y la consideración de mis superiores.

Te beso tierrnamente, mi querida Mamita, y estoy contento por Papá y por ti de esto que me está sucediendo.

Tu hijo que te ama.

Manuelito"


Diploma de la Legión de Honor otorgado al Teniente Manuel José García-Mansilla

Por su parte, el Contralmirante Abel Aubert Du Petit Thouars. en carta enviada al Ministro de Marina francés, comentaba el hecho de este modo:

Victorieuse, Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878.

Almirante:

Vuestro joven protegido se ha empeñado en justificar la buena opinión que teneís de él. Ayer, marchando en el canal, cayó por la proa un hombre al agua y pasó debatiéndose por el fuerte remanso producido a lo largo del casco por el movimiento del navío en este canal estrecho. García Mansilla,  que se hallaba en la toldilla, arrojóse inmediatamente al agua.

Como le manifesté al ministro, el peligro, si no era extremo, era por lo menos grave, y me parece justifica debidamente el pedido de una medalla de salvataje de primera clase que hice para él. Cual me lo dice usted, es un simpático joven.

Ha recibido vuestro despacho anunciándole su nombramiento de alférez de navío pero
a mi no me fue comunicado,él desea seguir con nosotros conservando el puesto de sus camaradas, hasta las costas de Chile. Opino que tiene razón.

Adiós almirante, os renuevo las seguridades de mi mas respetuosa consideración.

E Dupetit Thouars.

A bordo de dicha nave nuestro García-Mansilla recorrió las costas del Mediterráneo, canal de Suez, Australia y mares del Pacífico, llegando a Chile en la época de la guerra con el Perú.

Tras dos años de navegación regresó a Francia en 1880 por el Estrecho de Magallanes, en la corbeta mixta "Hugon" completando de esa forma la vuelta al mundo. Tenía 21 años, poseía la Legión de Honor y era el segundo argentino en dar la vuelta al mundo, después del Capitán Tomás Espora.

Es deseo de la familia García-Mansilla, al entregar este premio al abanderado de la Escuela Naval, mantener encendida la llama que inspiró a nuestro antepasado durante toda su vida.

Santiago Alejandro García-Mansilla Zavalía, entrega el premio 
"Contralmirante Manuel José García-Mansilla al cadete de 3º año Santiago Larrondo, 
que fue recibido por su padre el capitán de fragata Nelson Larrondo
La familia García-Mansilla espera que cada oficial de nuestra armada argentina, se haga merecedor, por su conducta a recibir el honroso homenaje que recibió el Almirante Manuel José García-Mansilla de parte de sus camaradas de armas, con motivo de su muerte prematura: , bajo el título de: "Era un ejemplo de soldado y de cultura" 

"El Contralmirante García-Mansilla,  por sus orígenes de raza representaba con orgullo la continuidad de un nombre histórico, la distinción de su cultura clásica denotaba en él cualidades extraordinarias, sus elevadas condiciones intelectuales anunciaban al hombre destinado a brillar en la ruda carrera que eligiera y de la cual era uno de sus hijos predilectos".


"Digno, altivo, honrado, estudioso, gran caballero, gran militar, vivió rodeado del respeto de todos, entre los cuales brilló siempre y de los cuales fue el primero en la hora crítica de las responsabilidades"


"Los que no conocieron al talentoso Almirante en la lucha de la labor diaria, los que no supieron apreciar su dotes de su preparación vastísima, dificilmente podrán aquilatar en su justo valor, lo que representa esta pérdida, ella nos deja un vacio que no será llenado por mucho tiempo desgraciadamente"


"Severo en la disciplina, pero afable y circunspecto, conocedor de todo lo que se necesita para llegar a la meta de las aspiraciones mas nobles, era un maestro verdadero, el confidente de los alumnos que el Estado le confiara, para imprimir en esas almas jóvenes el hálito superior de energías y grandezas, mostrándoles  una vida de honor y el ejemplo sin reproches de una conciencia pura"

Es el mejor epitafio al que puede aspirar un marino.

Estas palabras resumen la personalidad de nuestro querido antepasado.. Esa es la meta que creemos deben buscar quienes aspiran a formar parte del cuadro de oficiales de nuestros hombres de mar. Nosotros sus descendientes, entregamos este reloj, convencidos que el camino elegido por quién inspiró este galardón debe iluminar la vida de todo oficial de marina. Esperamos que ese futuro oficial que recibe hoy el premio comience o continue una estirpe que enorgullezca a sus descendientes y a la armada argentina.

