miércoles, 8 de abril de 2015

“LAS FUENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL” Una publicación que enorgullece a la familia García-Mansilla

Si algo ha caracterizado a nuestra familia, a lo largo de su dilatada historia, es la pasión de sus integrantes por las letras y la música. Desde su constitución, en todas las generaciones, sin excepción, varios distinguidos miembros de la misma se han destacado en estas dos expresiones de la cultura.

Hoy, una vez más, uno de los nuestros, primogénito de la séptima generación argentina de nuestra estirpe, hace honor a sus genes y se destaca en las letras.

Manuel José García-Mansilla, en co-autoría con Ricardo Ramírez Calvo, editó recientemente dos libros: el primero titulado: “Las fuentes de la Constitución Argentina”. Los principios fundamentales del Derecho Público Argentino y el segundo: “La Constitución Nacional y la obsesión antinorteamericana”.

Lo hicieron inspirados en las palabras de Octavio Paz, quién expresara con sapiencia: “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad….De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma.”

A poco de publicado el primero, el mundo jurídico elogió, casi unánimente, el trabajo llevado a cabo, siendo objeto de conceptuosos comentarios por parte de destacados constitucionalistas y prestigiosos juristas.


PEDRO FRÍAS, dijo:
“Dos notables profesionales de la abogacía se internan en la investigación nada menos que sobre las fuentes de la Constitución Nacional, sin descuidar los principios fundamentales del derecho público argentino. El sesquicentenario de nuestra Ley Fundamental nos dio oportunidad de leer a muchos autores y seguir aprendiendo. Así me ha ocurrido con este espléndido libro”.

“No hubiera sabido hallar una metodología más acertada ni un mejor plan de la obra. Inevitable referirse al proceso constitucional norteamericano, a la influencia determinante y tan útil de Álberdi, a los antecedentes patrios, al derecho comparado en sus expresiones paradigmáticas y, desde luego, las conclusiones tan irradiantes.”

“El talento de los convencionales del 53, las desventuras de nuestra historia y las fuentes, nos dieron una Constitución humanista y cristiana, al servicio del bien común y del futuro argentino. Lástima que no siempre estuvimos a la altura.”

“Se pueden compartir o no las prevenciones de los autores con el derecho administrativo, pero no se puede dudar de la coherencia que el libro inculca, estimulándonos a una mayor fidelidad a la Constitución.”

“¿Cuándo recuperaremos el Estado de derecho? ¿Cuando nuestro apego a la ley? Siempre seguí la consigna de Pascal: “Optimismo sin ilusiones”. Pero hemos vivido de ilusiones, García-Mansilla y Ramírez Calvo, sin proponérselo quizás, nos señalan desde el pasado el camino que debemos transitar.”

ALBERTO BIANCHI, en la presentación del libro de las fuentes dijo:
“No voy a presentar solamente un libro, voy a presentar una tesis. Ella consiste en que: Los factores determinantes que conforman el núcleo del sistema constitucional argentino, son idénticos a los de la Constitución norteamericana. (Página 7).”

“De esta primera tesis deriva una segunda tesis: la influencia del derecho administrativo francés en la Argentina es peligroso, pues éste último parte de una concepción completamente diferente de la separación de poderes que tiene resabios absolutistas. (Página 249).”

“Es un libro que contiene un reto generalizado a la comunidad académica. Muy diferente a otras obras.”

“Tengo coincidencias y algunas observaciones o disidencias, de modo que seré uno de los primeros en recoger el guante que los autores han echado.”

“No hay tema más difícil en el Derecho Constitucional que el de las fuentes. Fuentes directas, fuentes…, etc.”

“Es -como libro- muy bueno: Hay libros bien escritos y libros mal escritos. Hay una investigación impecable y honesta. Es un libro que se suma, pero además suma.”

“No hay forma más honesta de criticar, que escribir un libro.”

Carlos SALVADORES de ARZUAGAS, en la presentación del libro dijo:
“García-Mansilla y Ramírez Calvo nos presentan los principios, el origen de la Constitución Argentina. Y lo hacen con solvencia intelectual, con un lenguaje claro y en algunos casos con términos severos para quienes no alcanzaron a comprender la filiación ideológica de los Constituyentes y su obra.”

“Las “Fuentes de la Constitución Nacional” es una obra que me reencontró con el sentido y el significado de su mismo título y me reconfortó como lo hace un buen libro.”

“Creo que el método utilizado por los autores, expositivo o crítico a partir de una visión autónoma para cada una de las fuentes de la doctrina ha difundido y desbordar la enunciación normativa para adentrarse en el sustento ideológico, es el más apropiado para desentrañar la existencia o no de la fuente y en caso la incidencia o vinculación que tuvo la Constitución Argentina.”

“Otro aspecto de la obra que reconforta es la seriedad y el rigor con que se investigó. En el mismo período que se editó “Fuentes de la Constitución Argentina” de Seco Villalba; nuestros autores efectuaron una consulta bibliográfica más extensa. También se advierte la seriedad en que, en la mayoría de los casos se trabajó con fuentes de primera categoría pues la consulta directa, tanto en lengua castellana como en la lengua inglesa, francesa y alemana. Pero no se detuvieron allí, conforme algunas notas se consultó el archivo de José Benjamín Gorostiaga en el Archivo General de la Nación, números de “El Censor” de 1817, “El Tucumano Imparcial” de 1820 o “El Nacional Argentino” de 1853.”

“Creo que, así como hace años atrás, Seco Villalba era consulta obligada para las fuentes de la Constitución Argentina, hoy debemos recurrir a García-Mansilla y Ramírez Calvo.”

