viernes, 5 de agosto de 2011

Los García-Mansilla, su amor por la música, el suelo correntino y el folklore argentino.

Si hay una característica que distingue especialmente a nuestra familia, es su pasión  por la literatura y la música. Sería muy extensa la lista de familiares que se han destacado en estas dos expresiones del arte, que nos fueron inculcadas por nuestros antepasados y que estuviera tan bien expresada en nuestros tatarabuelos Manuel Rafael García Aguirre y Eduarda Mansilla. Sus seis hijos, Eduarda, Manuel José, Rafael, Daniel, Eduardo y Carlos, desde muy pequeños vieron como sus padres abrían las puertas de su hogar y la transformaban con asiduidad en un salón literario y musical. Allí se reunían literatos, músicos, poetas y amantes del arte, ávidos de dar a conocer sus creaciones e intercambiar sus mejores dones con los concurrentes de las tertulias. Ese aroma artístico envolvió siempre a toda nuestra familia y perdura en todos hasta el día de hoy, donde quiera que nos encontramos. Siempre hemos tratado de convocar a todo aquel que cultive la música y las letras.



Este ambiente artístico tan especial, que impregnaba la casa de nuestros abuelos, quedó reflejado en el cálido recuerdo que nos dejó, el talentoso pintor francés Juan León Pallière, cuando visitó en París en  el año 1867, la casa de los García-Mansilla.

"La casa de Eduarda Mansilla de García, es una de las más agradables de frecuentar. Allí concurren señoras bellas e inteligentes. La última vez hallé a la célebre Alboni, que cantó, dos veces, divinamente bien. La señora de Acevedo, rica y muy bella, aunque un poco vieja, declamó poesías francesas. Castelar, tan renombrado por H.Varela, recitó poesías españolas, tan amorosas como el amor mismo. Se hallaban también tres señoritas andaluzas, a cual más linda. La dueña de casa, amable como siempre y llena de talento, representaba muy bien a Buenos Aires."


Esta pasión familiar por la música, se complementa con un amor inconmensurable por la patria chica amada, la Provincia de Corrientes, cuna de nuestros ancestros. Por nuestras venas corre un torrente sanguíneo portador de los genes de aquellos que nos precedieron en la vida y ofrendaron su vida por el suelo natal. Para todos nosotros esa tierra es algo especial, cálido, nostálgico, no mejor, solo distinto y toda vez que a nuestros oídos llegan los acordes de acordeones y guitarras plasmando singulares melodías que realzan las palabras de los poetas que cantan expresando de forma muy peculiar la vida del hombre que habita la mesopotamia argentina, nuestro corazón se alegra y nuestra mente viaja hacia ese querido suelo correntino.





Ese es uno de los motivos por el que también cultivamos con orgullo nuestro folklore argentino, tan rico en toda clase de melodías y ritmos.

Por eso hoy queremos compartir con todos, esta magnífica canción compuesta por  Jorge Fandermole. Disfruten su melodía en un ámbito adecuado que potencie el sonar de acordeones y guitarras y aprecien la letra de esta canción litoraleña que describe la vida de los pescadores.




Soy de la orilla brava,
del agua turbia y la correntada 
que baja hermosa por su barrosa profundidad, 
soy un paisano serio, 
soy gente del Remanso Valerio,
que es donde el cielo 
remonta vuelo en el Paraná.

Tengo el color del río 
y la misma voz en mi canto sigo 
del agua mansa y su suave danza en el corazón, 
pero a veces oscura,
va turbulenta en la ciega hondura 
y se hace brillo en este cuchillo de pescador.

Cristo de las redes 
no nos abandones,
y en los espineles 
déjanos tus dones.
No pienses que nos perdiste, 
que la pobreza 
nos pone tristes, 
la sangre tensa y uno no piensa 
más que en morir, 
agua del río viejo 
llévate pronto este canto lejos 
que esta aclarando 
y vamos pescando para vivir.

Llevo mi sombra alerta 
sobre la escama del agua abierta 
y en el reposo vertiginoso del espinel, 
sueño que alzo la proa 
y sube la luna en la canoa 
y allí descansa 
hecha un remanso 
mi propia piel.

Calma de mis dolores, 
ay Cristo de los pescadores!
Dile a mi amada 
que esta apenada esperándome, 
que ando pensando en ella 
mientras voy vadeando las estrellas, 
que el río esta bravo 
y estoy cansado para volver.

Cristo de las redes, 
no nos abandones 
y en los espineles 
déjanos tus dones.
No pienses que nos perdiste, 
que la pobreza 
nos pone tristes, 
la sangre tensa y uno no piensa 
mas que en morir, 
agua del río viejo 
llévate pronto este llanto lejos 
que esta aclarando 
y vamos pescando para vivir...

Agua del río viejo
llévate pronto este canto lejos
que esta aclarando 
y vamos pescando para vivir...



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