(1) Boletín del Centro Naval de agosto 1910 - Tomo XXVIII, Número 321 

lunes, 25 de mayo de 2015

Manuel Rafael García Aguirre, el vigía prudente y celoso de la construcción de nuestra primera flota de mar.


El 27 de mayo de 1872 fue sancionada por el Parlamento argentino la primera ley de adquisición de armamentos navales, mediante la cual se  autorizaba la compra de "tres buques de guerra encorazados, del sistema más adelantado y más adecuado al servicio en las aguas de la República", para lo cual el entonces Presidente Domingo Faustino Sarmiento dispuso el urgente traslado de Manuel Rafael García Aguirre - quién se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario ante los Estados Unidos - en comisión a Londres, para la suscripción de los contratos pertinentes y la posterior supervisión de la construcción de los buques, que tiempo después pasarían a la historia como la Escuadra de Sarmiento.

Ya instalado en la capital del Reino Unido, García Aguirre tomó para sí la dirección técnica de la construcción de los buques, y pese a ser completamente lego en temas navales encaró la tarea con el mayor celo y responsabilidad.

El capitán de navio Hector R. Ratto, en un artículo publicado en el Boletín del Centro Naval Nº 536, correspondiente a los meses de mayo-junio de 1939, nos relata como se llevó a cabo esta misión de tanta importancia para el futuro de la armada argentina.

“Hacia 1873, la situación internacional del país, sin ser mala, despertaba inquietudes. Chile con el visto bueno de Brasil, se manifestaba resuelto a resolver según su tesis el problema posesorio de la Patagonia, mientras los brasileros ocupaban militarmente, apoyados por una fuerte escuadrilla, la isla Argentina del Cerrito en la unión del Paraná con el Paraguay.”


“Ante la situación planteada, que nuestra debilidad naval agravaba, Sarmiento dispuso la construcción en los astilleros ingleses de los primeros buques de nuestra armada: los monitores “El Plata” y “Los Andes”, de alrededor de 1.600 toneladas y cerca de 10 nudos de velocidad y que el Brasil poseía en aguas del Paraguay desde la Guerra de la Triple Alianza contra Francisco Solano López ; las cañoneras “Paraná” y “Uruguay” de alrededor de 600 toneladas; las cuatro bombardas de 400 toneladas "Pilcomayo", "Bermejo", "Constitución" y "República" y la flotilla de lanchas torpederas las cuales, transformadas, prestan aún pacífico servicio en el buque-hospital Río de la Plata.”

“La construcción de esta flota no estuvo a cargo de profesional alguno sino, por el contrario, se puso bajo el control del ministro argentino Manuel Rafael García Aguirre. Por una correspondencia inédita mantenida por este diplomático y el presidente Sarmiento conocemos algunos antecedentes interesantes relativas a las naves                   construidas y la actuación activa y eficaz del talentoso gobernante, quien toma para sí la dirección técnica de las naves construidas, así como participa en las tribulaciones del ministro argentino en Francia e Inglaterra, para que aquéllas no defraudaran las esperanzas de su gobierno y del país.”

“La correspondencia en cuestión nos revela el nombre de los consejeros que actuaron entre Sarmiento y García y hasta donde resultaron convenientes la intromisión de personas irresponsables y extranjeras. En las mismas cartas obran datos sobre la adquisición de materiales para el ejército que simultáneamente se encargaron”

                                                                 Monitor El Plata - 1872

“Los colaboradores fueron: Hunter Davidson, Pierre Gustave Toutant  Beauregard y Tomás Page, ex oficiales, según parece, de la guerra de Secesión americana, a juzgar por este párrafo.” Sobre contratar a Beauregard, francamente, yo no soy de la opinión de H. Davidson. Creo que podemos tener oficiales muy competentes que no sean ex confederados y que no sean exigentes. Pero hay más: no sé si esta aglomeración de “ex Rebels” gustaría a los Estados Unidos” Cita luego a Page, diciendo a continuación que a Davidson hay que tenerlo a rienda corta, añadiendo: “Soy un verdadero cancerbero. Me tiemblan los contratistas, y para los confederados a nuestro servicio soy a rare, severe and fastidious cronial man