RICARDO HARO, dijo:
“El prólogo de los autores, en el que trasmiten muy vívidamente como se fue gestando esta obra a partir de algunos escritos iniciales y cuanta gratitud reconocen en todos aquellos que una u otra forma les fueron brindando su colaboración en tal excelso emprendimiento.”

“En los tiempos que transitamos no es común encontrar en el mundo académico tanta nobleza propia de quienes han nutrido su espíritu con auténticos e hidalgos valores. Cuan reconfortante es esta ejemplar actitud.”

“Más allá que el lector pueda coincidir o no con las novedosas conclusiones que en el visceral “Las fuentes de la Constitución Nacional” exponen los autores, es indiscutible que se trata de una obra a la cual me atrevo fundadamente a catalogar para el futuro como un “clásico” en la materia. A partir de ahora nadie que desee investigar profunda e integralmente este tema podrá dejar de consultar la obra de Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.”

“Y éstas no son palabras de un mero formulismo académico, sino la sensación más auténtica que surge de la excelencia que ellos han logrado en su ardua y amplia faena de investigación.”

“Su desarrollo cordial y ameno no está exento de un espíritu polémico que incita al debate en la búsqueda de la verdad, a poco que reparemos que en su transcurso se rechazan posiciones dogmáticas y repetitivas y se las confronta con originales y rigurosamente fundadas nuevas perspectivas en cada tópico. Hay mucho “saber” y mucho “sabor” en una exposición que “informa” y “forma”, cumpliendo así la eminente función pedagógica de la historia constitucional y sus fuentes.”

“Todos los que frecuentamos el “ordenamiento de las competencias supremas del Estado” tenemos, sin lugar a dudas, una deuda de noble gratitud hacia Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo por el servicio que han prestado con esta magnífica obra al enriquecimiento fecundo sapiente de la historia constitucional argentina y de nuestra formación.”

FERNADO BARRANCOS Y VEDIA, dijo
“Los autores de este valioso libro persiguieron el propósito primario de estimular el debate de todos aquellos a quienes interesó -e interesa- indagar las fuentes de nuestra Constitución histórica de 1853-1860, así como sobre los principios del derecho público argentino.”

“También, como lo señalan con agudeza, si bien son muchos los trabajos publicados acerca de las fuentes del constitucionalismo argentino, es de destacar que la presente obra es un estudio completo y sistemático sobre un tema de tanta importancia. Este no es, por cierto, un libro tranquilo y pacífico, repetidor de opiniones anteriores, sino que por el contrario, la firmeza de las convicciones de los Doctores Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo -resultantes de sus fecundas investigaciones y análisis- se encuentran de relieve en todos los aspectos del tema que estudian con rigor, erudición, profundidad y espíritu crítico y -como decía el maestro Ortega y Gasset- con “iracundia y con entusiasmo.”

“En esa gran tarea, los autores no son partícipes tranquilos de su tesis, sino que la sostienen con energía, probidad intelectual e inclaudicable adhesión a las realidades de nuestra historia y al pensamiento de los hombres que han contribuido a cimentar las bases del constitucionalismo argentino.”

“Por ello, valoramos ampliamente que este libro habrá de tener una utilidad manifiesta y contundente en la interpretación de la Constitución Nacional y, por ende, también del derecho público y le auguramos una proyección y un efecto fundamental y duradero en el pensamiento y en la obra de todos quienes se interesen en este tema fundamental de la vida del derecho de nuestro país.”

ENRIQUE GARCÍA-MANSILLA, dijo:
“Hay que tener certeza, conocimiento, espíritu aventurero y un alto nivel de soporte científico para poner una obra a la crítica pública; se necesita un alto grado de valor, autoestima y preparación. Lo valoro y lo admiro desde lo más profundo de mi corazón y experiencia.”

“Mañana, podrás poner a consideración de tus colegas, familia y amigos el logro del esfuerzo, el estudio sistemático, la profesionalidad e inteligencia, en la presentación de tu libro, escrito en forma conjunta con Ricardo Ramírez Calvo.”

“No puedo dejar de compartir, en profundidad, la emoción que ha de embargar a tu madre, tu padre y hermanos el ver a uno de los nuestros parado frente al estrado mostrando la integridad de sus valores, personales y profesionales.”

“Decía Confucio: “Fallar no es fracasar, es no intentarlo,” por lo tanto, ya el que estés allí es un triunfo, no un éxito efímero, sino que estás pasando una puerta que abrirá para vos un mundo inimaginable, en el cual, te transformarás en referente.”

La publicación de “Las Fuentes de la Constitución Nacional” sacudió el sopor en el que el debate de las fuentes estaba adormecido y, como no podía ser de otro modo, también generó una violenta reacción por parte de la doctrina contraria, representada por el Dr. Dardo Pérez Guilhou, el que quizás imposibilitado de refutar la tesis de los autores optó, en una actitud poco caballeresca, por pretender descalificarlos, acusándolos de falta de seriedad, ligereza e ignorancia.

La desusada vehemencia del reconocido jurista, no pudo ocultar la fragilidad de sus argumentos y fue contestada en forma contundente por un segundo libro: el que demuestra que la crítica tenía mucho de fuego de artificio y poco de munición. Quizás, como dicen los autores, esta sea la explicación de semejante efervescencia: ocultar con tanto arrebato la ausencia de fundamento. La euforia es mala consejera a la hora de debatir ideas.

Queríamos compartir con todos los halagos que recibió el libro, porque de la crítica se ocupan los autores en el segundo libro: “La Constitución Nacional y la obsesión norteamericana.”


Nuestras felicitaciones a Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos, con mucho significado familiar.



