sábado, 21 de febrero de 2026

LA FRAGATA LIBERTAD. UN PAÍS POSIBLE

 

LA FRAGATA LIBERTAD

Y EL PAÍS QUE PODEMOS SER

Reflexiones sobre liderazgo, vocación de servicio y proyecto común a partir de una experiencia a bordo del buque escuela de la Armada Argentina.

            Hay experiencias que perduran no tanto por lo excepcional del viaje como por lo que revelan. Embarcar en la Fragata Libertad fue, para nosotros, algo más que conocer un buque emblemático de la Armada Argentina: fue una oportunidad para observar, en funcionamiento real, una forma de organización, de liderazgo y de servicio que ofrece una lección válida más allá del ámbito naval.


Una familia naval a bordo de la Fragata Libertad. De izquierda a derecha:
Francisco Arrighi García-Mansilla, Guillermo Garcia-Mansilla, Santiago Burgaleta García-Mansilla,
Alejandro Burgaleta García-Mansilla, Leopoldo García-Mansilla, Lucio García-Mansilla
y delante de ellos Manuel Rafael García-Mansilla.

           La vida a bordo se rige por un orden preciso. Cada función tiene su lugar, cada tarea su tiempo, cada responsabilidad su sentido. Nada es accesorio. El buque avanza porque todos cumplen con lo que les corresponde. Esa coordinación no es solo técnica: es una forma concreta de entender el trabajo en común.

            Sin embargo, lo más valioso no está únicamente en la organización visible. Detrás de los rangos, los uniformes y las jerarquías hay personas: hombres y mujeres con historias, intereses y familias. En conversaciones sencillas aparecen la música, los viajes, el deporte. Esa dimensión humana no debilita la institución; por el contrario, la sostiene.

Gregorio José Uriburu

    De allí surge una enseñanza simple y exigente a la vez: no  hace falta la perfección para realizar una tarea grande, pero sí compromiso, responsabilidad y sentido de misión. Lo que se percibe es una vocación de servicio que no se declama: se practica.

            Esa experiencia permite comprender de un modo concreto qué significa amar a la Patria. No como consigna abstracta, sino como conducta cotidiana: cumplir con el deber, cuidar lo que se tiene, respetar al otro y pensar en el conjunto. No se cuida lo que no se ama, y no se mejora un país sin asumir esa responsabilidad compartida.

           

       La Fragata Libertad aparece, así como algo más que un buque escuela. Puede leerse como una imagen posible del país que podemos ser: una comunidad en la que las jerarquías ordenan sin aplastar, el liderazgo se ejerce con respeto y el esfuerzo individual se integra en un proyecto común.


Alejandro Uriburu
        Para quienes provenimos de familias navales que sirvieron a la República Argentina en el Siglo XIX, esta vivencia tuvo además un valor simbólico particular. Nos permitió comprobar que los valores como el honor, el deber y la vocación de servicio no pertenecen solo al pasado. Siguen vigentes en la práctica cotidiana.

    Nos llevamos, más que recuerdos, una convicción serena: cuando el amor por la Patria orienta el rumbo, incluso las travesías difíciles pueden recorrerse con dignidad. 


 A las autoridades de la Armada Argentina

y a la dotación de la Fragata ARA Libertad:

         

         En nombre de mi familia y en el mío propio, deseo expresar nuestro sincero agradecimiento por la invitación a navegar en la Fragata Libertad.

        Para la familia García-Mansilla, cuya vinculación con la Armada Argentina se remonta de manera ininterrumpida y simbiótica a 1872, esta experiencia tuvo un significado particularmente hondo. No fue solo un honor, sino también la confirmación de una continuidad de valores y de una tradición de servicio que atraviesa generaciones.

        Recibimos esa invitación con gratitud y con el respeto que merece una institución con la que nos sentimos históricamente unidos. Agradecemos especialmente la atención y la consideración con que fuimos acogidos a bordo.

Reciban ustedes nuestro reconocimiento y estima.

Atentamente,

Manuel Rafael García-Mansilla, Leopoldo García-Mansilla, Gregorio José Uriburu y Alejandro José Uriburu. 

Descendientes directos del Contraalmirante Manuel José García-Mansilla y del Vicealmirante Vicente Estanislao Montes.

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