Debió nuestro ministro recurrir a los servicios del Almirantazgo inglés en lo referente a los tipos de buque y material. A este respecto escribe: "Mis dudas y trepidaciones sobre lo que debe preferirse son muy fundadas y consultadas con gente competente. Los oficiales del Almirantazgo de Su Majestad Británica y los Departamentos de Artillería no han podido tratarme mejor. Lea las tiras adjuntas sobre los acorazados; nada de buques grandes y muy pesados de coraza. Esto me aconsejan: me recomiendan buques pequeños con grandes cañones que sirvan como baterías flotantes y de fácil traslación de un punto a otro. He estado tan atareado con el contrato por el buque torpedo y con la remisión de las cañoneras, que no he podido consagrarme a nuevos buques"

En esta misma carta, escrita en París, que lleva fecha 23 de abril de 1874, añade el doctor García:

“Acabo de llegar de Inglaterra y me vuelvo a despachar las cañoneras; verlas en la última prueba, entregarlas por inventario, asegurarlas, etc., dar mis últimas instrucciones y ahorrar cuanta plata se pueda en esto. Los diarios de ese país anuncian la llegada de los acorazados. Los monitores salen sólo en setiembre y octubre.” 

                                                                   Monitor Los Andes -1875

"Aludiendo al superior poder naval de Chile en el Atlántico y la imposibilidad de medirse con ellos, estampa esta lisonjera confidencia: "Harto hará usted en dejar pronto un sistema defensivo basado en fortificaciones y torpedos. Los que vengan harán lo demás", agregando en una postdata: "conviene mandar oficiales para estudiar los torpedos, para no estar a merced de extranjeros que hagan los imprescindibles"

En otra carta posterior, fechada en Birkenhead el 8 de mayo, García le confía a su amigo presidente:

“Aquí me tiene usted de contralmirante, sobrestante y “pagante” en medio de un infierno de martillazos y hierros candentes; trepando por andamios y penetrando como ratón por conductos estrechos para ver cómo va la marina; activase las salidas de las cañoneras para el 15 del corriente; harán la salva el 9 de julio. Dios mediante, en la rada anterior de Buenos Aires.”

Días después, en una nueva comunicación fechada en Boulogne – siempre dirigidas al presidente – y al aludir a un “diagrama de los efectos de la artillería”, le hace una confesión paternal.

“El dibujo en diagrama es de mi hijo que está entusiasmado por servir en la Armada. Yo le hago estudiar para que pueda ser oficial, o mejor, ingeniero en la Armada.”


                                                               Cañoñera Paraná - 1872
                                                                                        
"Este joven, que además de asistir a la construcción de las primeras naves secundaba a su padre como dibujante de la comisión copiando diagramas y ábacos y sacando croquis de distintas naves, sería con el tiempo , una figura destacada de nuestra moderna marina: el contralmirante Manuel José García-Mansilla que cursó estudios en la Escuela Naval francesa."

"Sus cartas posteriores hablan de la preocupación por lo mucho que se gasta y "de lo que costará tener ejército y marina reglamentada con nuestra oficialidad y tropa" ; de lo que cuestan los torpedos; de los descuentos que él obtiene de constructores y de las comisiones que no permite beneficien a los que están a las órdenes del gobierno"

"Yo soy un león con Davidson. Sé que es duro de boca, pero también sé como contenerle. No he de consentir -escribe- a él ni a nadie que me saquen un centavo más de lo preciso"

"En otra comunicación, la del 3 de agosto, dice a Sarmiento el ministro y jefe de la comisión naval: "Me voy a Londres a arreglar los contratos de los nuevos buques; a preparar la salida de los resguardos y hacer los contratos para materiales de combate. A fin de este mes se lanza al agua el primer monitor; el segundo, a fines de septiembre. Espero con curiosidad noticias de las llegadas de las cañoneras"

Cartas subsiguientes anuncian el envío para el presidente y el ministro de dos cuadros de las cañoneras, que se encuentran en nuestro Museo Naval, con otras fotografías que la casa Laird Brothers, constructora de las naves, remite a los ministros y al doctor Dalmacio Vélez Sarfield. En una de ellas comenta los disparates que los diarios sudamericanos escriben sobre la artillería de las cañoneras, y al referise a ellas, exclama: “Ojala las cuiden nuestros marinos”. Este deseo ha sido más que satisfecho, como que una de ellas, la valiente "Uruguay" está a flote como museo en Puerto Madero, en la ciudad de Buenos Aires.