Pronunciar su nombre, es retroceder en el tiempo, es volver al pasado y rememorar nuestros primeros años de vida, esa etapa de nuestra existencia, donde todo es amor, ternura, inocencia, simpleza, risas y alegría.

A Villa Federal, ese pedacito de tierra entrerriana que hoy evocamos, arribaron nuestros padres luego de contraer matrimonio. Llegaron llenos de sueños e ilusiones, y allí, comenzaron a construir ese legado de amor que con tanto esmero plasmaron y nos dejaron a nosotros, sus hijos, como un tesoro de incalculable valor.

Encarar un matrimonio y formar una familia, nos pone a prueba; es el momento de potenciar nuestras virtudes en pos de un objetivo común. Es la hora de la convivencia, de la tolerancia, del pensar en plural, de modelar el carácter y de saber apreciar que la meta no es la obtención de la propia felicidad, sino la felicidad de ambos. Es el camino de la responsabilidad y del desprendimiento cuando llegan los hijos y es menester pensar en su formación.

Nuestros padres, concientes del compromiso asumido, llenos de fe y buenos propósitos, comenzaron el duro andar que exige la carrera de las armas. Traslados permanentes, casas nuevas, colegios distintos, amistades diversas, desarraigo familiar, poca disponibilidad económica y por sobre todas las cosas aceptar y comprender que pese al esfuerzo personal, las más de las veces, el éxito o el fracaso de esa profesión no está ligado al mérito, sino a la buena o mala predisposición de quienes son sus superiores jerárquicos.



Con el permiso de sus superiores para contraer matrimonio, como está establecido, se casaron el 24 de julio de 1942 y se instalaron en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, asiento del Regimiento 8 de Caballería, hasta que a nuestro padre le llegó el destino al Comando de la Brigada VII Brigada de Caballería, unidad militar que entonces tenía asiento en Villa Federal – hoy llamado Federal – en la Provincia de Entre Ríos.

Con sus flamantes estrellas de Teniente 1º, viajó en diciembre de 1945 a Villa Federal para instalar su familia y prestar servicios como Ayudante del Jefe de la VII Brigada de Caballería, Coronel Don Pablo Harrand. Sus aspiraciones profesionales, se concretaron a fin del año 1946, cuando su comandante al calificar su desempeño como oficial ayudante, hizo saber a sus superiores que era un oficial: “Culto, sociable, excelente camarada, que practicaba los deportes con entusiasmo y éxito”. Ratificando estos méritos el Comandante de la IV División de Caballería, agregó en su legajo personal: “Debo destacar además, que es un oficial serio, respetuoso, subordinado y leal. Su inteligencia, su estudio y su preparación general y profesional superan la jerarquía que ostenta”. Criterioso y con mucha inicitativa. Sus aptitudes para el desempeño en campaña son sobresalientes”



Que más podía pedir: una carrera exitosa, una mujer dulce, cariñosa y gentil que lo acompañaba con amor y la llegada a este mundo de tres pequeños hijos, Pini, Manolo y Adela, quienes llenaban de ternura su vida diaria y colmaban todos sus ideales de felicidad. Poco tiempo después, el 20 de febrero de 1947, viajaron a Buenos Aires apremiados por el inminente nacimiento de Marisol. Cumplían cinco años de casados y ya tenían una familia compuesta por un varón y tres mujeres; todo hacía presagiar un futuro de familia numerosa. Sus catorce descendientes ratificaron el presagio.



Su vida militar transcurría sin mayores sobresaltos entre cursos de movilización, ejercicios de guarnición, ejercicios finales y para amenizar vibrantes partidos de polo. Practicando ese peligroso deporte en agosto de ese año, papá tuvo un accidente, que lo obligó a guardar reposo durante dos meses. Repuesto de su quebradura, la que felizmente no le dejo secuelas, fue destinado al Regimiento 11 de Caballería, que para felicidad de todos también estaba en Villa Federal. Allí se hizo cargo del 2º Escuadrón del Regimiento. Este nuevo destino nos libró de una nueva mudanza y nos permitió continuar en un lugar del que no queríamos partir.



Nada quedó del otrora orgulloso Regimiento 11 de Caballería. Políticas mas cercanas a la mezquindad y al resentimiento que a la grandeza necesaria para gobernar una nación, nos han privado de dilucidar el necesario distingo entre quienes por sus actos, fueron indignos de vestir el uniforme y aquellos otros que como nuestro padre, fueron honorables y dignísimos miembros de nuestras fuerzas armadas que cumplieron con honor el juramento de servir a su patria.

Volviendo a la vida militar de nuestros padres, para entonces, ya les habían asignado una casa con techo de tejas coloniales, de muy buena construcción, con living, comedor, tres cuartos y un baño;suficientes para albergar a su pequeña familia. Adornando el frente de la casa, un fresco porche cercado con una baranda de madera, daba forma a una arquitectura simple, típica de los cuarteles, pero agradable a la vista. Fueron tiempos felices, teníamos mucho más de lo que esperabamos. La casa estaba en medio de un barrio militar compuesto de viviendas de similares características. Próximo a nuestro hogar, disponíamos de un lugar de juegos en el que transcurría nuestra infancia deliciosamente, sin más preocupación que divertirnos en las hamacas, el tobogán, el sube y baja y un columpio que era la delicia de todos.

Buenos Aires no estaba tan lejano; ello nos permitió recibir la esperada visita de nuestras abuelas: la mamama “Tomasita” y la mamama “Pepita” y la de nuestras queridas tías y tíos maternos: Jorge, Hugo, Mary, Feli y Zoraida. Todos visitaron nuestra casa y nos brindaron su amor deleitando nuestro corazón de niños con sus cuentos.



