miércoles, 9 de septiembre de 2015

Premio Contralmirante Manuel José García-Mansilla. La historia del reloj perdido.

          El próximo martes 29 de septiembre de 2015, la familia García-Mansilla, concurrirá a la Escuela Naval Militar, sita en Rio Santiago, Provincia de Buenos Aires, para hacer entrega del 69ª premio: Contralmirante Manuel José García-Mansilla”. en el marco de los actos a llevarse a cabo con motivo del 143º aniversario de la creación de dicha institución.

 En la oportunidad,  se entregará el galardón - consistente en un reloj naútico - al cadete de III año Martín Oscar Casal, quién fuera seleccionado entre sus compañeros por poseer las más altas virtudes militares, en especial aquellas relacionadas con la ética. Para tal fin,  se realizará una formación presidida por el señor Director de la Escuela Naval Militar, Capitán de Navío Nicolás Bolino.

Este premio fue instituido en el año 1946, por Juan Andrés García-Mansilla, hijo del Contralmirante Manuel José García-Mansilla, con el objeto de mantener vivo el recuerdo de quién tuvo la honra de presidir durante diez años a la Escuela Naval Argentina y para quien: "El porvenir de la Marina era su máxima obsesión y objetivo. Anhelaba verla grande respetada y querida por propios y extraños y a ella entregó sus mejores dones y sus esperanzas", siendo uno de los más altos exponentes de los oficiales de la Armada Argentina a lo largo de su vasta y rica historia.

Con el grado de Contraalmirante - el más alto de la marina de aquel entonces - en actividad y ejerciendo el cargo de Director de  la Escuela Naval Militar, Manuel José García-Mansilla murió un jueves 18 de agosto de 1910, cuando se le computaban 35 años, 7 meses y 8 días de servicio.

Fue sepultado en el cementerio de Recoleta, luego de que el cortejo fúnebre se desplazara por Buenos Aires con una importante escolta naval y recibiera los máximos honores militares. Entre las personalidades que lo despidieron, se encontraba el Contraalmirante Atilio Barilari, que habló en nombre del gobierno nacional, expresando con sentidas palabras:

               "El Contraalmirante García-Mansilla,  factor importante y principal en el número de los que han contribuido a regenerar nuestra marina de guerra, deja una estela luminosa que puede servir de guía a los que están llamados mañana a regir sus destinos, y es por eso que su nombre será por largo tiempo repetido, cada vez que se tenga por delante un problema que resolver sobre su desenvolvimiento futuro, o sobre la aplicación de medios que deban mantenerlo fuerte, ilustrado y eficiente. 

La distinción que se entrega, tiene su origen en una episodio ocurrido en al año 1878, a bordo de un buque de guerra francés, titulado:  “La historia del reloj perdido” ¿Porque?

Evocar los hechos, nos obliga a remontarnos al año 1878. En aquel entonces una fragata acorazada francesa denominada "La Victorieuse" partió del puerto de Port Said, Egipto y navegaba raudamente rumbo a su destino. No era solo un buque-escuela. Era un crucero a vela y vapor de 4500 toneladas, que zarpó con una misión específica: reprimir una sublevación de presidiarios en Numea, Nueva Caledonia.

        Fragata blindada "La Victorieuse", nave insignia de la escuadra francesa
del Pacífico Sur al mando del Contralmirante  Abel Aubert du  Petit- Thouars,
Cuando se encontraba en aguas del Canal de Suez a la medianoche, fue necesario ejecutar cambios en la disposición del velamen. El oficial de guardia en el puente que conducía la maniobra era el Teniente Manuel José García-Mansilla. Inesperadamente, un marinero cayó al agua. Su búsqueda comenzó de inmediato. Iluminándose con faroles García-Mansilla lo divisó y gritó: ¡Hombre al agua!

¿Que hacer? Un oficial en servicio no puede abandonar su puesto. Sin embargo, al ver un camarada en peligro, solo dudo un instante. Se arrojó sin más vacilaciones al para socorrer a su subordinado, quién gritaba desesperado solicitando auxilio.

Mientras tanto, el capitán del buque alertado por la marinería que estaba de servicio, comenzó a realizar una maniobra en círculo para posicionarse cerca de la boya arrojada al mar desde el barco.  Divisaron al joven Teniente argentino, quién había llegado hasta el marinero y comenzaba a arrastrarlo hacia la boya salvavidas.

Exhaustos llegan a cubierta. El  joven héroe recibió efusivas expresiones de aprobación de los tripulantes del buque. Sin embargo, posteriormente fue confinado en su camarote para analizar su conducta. El abandono del puesto de mando, era una pena que se castigaba con cierto rigor. No obstante la reglamentación vigente, el comandante de la escuadra francesa del Pacífico Sur, contralmirante Abel Aubert du Petit-Thouars,  le hizo saber que apreciaba su acción y que ponderaría las causas que originaron su decisión en una situación tan extrema.