                                                                ARA. Uruguay-1874

Se ocupa de otros temas, como por ejemplo del personal, expresando: " Necesitamos contratar marinos para la escuadrilla, que precisa de todo, empezando por disciplina, y que ustedes indiquen las necesidades de aumentar los sueldos. Los ingenieros deben ser considerados como oficiales. Amistosamente le indico que allá, eso no se considera así, y que de esos hombre depende la conservación de los buques en parte valiosísima: la máquina. Un nuevo reglamento de marina es de primera necesidad e importancia los mismo que la inspección de víveres y pertrechos, que cuestan muchos millones."

"Dé usted traslado y autos a mi sucesor en calidad de urgente. La reforma administrativa del ejército y de la naciente marina es de suma necesidad. En esto como en muchas cosas, estamos muy gauchos. Tener buques y buen armamento sin gente que lo entienda y atienda, es inútil......"

"La última carta en que el ministro García informa a Sarmiento, es de fecha 18 de octubre, seis días después de la entrega del mando de éste a su sucesor, el doctor Nicolás Avellaneda. En ella le dice que él ha terminado su profesión anfibia, felicitándolo por la entrega del mando, luego de haber “hecho mucho por la Patria”, y sugiriéndole la urgencia de cifrar los telegramas con clave propia, pues los telegramas oficiales, servicio inaugurado en agosto de ese año 1874, se hacían con la Mercantil Bank."

"Tales los datos que, con la discreción que el lector imagina, hemos tomado un poco al azar, de la correspondencia del ministro García, sucesor de Ramsay en la jefatura de nuestra Comisión Naval en Londres, la cual, como la de Italia, en tantas oportunidades, ha jugado un papel importante para el futuro de la marina, ya que el factor material ha sido, es y será una de las preocupaciones inherentes a marcha progresiva de la institución."

                                                        Acorazado Almirante Brown -1884

Con el andar del tiempo y ya designado ministro argentino en Londres, encargaron a Manuel Rafael García Aguirre, la construcción de nuestro primer acorazado de alguna importancia, el "Almirante Brown" Esto acaecía en el año 1884. 

miércoles, 8 de abril de 2015

“LAS FUENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL” Una publicación que enorgullece a la familia García-Mansilla

Si algo ha caracterizado a nuestra familia, a lo largo de su dilatada historia, es la pasión de sus integrantes por las letras y la música. Desde su constitución, en todas las generaciones, sin excepción, varios distinguidos miembros de la misma se han destacado en estas dos expresiones de la cultura.

Hoy, una vez más, uno de los nuestros, primogénito de la séptima generación argentina de nuestra estirpe, hace honor a sus genes y se destaca en las letras.

Manuel José García-Mansilla, en co-autoría con Ricardo Ramírez Calvo, editó recientemente dos libros: el primero titulado: “Las fuentes de la Constitución Argentina”. Los principios fundamentales del Derecho Público Argentino y el segundo: “La Constitución Nacional y la obsesión antinorteamericana”.

Lo hicieron inspirados en las palabras de Octavio Paz, quién expresara con sapiencia: “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad….De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma.”

A poco de publicado el primero, el mundo jurídico elogió, casi unánimente, el trabajo llevado a cabo, siendo objeto de conceptuosos comentarios por parte de destacados constitucionalistas y prestigiosos juristas.


PEDRO FRÍAS, dijo:
“Dos notables profesionales de la abogacía se internan en la investigación nada menos que sobre las fuentes de la Constitución Nacional, sin descuidar los principios fundamentales del derecho público argentino. El sesquicentenario de nuestra Ley Fundamental nos dio oportunidad de leer a muchos autores y seguir aprendiendo. Así me ha ocurrido con este espléndido libro”.

“No hubiera sabido hallar una metodología más acertada ni un mejor plan de la obra. Inevitable referirse al proceso constitucional norteamericano, a la influencia determinante y tan útil de Álberdi, a los antecedentes patrios, al derecho comparado en sus expresiones paradigmáticas y, desde luego, las conclusiones tan irradiantes.”

“El talento de los convencionales del 53, las desventuras de nuestra historia y las fuentes, nos dieron una Constitución humanista y cristiana, al servicio del bien común y del futuro argentino. Lástima que no siempre estuvimos a la altura.”

“Se pueden compartir o no las prevenciones de los autores con el derecho administrativo, pero no se puede dudar de la coherencia que el libro inculca, estimulándonos a una mayor fidelidad a la Constitución.”