Con la llegada de nuestra hermana Anita en mayo de 1948, llegó también el cambio de destino y a fines de año dejamos Entre Ríos, siguiendo a nuestro padre, quién fue convocado a comenzar el curso de capitanes en la Escuela de Guerra, ubicada en Buenos Aires. Otra vez a empezar de nuevo. Mi querido amigo Ernesto Day, dejó plasmado en un verso, lo que significa entre otras cosas la vida de un militar:

“Partir siempre partir,
como se ensaña el destino,
al condenarme al camino,
mientras tenga que vivir.
Marcharme sin cesar,
si me ha enseñado la vida,
que para no tener partida,
tendría que no llegar”

Llego al final de este relato con nostalgia y con la dicha de haber visitado ese solar tan querido, en compañía de mis hermanos, circunstancia que me permitió también, escribir estos recuerdos, compartirlos con la familia y rendir un homenaje a quienes nos dieron la vida y nos legaron un nombre y un camino a seguir.

Cuan cierta es la frase de León Tolstoi, cuando expresó con pasión: “Que la felicidad consiste, no en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno hace” Nuestros padres y nosotros fuimos felices, porque disfrutabamos lo que la vida nos ponía a nuestro alcance.


Para aquellos que quieran ver mas fotos de nuestra vida en Federal o de nuestra visita a dicho lugar, en octubre del 2007, pueden clickear sobre la foto que se encuentra mas abajo, la que los llevará a nuestro albúm referido a este acontecimiento.

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos con mucho significado familiar.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LAS FOBIAS DE LUCIO V. MANSILLA


Lucio V. (de Victorio) Mansilla -soldado de la Campaña del Desierto, oficial en la guerra del Paraguay, autor de Una excursión a los indios ranqueles e hijo del héroe de la Vuelta de Obligado- tenía un problema con los ratones: le daban pánico. El general se trepaba al catre en cuanto un roedor lo importunaba con su presencia.
Pero no era el único animalito temido: "Un perro en una puerta de calle -dijo- es para mí más estorbo que un hombre". Otra vez escribió: "Yo tengo un miedo cerval a los perros; son mi pesadilla; por donde hay, no digo perros, un perro, yo no paso por todo el oro del mundo si voy solo; no lo puedo remediar; es un heroísmo superior a mí mismo. Juro que los detesto, si no son mansos, inofensivos como ovejas, aunque sean falderos, cuzcos o pelados". Señores analistas: estamos ante un claro caso de cinofobia, sin olvidarnos de la musofobia manifiesta al tratar con ratones.
En 1870, Mansilla cumplía funciones militares en Rojas (provincia de Buenos Aires) y acostumbraba salir a cazar con su escopeta. Aunque el lugar ideal no quedaba cerca, había -como en el juego de la oca- un atajo. Pero también -como en el juego- había dificultades. En este caso era una enorme dificultad corporizada en un mastín muy dispuesto a sembrar dudas sobre si el perro es el mejor amigo del hombre.
"Salía de mi casa y llegaba al sitio crítico haciendo cálculos estratégicos, meditando la maniobra más conveniente, la actitud más imponente, exactamente como si se tratara de una batalla en la que debiera batirme cuerpo a cuerpo." Privado, por anacrónico, de los ejercicios de respiración de Ravi Shankar, se acercaba agitado al punto de conflicto. "En cuanto el can diabólico me divisaba, me conocía; estiraba la cola, se apoyaba en las cuatro patas dobladas, quedando en posición de asalto, contraía las quijadas y mostraba dos filas de blancos y agudos dientes."
Luego de un par de cruces traumáticos, Mansilla tomó una decisión extrema. Con convicción, sin dudar ni un segundo, resolvió que mejor haría el camino largo, evitando el atajo. Así fue hasta que decidió enfrentar la situación, es decir, al mastín.
"Estaba entero, me sentí hombre de empresa y me dije: Pasaré. Salgo, marcho, avanzo y llego al Rubicón. ¡Miserable! Temblé, vacilé, luché, quise hacer tripas corazón, pero fue en vano. Mi adversario no sólo me reconoció, sino que en la cara me conoció que tenía miedo de él. Maquinalmente bajé la escopeta que llevaba al hombro. Sea la sospecha de un tiro, sea lo que fuese, el perro tomó distancia y se plantó, como diciendo: descarga tu arma y después veremos."
Parecía una escena del Lejano Oeste. De un lado, Mansilla y su escopeta; del otro, el mastín y sus colmillos. "Al primer amago de carga eché a correr con escopeta y todo; los ladridos no se hicieron esperar; esto aumentó el pánico de tal modo, que el animal ya no pensaba en mí y yo seguía desolado por esos campos de Dios." ¿Huyó con la escopeta? No. Más tarde reconocería que terminó en poder del perro porque la había soltado para correr más liviano.
Fuente: Daniel Balmaceda. Estrellas del pasado. La popularidad en tiempos de los próceres. Diario "La Nación" edición impresa, lunes 10 de septiembre de 2012.
Ilustración: Diego Parés.

martes, 8 de octubre de 2013

Palabras de agradecimiento. Mots de remerciements du général Bertrand Ract Madoux.



El Jefe del Estado Mayor del Ejército Francés de Tierra
General cinco estrellas Bertrand Ract-Madoux agradece la condecoración recibida.

          Je vous remercie, mon général, pour l’honneur qui m’est fait et auquel je suis très sensible. Par la remise de cette distinction, vous portez une nouvelle fois témoignage de l’estime mutuelle entre nos deux pays.

