POR JUAN FRANCISCO CROUSET.
Cadete de III año Abanderado. Promoción CLV
Publicado en la revista CIÑENDO. Revista de los Cadetes Navales
ESCUELA NAVAL MILITAR. AÑO 2024. N° 158/ESNM
Cerca de las 9 de la mañana, un día despejado con cielo celeste brillante, del mismo tono radiante y bello que nuestra enseña Patria. Nos encontramos en Plaza de Armas, pero no como cualquier otro día. El cuerpo de cadetes se encuentra formado, completamente inmóvil y en silencio, todos armados con los viejos fusiles máuser y relucientes sables bayoneta. Vestidos todos de uniformes impolutos, las distintas compañías a ojos del público se ven como largas hileras color azul marino, que se extienden como un paredón imposible de cruzar. El silencio podría ser total, tan total que se podrían escuchar los latidos del corazón de quien estuviera firme a tu derecha o izquierda, pero el silencio total es interrumpido por el oficial de ceremonia. Desde los parlantes se puede escuchar a lectura de órdenes, se van a entregar tres premios.
Ya nuevamente en la seguridad del buque, nadie resiste la oportunidad de acercarse a ver al héroe del momento, en un instante se encuentra totalmente rodeado de saludos y miradas de afecto. El Almirante Du Petit-Thouars lo llama y en felicitación lo asciende. Pronto sin embargo, se da cuenta de que su reloj había quedado totalmente inutilizable a causa del agua de mar. Al día siguiente escribe la siguiente carta sumamente emotiva a su madre:
La anécdota no terminaría allí ya que a pesar de los reconocimientos y admiración de las que se había ganado el teniente García Mansilla, fue puesto bajo arresto por haber abandonado su puesto de guardia. Más adelante en la travesía un domingo por la mañana el Almirante mandaría a formar a la plana mayor y a la tripulación. Se ordena que se destaquen los implicados en el mencionado evento, y para sorpresa del joven teniente se lee una resolución del presidente de la República Francesa en la cual se le otorga la Cruz de Caballero de la Legión de Honor, la más alta condecoración militar. De fondo comienzan a sonar los acordes del himno nacional que la banda practicó de forma secreta. A nuestro héroe se le escapan dos gruesas lágrimas.
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