“¿Cuándo recuperaremos el Estado de derecho? ¿Cuando nuestro apego a la ley? Siempre seguí la consigna de Pascal: “Optimismo sin ilusiones”. Pero hemos vivido de ilusiones, García-Mansilla y Ramírez Calvo, sin proponérselo quizás, nos señalan desde el pasado el camino que debemos transitar.”

ALBERTO BIANCHI, en la presentación del libro de las fuentes dijo:
“No voy a presentar solamente un libro, voy a presentar una tesis. Ella consiste en que: Los factores determinantes que conforman el núcleo del sistema constitucional argentino, son idénticos a los de la Constitución norteamericana. (Página 7).”

“De esta primera tesis deriva una segunda tesis: la influencia del derecho administrativo francés en la Argentina es peligroso, pues éste último parte de una concepción completamente diferente de la separación de poderes que tiene resabios absolutistas. (Página 249).”

“Es un libro que contiene un reto generalizado a la comunidad académica. Muy diferente a otras obras.”

“Tengo coincidencias y algunas observaciones o disidencias, de modo que seré uno de los primeros en recoger el guante que los autores han echado.”

“No hay tema más difícil en el Derecho Constitucional que el de las fuentes. Fuentes directas, fuentes…, etc.”

“Es -como libro- muy bueno: Hay libros bien escritos y libros mal escritos. Hay una investigación impecable y honesta. Es un libro que se suma, pero además suma.”

“No hay forma más honesta de criticar, que escribir un libro.”

Carlos SALVADORES de ARZUAGAS, en la presentación del libro dijo:
“García-Mansilla y Ramírez Calvo nos presentan los principios, el origen de la Constitución Argentina. Y lo hacen con solvencia intelectual, con un lenguaje claro y en algunos casos con términos severos para quienes no alcanzaron a comprender la filiación ideológica de los Constituyentes y su obra.”

“Las “Fuentes de la Constitución Nacional” es una obra que me reencontró con el sentido y el significado de su mismo título y me reconfortó como lo hace un buen libro.”

“Creo que el método utilizado por los autores, expositivo o crítico a partir de una visión autónoma para cada una de las fuentes de la doctrina ha difundido y desbordar la enunciación normativa para adentrarse en el sustento ideológico, es el más apropiado para desentrañar la existencia o no de la fuente y en caso la incidencia o vinculación que tuvo la Constitución Argentina.”

“Otro aspecto de la obra que reconforta es la seriedad y el rigor con que se investigó. En el mismo período que se editó “Fuentes de la Constitución Argentina” de Seco Villalba; nuestros autores efectuaron una consulta bibliográfica más extensa. También se advierte la seriedad en que, en la mayoría de los casos se trabajó con fuentes de primera categoría pues la consulta directa, tanto en lengua castellana como en la lengua inglesa, francesa y alemana. Pero no se detuvieron allí, conforme algunas notas se consultó el archivo de José Benjamín Gorostiaga en el Archivo General de la Nación, números de “El Censor” de 1817, “El Tucumano Imparcial” de 1820 o “El Nacional Argentino” de 1853.”

“Creo que, así como hace años atrás, Seco Villalba era consulta obligada para las fuentes de la Constitución Argentina, hoy debemos recurrir a García-Mansilla y Ramírez Calvo.”

RICARDO HARO, dijo:
“El prólogo de los autores, en el que trasmiten muy vívidamente como se fue gestando esta obra a partir de algunos escritos iniciales y cuanta gratitud reconocen en todos aquellos que una u otra forma les fueron brindando su colaboración en tal excelso emprendimiento.”

“En los tiempos que transitamos no es común encontrar en el mundo académico tanta nobleza propia de quienes han nutrido su espíritu con auténticos e hidalgos valores. Cuan reconfortante es esta ejemplar actitud.”

“Más allá que el lector pueda coincidir o no con las novedosas conclusiones que en el visceral “Las fuentes de la Constitución Nacional” exponen los autores, es indiscutible que se trata de una obra a la cual me atrevo fundadamente a catalogar para el futuro como un “clásico” en la materia. A partir de ahora nadie que desee investigar profunda e integralmente este tema podrá dejar de consultar la obra de Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.”

“Y éstas no son palabras de un mero formulismo académico, sino la sensación más auténtica que surge de la excelencia que ellos han logrado en su ardua y amplia faena de investigación.”