          J’y suis d’autant plus sensible que je mérite beaucoup moins cette décoration que l’un de mes lointains oncles maternels, le contre-amiral Manuel José Garcia-Mansilla, ancien directeur de l’Ecole Navale de la République Argentine qui fut décoré de la croix de la Légion d’Honneur, le 26 décembre 1878 en raison d’un acte d’une très grande bravoure.

          Jeune aspirant de Marine âgé de 19 ans en formation à l’Ecole Navale de Brest, il n’hésita pas, lors d’une manœuvre par gros temps, à se jeter à la mer au secours d’un autre aspirant tombé par-dessus bord, le sauvant d’une mort certaine. Sans son courage cet homme aurait été abandonné comme s’était souvent le cas à l’époque.

Condecoración y collar entregada por el Jefe del Estado Mayor del
Ejército Argentina, Teniente General Luis Pozzi.

          Le souvenir de cette action d’éclat me permet de rappeler l’ancienneté des liens historiques et culturels qui unissent nos deux pays. Bien évidemment, pour des raisons géographiques et historiques, ceux-ci ne tirent pas leur substance d’une longue tradition militaire commune. Et si les armées françaises et argentines ne peuvent se prévaloir de combats partagés, nos pays ne se sont, de même, que rarement affrontés sur le champ de bataille, une seule fois pour être précis. Ce fut lors de la bataille de la Vuelta de Obligado, le 20 novembre 1845, que nos deux pays considèrent d’ailleurs chacun comme une victoire.

          Cette bataille vit de plus, ironie de l’histoire, s’affronter plusieurs membres ou alliés de ma famille, d’un côté Don Juan Manuel Ortiz de Rozas, chef de l’Etat argentin ainsi que le général Lucio Norberto Mansilla, commandant des forces armées, de l’autre l’amiral Tréhouart, commandant l’escadre franco-britannique … De là à résumer les relations franco-argentines à une histoire de famille, il n’y a qu’un pas que je n’oserai franchir…

De izquierda a derecha: Hélène de Lestrange de Ract-Madoux, General Bertrand Ract Madoux
Sr. Manuel Rafael García-Mansilla, Coronel  Diego López Blanco, jefe del regimiento de
  Granaderos a Caballo General "José San Martín" , Sra. Dolores Franco Laplace de García-Mansilla,
Sr. Manuel José García-Mansilla,  Sra. María Inés de Uriburu de García-Mansilla, Sra de López Blanco
  y Embajador de la República de Francia en la Argentina , Sr. Jean-Pierre Asvazadourian
posan junto al mural que rinde homenaje al general Lucio Norberto Mansilla
cuarto abuelo del general condecorado.
          Permettez-moi donc de vous remercier pour la chaleur et la qualité de votre accueil. Je souhaite d’ores et déjà souligner la richesse des entretiens que nous avons eus et la grande qualité des présentations qui m’ont été faites aujourd’hui. Je suis impatient de pouvoir poursuivre ces rencontres lors de la visite du groupement des forces spéciales de l’armée de Terre et du collège militaire de la Nation.

Bertrand Ract-Madoux firma el libro de visitas del histórico Regimiento
de Granaderos a caballo General José de San Martín, a su lado, su primo
Manuel Rafael Garcia-Mansilla
          Sachez que l’armée de Terre français se tient prête à approfondir ces liens au travers, notamment, des domaines d’intérêt commun qui ont pu voir le jour depuis la signature de l’accord de coopération dans le domaine de la défense de 2004 , qu’il s’agisse de la modernisation de votre outil militaire dans des domaines aussi variés que la formation, l’aéromobilité et les expertises techniques aéroportées, sol-air ou montagne, comme de la valorisation de votre démarche d’intégration régionale ou de votre engagement régional dans la formation aux opérations de maintien de la paix.

domingo, 25 de agosto de 2013

Un merecido homenaje a Lucio Norberto Mansilla en Tonelero, en la localidad de Ramallo, Provincia de Buenos Aires.


En la mañana del sábado 15 de junio ppdo. se realizó un acto organizado por la Municipalidad de Ramallo en el paraje Tonelero, donde se descubrió un monumento al General Lucio Norberto Mansilla, militar y figura destacada de la Guerra del Paraná y se impuso también su nombre al camino de acceso al paraje. 

Estuvieron presentes el intendente Sr. Walter Ariel Santalla, la Directora del Museo Municipal, Museóloga Elsa Machado; funcionarios del gabinete municipal, concejales, consejeros escolares, el Secretario del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Dr. Oscar Denovi, como así también representantes del Instituto Browniano Delegación San Nicolás; Javier Obligado descendiente del poeta Rafael Obligado; ex combatientes de Malvinas, integrantes de la agrupación "Patricios de Vuelta de Obligado" y vecinos del lugar, entre otros.

Al inicio fue descubierto el monumento al General Mansilla, elaborado por la firma Palau siendo su autor Juan Ignacio Pistone Palau, nieto del escultor Antonio Daniel Palau, quien contó que ya son tres los monumentos del General Mansilla en la Argentina, el primero de ellos está en Vuelta de Obligado, el segundo emplazado ahora en Ramallo y el tercero será instalado próximamente en Punta de Quebracho. 

Uno de los invitados especiales al acto fue el secretario del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Dr. Oscar Denovi, quien dijo: “estamos recordando un hecho histórico del siglo XIX como fue Vuelta de Obligado y la resistencia subsiguiente que motivó el nombre de Guerra del Paraná. Aquella batalla, por muchos años fue disminuida por algunos historiadores a nombre de combate y aunque una batalla es un combate, es un combate de características trascendentes por la cantidad de elementos comprometidos en ella, por la envergadura y por la duración que tuvo”, a lo que agregó: “venimos a reparar el olvido, olvido maligno que tuvo la historia argentina, que tuvieron los hombres que escribieron la historia. Precisamente estamos empezando una nueva era en que habrá de conocerse la historia argentina en toda su envergadura y plenitud”. 