La fragata retomó el rumbo y continuó su navegación. Pasado el tiempo, arribaron a puerto un domingo. Después de una misa a bordo, el capitán del buque ordenó que todo la tripulación se formara en cubierta para llevar a cabo una ceremonia.

Se escucha una voz estentórea que con voz marcial dice: ¡Enseigne García-Mansilla, un paso al frente! La mente del oficial aludido era un volcán en ebullición. ¡Llegó mi hora!,  pensaba tristemente. Me aplicarán una sanción ejemplar. ¡No importa, la merezco! Un oficial debe asumir la responsabilidad de sus actos y reflexionaba, no me sentiré tan mal, ya que he salvado una vida. Se cuadró marcialmente ante su comandante y esperó el veredicto.

Enorme fue su sorpresa, cuando el oficial al mando, comienza a ensalzar la acción llevada a cabo por el oficial García-Mansilla y le comunica que el Presidente de Francia, lo ha condecorado como oficial de  la Legión de Honor en grado de primera clase por su valentía y solidaridad. No menor fue su emoción al escuchar los acordes del himno nacional argentino, que,  en secreto habían ensayado los músicos de la banda para la ocasión..




Enchido el pecho, una gran emoción lo embarga. Sus ojos están llenos de lagrimas. Su pensamiento vuela hacia quiénes le dieron la vida. Que orgullo sentirá mi padre:  Manuel Rafael García Aguirre!  quién entonces se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de la República Argentina ante el gobierno argentino de los Estados Unidos de Norteamérica. Que alegría inmensa la de mi madre Eduarda Mansilla Ortiz de Rozas, al ver que su “Manuelito”sin dudar, puso en peligro su vida, para salvar la de un semejante.

Años después, cuando le cupo el honor de conducir la Escuela Naval Militar Argentina, grabó a fuego en los futuros oficiales, una consigna que la Armada Argentina ha honrado permanentemente: "Un hombre de mar nunca abandona a otro hombre de mar en peligro" No importa tiempo de paz o en medio de un conflicto, amigo o enemigo.

En la paz de su camarote, comenzó a escribir una carta a su madre, para relatarle  lo acontecido:

"Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878

Querida Mamita:

Al momento de mi partida de Port Said, he recibido la agradable noticia de mi promoción al grado de “enseigne" - Teniente de Corbeta -. El Almirante en persona me lo ha comunicado y me dijo que lamentaba no disponer de camarote para ofrecerme y que, si yo lo deseaba, me autorizaba y me dejaba la decisión de desembarcar de inmediato. Le respondí que no tenía inconveniente en permanecer en mi puesto y que podría desembarcar más adelante en Nouméa o en Valparaíso.

Anuncié la noticia a mis camaradas, quienes me felicitaron sin demasiado entusiasmo, pero ello poco importa. Por otra parte, los tranquilicé al decirles que no tenía la intención de ganarme los dos galones ni de considerarme superior a ellos con mi acción. Siempre esperaba mostrarme digno del grado que mi gobierno me confiriese y el azar hizo que una circunstancia se presentara para ello: anoche, mientras navegábamos por el Canal entre Imeliaj y los lagos amargos, un hombre de la tripulación cayó al mar cuando embarcaba en una lancha que se encontraba sobre la borda.

Fui uno de los primeros en advertirlo, lancé el grito “¡Hombre al agua! Y luego salté. Había dudado unos segundos porque temía que me sobreviniera un ataque como el que me ocurrió en Boulogne y estaba, además, completamente vestido. Pero me sonrojé de haber dudado siquiera un segundo e inmediatamente ya estaba en el agua. Después de algunas brazadas ya arrastraba al hombre, que se recuperaba de su pánico y que, por otro lado, sabía nadar. La boya salvavidas fue utilizada de inmediato y pronto estuvimos ambos sobre ella. La Fragata, que se había detenido, nos envió poco tiempo después una lancha de salvataje.


De regreso a bordo fui compensado de mi aflicción por los fuertes apretones de mano de mis compañeros, las miradas de admiración de la tripulación y la felicidad que se siente después de haber cumplido con el propio deber. El Almirante me hizo llamar y con algunas palabras me hizo sentir que apreciaba mi acción.

Sólo hay un inconveniente: mi viejo reloj, que se empapó de agua salada, ha quedado en un estado lamentable. Te lo enviaré a Francia probablemente, si no encuentro buenos relojeros en Suez o en Adén.  Pierdo mi reloj, es verdad. Pero será reemplazado por la medalla de salvataje: hay compensación.

Gano además la estima de la tripulación y la consideración de mis superiores.

Te beso tierrnamente, mi querida Mamita, y estoy contento por Papá y por ti de esto que me está sucediendo.