“Su desarrollo cordial y ameno no está exento de un espíritu polémico que incita al debate en la búsqueda de la verdad, a poco que reparemos que en su transcurso se rechazan posiciones dogmáticas y repetitivas y se las confronta con originales y rigurosamente fundadas nuevas perspectivas en cada tópico. Hay mucho “saber” y mucho “sabor” en una exposición que “informa” y “forma”, cumpliendo así la eminente función pedagógica de la historia constitucional y sus fuentes.”

“Todos los que frecuentamos el “ordenamiento de las competencias supremas del Estado” tenemos, sin lugar a dudas, una deuda de noble gratitud hacia Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo por el servicio que han prestado con esta magnífica obra al enriquecimiento fecundo sapiente de la historia constitucional argentina y de nuestra formación.”

FERNADO BARRANCOS Y VEDIA, dijo
“Los autores de este valioso libro persiguieron el propósito primario de estimular el debate de todos aquellos a quienes interesó -e interesa- indagar las fuentes de nuestra Constitución histórica de 1853-1860, así como sobre los principios del derecho público argentino.”

“También, como lo señalan con agudeza, si bien son muchos los trabajos publicados acerca de las fuentes del constitucionalismo argentino, es de destacar que la presente obra es un estudio completo y sistemático sobre un tema de tanta importancia. Este no es, por cierto, un libro tranquilo y pacífico, repetidor de opiniones anteriores, sino que por el contrario, la firmeza de las convicciones de los Doctores Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo -resultantes de sus fecundas investigaciones y análisis- se encuentran de relieve en todos los aspectos del tema que estudian con rigor, erudición, profundidad y espíritu crítico y -como decía el maestro Ortega y Gasset- con “iracundia y con entusiasmo.”

“En esa gran tarea, los autores no son partícipes tranquilos de su tesis, sino que la sostienen con energía, probidad intelectual e inclaudicable adhesión a las realidades de nuestra historia y al pensamiento de los hombres que han contribuido a cimentar las bases del constitucionalismo argentino.”

“Por ello, valoramos ampliamente que este libro habrá de tener una utilidad manifiesta y contundente en la interpretación de la Constitución Nacional y, por ende, también del derecho público y le auguramos una proyección y un efecto fundamental y duradero en el pensamiento y en la obra de todos quienes se interesen en este tema fundamental de la vida del derecho de nuestro país.”

ENRIQUE GARCÍA-MANSILLA, dijo:
“Hay que tener certeza, conocimiento, espíritu aventurero y un alto nivel de soporte científico para poner una obra a la crítica pública; se necesita un alto grado de valor, autoestima y preparación. Lo valoro y lo admiro desde lo más profundo de mi corazón y experiencia.”

“Mañana, podrás poner a consideración de tus colegas, familia y amigos el logro del esfuerzo, el estudio sistemático, la profesionalidad e inteligencia, en la presentación de tu libro, escrito en forma conjunta con Ricardo Ramírez Calvo.”

“No puedo dejar de compartir, en profundidad, la emoción que ha de embargar a tu madre, tu padre y hermanos el ver a uno de los nuestros parado frente al estrado mostrando la integridad de sus valores, personales y profesionales.”

“Decía Confucio: “Fallar no es fracasar, es no intentarlo,” por lo tanto, ya el que estés allí es un triunfo, no un éxito efímero, sino que estás pasando una puerta que abrirá para vos un mundo inimaginable, en el cual, te transformarás en referente.”

La publicación de “Las Fuentes de la Constitución Nacional” sacudió el sopor en el que el debate de las fuentes estaba adormecido y, como no podía ser de otro modo, también generó una violenta reacción por parte de la doctrina contraria, representada por el Dr. Dardo Pérez Guilhou, el que quizás imposibilitado de refutar la tesis de los autores optó, en una actitud poco caballeresca, por pretender descalificarlos, acusándolos de falta de seriedad, ligereza e ignorancia.

La desusada vehemencia del reconocido jurista, no pudo ocultar la fragilidad de sus argumentos y fue contestada en forma contundente por un segundo libro: el que demuestra que la crítica tenía mucho de fuego de artificio y poco de munición. Quizás, como dicen los autores, esta sea la explicación de semejante efervescencia: ocultar con tanto arrebato la ausencia de fundamento. La euforia es mala consejera a la hora de debatir ideas.

Queríamos compartir con todos los halagos que recibió el libro, porque de la crítica se ocupan los autores en el segundo libro: “La Constitución Nacional y la obsesión norteamericana.”


Nuestras felicitaciones a Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.

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