Luego fue el turno del Secretario de Desarrollo local, Sr. Hugo Bellocchio quien explicó que el acto fue con el objetivo de darle un monumento a uno de los héroes de la Guerra del Paraná. “Hace mucho que veníamos trabajando este tema, porque nos parecía necesario y porque creemos que esto que estamos haciendo hoy debía pasar porque no puede quedar en el olvido que la Guerra del Paraná lo tuvo al suelo ramallense como protagonista”.

Por último el intendente Walter A. Santalla destacó la ordenanza promovida en el año 1986 por el concejal Víctor Tiveri, mediante la cual se delimitó el sitio histórico y mencionando que el concejal "tuvo la visión de que este lugar era importante en la Guerra del Paraná y en las batallas de la nacionalidad. En aquel momento se sancionó una ordenanza que decía exactamente esto que estamos haciendo ahora: declarar el sitio y precisar el sitio histórico donde hacer el homenaje. Esto no tiene que ver con la casualidad, aquí debe haber sido el lugar porque es la parte más angosta del río y eso tiene mucho que ver con los emplazamientos de la guerra”. El intendente aseguró que “la verdadera importancia de este acto en particular tiene que ver con el rescate de nuestra historia, muchas veces distorsionada, falseada, ocultada y que gracias a Dios vamos pudiendo rescatarla para recordar a aquellos que fueron parte fundamental en la construcción de la nacionalidad" y destacó asimismo "la necesidad que tenemos los argentinos de rescatar a hombres que, como el homenajeado, tenían miras a largo plazo para pensar la patria, con proyección de grandeza, muy contrario a lo que hoy sucede". 



Felicitamos a todas las autoridades y funcionarios municipales, al escultor y a todos aquellos que de una u otra forma han tenido que ver con la construcción del monumento y la realización del merecido homenaje al Gral. Lucio Norberto Mansilla, héroe de nuestra nacionalidad.

Fuente: “El Restaurador” Periódico cultural e independiente de la ciudad de General San Martín ( Ciudad de la tradición) Año 7, número 28. Septiembre de 2013.

sábado, 2 de marzo de 2013

Agustina Ortiz de Rozas evocada por Rubén Dario.

LA SEÑORA DE MANSILLA 

Agustina Ortiz de Rozas de Mansilla
1816-1898
¿ En donde están nuestros artistas curiosos o apasionados de belleza que dejen para los Niel, ó para los Goncourt que podamos tener en lo porvenir, siquiera en rápidos pero reveladores apuntes, la nota principal de gracia que anime ante las generaciones del futuro a las gentiles damas, a las únicas reinas nuestras, que desaparecen después de la victoria de la primavera.

La muerte de la señora Rozas de Mansilla hace pensar en la pobreza natural a tal respecto en nuestras naciones nuevas y democracias incipientes. Doña Agustina, una de las reinas de Beldad, americanas, habría merecido los tiempos y las artes de un Fragonard, de un Boucher, de un Chardin. En el siglo décimosexto francés tendría su puesto en esos delicados y deliciosos crayons que son hoy gala de las colecciones; y los miniaturistas del décimoctavo no habrían dejado de fijar sobre el más fino de sus trabajos, perfil tan soberbiamente encantador.

No he visto a la ilustre señora en su regia ancianidad, y jamás tuve la honra de su trato. Me la indicaron una noche, en el teatro azul del Pabellón. Estaba en las cercanías de los ochenta años. Había en la sala gran número de lindas damas. Ella, nevada de tiempo, no necesitaba sino de su presencia para hacer observar el imperio de la aristocracia. Era la douairière (1) que sustentaba aún en su inclinación crepuscular, el oriente de la antigua Margarita. Entre la floración reciente, guardaba la virtud indestructible de su encanto; entre tanta fresca vida, entra tantas encarnaciones de una estética forma humana que cada día se transfigura y se matiza en el beso de las razas bajo el sol argentino. Me aparecía como una abadesa feudal de la hermosura, que mantuviese el tipo gentilicio en la soberanía de la pureza clásica. En mi mal informada imaginación vibró el choque de un extraño contraste, cuando un cicerone amable me instruyo. “Es la hermana de Rozas”

No se comparecía, para mí, la aristocrática persona de aquella blanca marquesa extraída de un pastel de galería nobiliaria, con la soñada terrorífica faz del “gaucho salvaje de la pampa ruda”, entrevista allá lejos en mis primeros años, en las imprecaciones del poeta Mármol. No había aún admirado en casa del general Mansilla, un retrato de Juan Manuel que dice, como él, cesáreo y terrible dominador, era uno de los hombres más hermosos y bizarros de su época. Doña Agustina aquella noche mostraba el rostro inconmovible al tiempo, de un suave esplendor, de una de esas frescuras inmortales que por don de la divina Juvencia aun perfuman la historia con esos nombres que pareces nombres de rosas: Popeas y Ninones, Isabeles y Dianas. En su blancura mate se diluía una gota de aurora; y se ceñía á la frente escultural el casco de plata de una cabellera cuyo orgullo era la regia coquetería de aquella pregunta vana de una familia de bellezas. 

Abanico de Agustina Ortiz de Rozas de Mansilla, donada
por Jovita García-Mansilla al Museo Provincial Enrique Udaondo.

En verdad, no era ni podía ser una belleza americana. Los primitivos tipos nuestros no dan á la mente de los artistas idealizadores sino mediocres Marinas, Liropeyas y Pocahontas, más afines con madame Chrisanteme que con una beldad de raza blanca. El tipo de base indígena con injerto europeo ha formado un especial modelo que se mejora y purifica en el tiempo, pero que señala su origen reciente. 

