sábado, 14 de noviembre de 2009

Fermín Silveyra, vivirás eternamente entre nosotros.

Fermín Silveyra, querido cuñado, mi querido "Flaco". Nunca imaginé que la vida me deparara el ingrato deber de recordar tu paso por este mundo. Es injusto, tú eras mucho menor que yo y lo natural era lo contrario. La inesperada enfermedad y tu rápida partida nos brindaron la oportunidad de apreciar en toda su magnitud tu extraordinaria personalidad y la enorme dignidad que mostraste ante la adversidad y su seguro mal desenlace.


Aún resuenan en mi mente tus palabras, cuando te dije desde Córdoba, dos días antes de tu partida: “Flaquito, qué te puedo decir que no sepas”. Me contestaste: “Nada Manolito, ya está todo dicho”.

A lo largo de la historia,  hemos visto cual es la reacción de los hombres cuando llega el momento de la verdad. Hay quienes lloran, otros imploran, otros gritan, otros blasfeman, pero solo aquellos que tienen paz interior y tranquilidad de conciencia pueden esperar el último momento de sus vidas con la serenidad del deber cumplido. Si ello se complementa, como en tu caso, con una gran fe y la comprensión de la misión que tenemos en este mundo, tengo la seguridad que, luego de tu último aliento en este mundo terrenal, habrás despertado en la eternidad del Reino de Dios.

Junto a mi hermana María Eugenia -Pupy- sembraron, en campo fértil, retoños sólidos en principios y valores, alimento esencial para la formación de los hijos. Pocos días antes de partir, les hablaste y les recordaste todas tus enseñanzas, brindándoles una guía para desempeñarse en la vida futura, vos no estarás físicamente a su lado, pero ellos recordarán tus palabras con respeto y cariño y nada hará que olviden las mismas.


Eras una rara mezcla de porteño y hombre de campo. Tu natural sencillez y tu estampa distinguida exaltaban un señorío propio de quienes saben de donde provienen y comprenden a donde van.

Fuiste un hombre de honor, bien nacido y enseñado, y más allá de tu predisposición a las humoradas, te tomaste la vida en serio y transitaste por ella con la verdad como norte y una gran honestidad intelectual. Como la mayoría de los seres humanos, tuviste altos y bajos, felicidades y tristezas, pero siempre te preocupaste por ser fiel contigo mismo.

Amigo de los amigos, generoso, ocurrente,  no se te conoció un mal modo o un agravio que pudiera lastimar innecesariamente. Tu compañía era un verdadero deleite, sabías escuchar, lo que no te privaba de expresar tus ideas con firmeza y una natural vehemencia, inspirada en la fuerza de tus convicciones.

Pasaste por este mundo con la humildad y la entereza de los grandes hombres, que saben vencer sus pasiones, que no envidian las cosas frívolas y superfluas y que comprenden que la verdadera felicidad es aquella que aún sin tener nada se puede tener todo.


Quiero concluir mi homenaje, recordando al gran poeta peruano Ricardo Palma, quién al retratar la muerte nos decía:

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía.
No son los muertos, no,
los que reciben rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos,
La vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muertos.


Ten la seguridad que siempre estarás vivo entre nosotros, por tu caballerosidad, por tu sencillez, por tu grandeza como hombre, por la felicidad que generaste en nuestra familia, por tu calidez como padre, por todo ello y muchísimo más tendrás siempre una llama encendida entre nosotros. Hasta siempre Flaco querido.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Papá, lo calcaste con precisión. Ese era el flaco. QND

GUILLE

María Eugenia García-Mansilla de Silveyra. dijo...

Me encanto Graciasssssssss.Sos un capo, supiste captar la esencia del Flaco y lo que era. Como no lo vamos a extrañar si era un geniooooo,pero no olviden nunca lo que el nos pedía, que estuviéramos alegres a pesar de todo.
Lo quiero con toda mi alma!!!!!!!!!
Les mando un besote a todos PUUUUUUUU

Adela García-Mansilla,desde Sydney, Australia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Adela García-Mansilla,desde Sydney, Australia dijo...

Manolo de mi alma: Gracias por hacer lo que haces. Lo escrito sobre el flaco, el poema y las fotos son INVOLVIDABLES. Se fijaron que el Flaco tiene una remera que dice AUSTRALIA: Me conmovió. ueno divinos, sigamos viviendo con la fuerza que todo esto nos da. VALE LA PENA TODO.UN ABRAZAZO

Guillermo Cornejo dijo...

Querido Manolo: Hoy recibi por Rochi mi hija tu Blog familiar. Quiero felicitarte por la semblanza de nuestro querido "FLACO". Es fantástica la descripcion que hiciste,ya que es tal cual lo que el era. Sos un gran observador y mejor escritor. La familia García-Mansilla,tiene en vos un fiel sucesor de tu querido Padre ,ya que te dedicaste a plasmar por escrito todo lo importante de la familia para que la presente y las futuras generaciones sepan de donde vienen y a donde van . Te felicito nuevamente. Un fuerte abrazo.Guillo

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