Tu hijo que te ama.

Manuelito"


Diploma de la Legión de Honor otorgado al Teniente Manuel José García-Mansilla

Por su parte, el Contralmirante Abel Aubert Du Petit Thouars. en carta enviada al Ministro de Marina francés, comentaba el hecho de este modo:

Victorieuse, Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878.

Almirante:

Vuestro joven protegido se ha empeñado en justificar la buena opinión que teneís de él. Ayer, marchando en el canal, cayó por la proa un hombre al agua y pasó debatiéndose por el fuerte remanso producido a lo largo del casco por el movimiento del navío en este canal estrecho. García Mansilla,  que se hallaba en la toldilla, arrojóse inmediatamente al agua.

Como le manifesté al ministro, el peligro, si no era extremo, era por lo menos grave, y me parece justifica debidamente el pedido de una medalla de salvataje de primera clase que hice para él. Cual me lo dice usted, es un simpático joven.

Ha recibido vuestro despacho anunciándole su nombramiento de alférez de navío pero
a mi no me fue comunicado,él desea seguir con nosotros conservando el puesto de sus camaradas, hasta las costas de Chile. Opino que tiene razón.

Adiós almirante, os renuevo las seguridades de mi mas respetuosa consideración.

E Dupetit Thouars.

A bordo de dicha nave nuestro García-Mansilla recorrió las costas del Mediterráneo, canal de Suez, Australia y mares del Pacífico, llegando a Chile en la época de la guerra con el Perú.

Tras dos años de navegación regresó a Francia en 1880 por el Estrecho de Magallanes, en la corbeta mixta "Hugon" completando de esa forma la vuelta al mundo. Tenía 21 años, poseía la Legión de Honor y era el segundo argentino en dar la vuelta al mundo, después del Capitán Tomás Espora.

Es deseo de la familia García-Mansilla, al entregar este premio al abanderado de la Escuela Naval, mantener encendida la llama que inspiró a nuestro antepasado durante toda su vida.

Santiago Alejandro García-Mansilla Zavalía, entrega el premio 
"Contralmirante Manuel José García-Mansilla al cadete de 3º año Santiago Larrondo, 
que fue recibido por su padre el capitán de fragata Nelson Larrondo
La familia García-Mansilla espera que cada oficial de nuestra armada argentina, se haga merecedor, por su conducta a recibir el honroso homenaje que recibió el Almirante Manuel José García-Mansilla de parte de sus camaradas de armas, con motivo de su muerte prematura: , bajo el título de: "Era un ejemplo de soldado y de cultura" 

"El Contralmirante García-Mansilla,  por sus orígenes de raza representaba con orgullo la continuidad de un nombre histórico, la distinción de su cultura clásica denotaba en él cualidades extraordinarias, sus elevadas condiciones intelectuales anunciaban al hombre destinado a brillar en la ruda carrera que eligiera y de la cual era uno de sus hijos predilectos".


"Digno, altivo, honrado, estudioso, gran caballero, gran militar, vivió rodeado del respeto de todos, entre los cuales brilló siempre y de los cuales fue el primero en la hora crítica de las responsabilidades"


"Los que no conocieron al talentoso Almirante en la lucha de la labor diaria, los que no supieron apreciar su dotes de su preparación vastísima, dificilmente podrán aquilatar en su justo valor, lo que representa esta pérdida, ella nos deja un vacio que no será llenado por mucho tiempo desgraciadamente"


"Severo en la disciplina, pero afable y circunspecto, conocedor de todo lo que se necesita para llegar a la meta de las aspiraciones mas nobles, era un maestro verdadero, el confidente de los alumnos que el Estado le confiara, para imprimir en esas almas jóvenes el hálito superior de energías y grandezas, mostrándoles  una vida de honor y el ejemplo sin reproches de una conciencia pura"

Es el mejor epitafio al que puede aspirar un marino.

Estas palabras resumen la personalidad de nuestro querido antepasado.. Esa es la meta que creemos deben buscar quienes aspiran a formar parte del cuadro de oficiales de nuestros hombres de mar. Nosotros sus descendientes, entregamos este reloj, convencidos que el camino elegido por quién inspiró este galardón debe iluminar la vida de todo oficial de marina. Esperamos que ese futuro oficial que recibe hoy el premio comience o continue una estirpe que enorgullezca a sus descendientes y a la armada argentina.

(1) Boletín del Centro Naval de agosto 1910 - Tomo XXVIII, Número 321 

1 comentario:

EL dijo...

Sangre y agua salada corren por mis venas. De dos Almirantes desciendo. Al lector que quiera ilustrarme cómo actuar para imponer un premio similar, se lo agradeceré profundamente.
Dr. Eduardo O Connor
el_oconnor@hotmail.com