Doña Agustina era de purísima extracción, de principal alcurnia: todo el orgullo de las infanzonas y ricas hembras de las viejas Españas se siente rodar entre las sílabas de estos dos nombres, los de sus padres: Don León Ortiz de Rozas y doña Agustina López de Osornio. En el libro curioso y de innegable mérito que ha publicado el general Mansilla (2) sobre su tío Rozas, se encuentra el origen de donde brota esta sangre rica y fecunda que ha dado a la República Argentina regalos de valor, de gentileza, de arte, de inteligencia, y á la América su mayor tirano. La distinción inconfundible, la suprema imposición de un linaje de siglos, esa especie de dandismo femenino que al solo presentarse a nueva vista una alta dama manifiesta su legitimidad, ese algo con que “se nace” tan solamente, inadquirible como el talento y el carácter, se veía en el gesto de la señor, é irradiaba a cada movimiento, como la faceta en la gema de la joya. 

Agustina Ortiz de Rozas con su hija Eduarda
Mansilla de García, miniatura de Fernando
García del Molino. Año 1836, propiedad de la
familia García-Mansilla
En la intimidad, según los que la conocieron, su ingenio, también herencia familiar, se encendía y chispeaba. Tenía, dicen, el botonazo infalible y la riposta inmediata. Una persona de su familia me informa, me habla de su afecto por el lujo artístico de su casa; de los bibelots (3), de su gusto por la vajilla de plata. Esto hacer recordar a lo que escribe el general de su abuela, la otra Agustina: “El lujo de doña Agustina (en la mesa) consistía en la pulcritud del mantel y limpieza de los cubiertos de plata maciza” Tenía la pasión de los espejos. Ese narciso del otro sexo amaría la múltiple reproducción de su figura. Gustaba asimismo de las pieles y de los encajes y sedas. Son famosas entre sus amigas las pastillas perfumadas de sus sahumerios, de un perfume único, cuyo secreto solo ella conocía. Quería que en su casa hubiera muchas plantas y flores. Su frasco de sales era de oro puro. Ya veis que todo eso tiene lo que llama Mallarmé: “le charme des choses fanées” Es el pasado encanto, que aleja más y más cada día. Puede afirmarse que en nuestro continente jamás ha conservado por tantos años una mujer el prestigio de su belleza como en el caso de esta noble dama, en esto renovadora del milagro de Ninón. 

¿Cuál ha sido su método? No por cierto la leche la leche de las asnas romana. Me aseguran que aconsejaba á sus jóvenes amigas la abstención de los baños fríos. Amaba el ópalo del agua de Colonia. Nunca su cabello cambió de color, ni fue amiga de los afeites de última hora. Era clásica en la cultura de sus gracias y en la ornamentación de su maravillosa viviente estatua. A tales dones se juntaba una generosidad de estirpe. Como su marido el general y su hijo el General, así esa a ese respecto. “Jamás a mi tía abuela, me afirma un sobrino, le faltaba largueza”

El tirano tenía gran afecto a su hermana Agustina “Agustinita”

Se sabe que las cartas de ella a don Juan Manuel, después de la partida a Inglaterra, forman un grueso volumen y son de un interés que no necesita demostración. ¿Aparecerán algún día? Creo que estaríamos más cerca de madame Dudeffaud que de madame Sévigné. Las monadas sentimentales y los mimos encintados de color de rosa no deben de esperarse en una dama que guardaba en el estuche de su precioso cuerpo una alma fina y acerada como un arma antigua.

Ahora sería de averiguar por los que pueden hacerlo, su iconografía. ¿Cuántos retratos suyos existen desde que en la fragancia de sus primeros años enloqueció a la juventud de Buenos Aires, hasta cuando ya la abuela, madre de abuelos, recibía el homenaje de los actos mundanos á su inmarcesible é imperiosa supremacía? Yo he de guardar como una visión de nobleza y de pulcritud –en el sentido latino de la palabra- la figura de esa reina desaparecida; y creería no haber cumplido con un deber de arte, y no me juzgaría digno de volver a casar dos rimas armoniosas, si no saludara en su partida al paraíso de las princesas, á la que encarnó aquí la sagrada Eurituria amada de los dioses, y pudo recoger con gesto de orgullo la manzana de Paris: “Á la más hermosa”

(1) Viuda de la clase noble.
(2) Lucio Victorio Mansilla. Rozas. Ensayo Histórico-Psicológico. Garnier Hermanos, París. 1898
(3) Objeto curioso.

FUENTE: Rubén Darío. El tiempo de Buenos Aires. Año 1898

martes, 20 de noviembre de 2012

La primera batalla por la soberanía


Juan Manuel de Rosas (1793-1877)
Más allá de las polémicas que afortunada y deseablemente sigue despertando una figura tan interesante y clave de nuestra historia como la de Rosas, quizás uno de los aspectos más positivos de su gobierno haya sido el de la defensa de la integridad territorial de lo que hoy es nuestro país. Debió enfrentar conflictos armados con Uruguay, Bolivia, Brasil, Francia e Inglaterra. De todos ellos salió airoso. Compartía con los terratenientes bonaerenses la seguridad de que el Estado no podía entregarse a ninguna potencia extranjera. No había tanto en Rosas y sus socios políticos y económicos una actitud fanática que se transformara en xenofobia ni mucho menos, sino una política nacionalista pragmática que entendía como deseable que los ingleses manejasen nuestro comercio exterior, pero que no admitía que se apropiaran de un solo palmo de territorio nacional que les diera ulteriores derechos a copar el Estado, fuente de todos los negocios y privilegios de nuestra burguesía terrateniente.

En el Parlamento británico se debatía en estos términos el pedido brasileño y de algunos comerciantes ingleses para intervenir militarmente en el Plata para proteger sus intereses: "El duque de Richmond presenta una petición de los banqueros, mercaderes y tratantes de Liverpool, solicitando la adopción de medidas para conseguir la libre navegación en el Río de la Plata [...] El conde de Aberdeen (jefe del gobierno) dijo que se sentiría muy feliz contribuyendo por cualquier medio a su alcance a la libertad de la navegación en el Río de la Plata, o de cualquier otro río del mundo, a fin de facilitar y extender el comercio británico. Pero no era asunto tan fácil abrir lo que allí habían cerrado las autoridades legales. Este país (la Argentina) se encuentra en la actualidad preocupado en el esfuerzo de restaurar la paz en el Río de la Plata [...]; perderíamos más de lo que posiblemente podríamos ganar, si al tratar con este Estado, nos apartáramos de los principios de la justicia. Pueden estar equivocados en su política comercial y pueden obstinarse siguiendo un sistema que nosotros podríamos creer impertinente e injurioso [...], pero estamos obligados a respetar los derechos de las naciones independientes, sean débiles, sean fuertes" (1). 

Reina Victoria (1819-1901)
Se ve que el gobierno de Su Graciosa Majestad decía una cosa y hacía otra, porque en la mañana del 20 de noviembre de 1845 pudieron divisarse claramente las siluetas de decenas de barcos. El puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por las dos flotas más poderosas del mundo, la francesa y la inglesa, históricas enemigas en la Guerra de los Cien Años y en las campañas napoleónicas que debutaban como aliadas en estas tierras. El canciller Arana decía ante la Legislatura: "¿Con qué título la Inglaterra y la Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores? ¿Y cuál es la ley general de las naciones ante la cual deben callar los derechos del poder soberano del Estado, cuyos territorios cruzan las aguas de estos ríos? ¿Y que la opinión de los abogados de Inglaterra, aunque sean los de la Corona, se sobrepondrá a la voluntad y las prerrogativas de una nación que ha jurado no depender de ningún poder extraño? Pero los argentinos no han de pasar por estas demasías; tienen la conciencia de sus derechos y ceden a ninguna pretensión indiscreta. El general Rosas les ha enseñado prácticamente que pueden desbaratar las tramas de sus enemigos por más poderosos que sean. Nuestro Código internacional es muy corto. Paz y amistad con los que nos respetan, y la guerra a muerte a los que se atreven a insultarlo" (2). La precaria defensa argentina estaba armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional.


Lucio Norberto Mansilla  (1789-1871)
Aquella mañana el general Lucio Norberto Mansilla, cuñado de Rosas y padre del genial escritor Lucio Víctor, arengó a las tropas: "¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Que treme el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea". Mientras las fanfarrias todavía tocaban las estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná nuestras baterías abrieron fuego sobre el enemigo. La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota franco-inglesa desembarcó y se apoderó de las posiciones criollas. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte. En la acción de la Vuelta de Obligado murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.

Al conocer los pormenores del combate, San Martín escribía desde su exilio francés: "Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside a la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y el resto de las demás provincias, y aunque no dudo que en la capital tenga un número de enemigos personales, estoy convencido, que bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero, ello es que la totalidad se le unirán [...]; estoy persuadido será muy corto el número de argentinos que quiera enrolarse con el extranjero; en conclusión, siete u ocho mil hombres de caballería del país y 25 o 30 piezas de artillería volante, fuerza que con una gran facilidad puede mantener el general Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires".

Juan Bautista Alberdi ( 1810-1884)
Juan Bautista Alberdi, claro enemigo del Restaurador, comentaba desde su exilio chileno: "En el suelo extranjero en que resido [...] beso con amor los colores argentinos y me siento vano al verlos más ufanos y dignos que nunca. Guarden sus lágrimas los generosos llorones de nuestras desgracias: aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo con colores argentinos [...] No me ciega tanto el amor de partido para no conocer lo que es Rosas bajo ciertos aspectos. Sé, por ejemplo, que Simón Bolívar no ocupó tanto el mundo con su nombre como el actual gobernador de Buenos Aires; sé que el nombre de Washington es adorado en el mundo pero no más conocido que el de Rosas; sería necesario no ser argentino para desconocer la verdad de estos hechos y no envanecerse de ellos".

El embajador norteamericano en Buenos Aires, William Harris, le escribió a su gobierno: "Esta lucha entre el débil y el poderoso es ciertamente un espectáculo interesante y sería divertido si no fuese porque [...] se perjudican los negocios de todas las naciones". Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después. El tratado definitivo de la Confederación con Inglaterra, la convención Arana-Southern, se firmó el 24 de noviembre de 1849. El gobierno inglés se obligaba a "evacuar la isla de Martín García". Por el artículo 4º, el gobierno de su Majestad reconocía "ser la navegación del Río Paraná una navegación interior de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental".

Recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con Inglaterra y Francia. Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas, como señalaba un publicista de la época: "El dueño de una estancia de treinta mil cabezas de ganado [...] podrá cancelar su cuenta corriente con el erario entregando el valor de cuatro novillos [...] La contribución anual de un propietario de primer orden iguala, pues, a la de un boticario, un fondero, o el empresario de un circo de gallos, sin más diferencia que el primero paga a la oficina de contribuciones directas, mientras los demás lo hacen en la de patentes" (3).

(1)Parlamentar y Debates, 27 de junio de 1845.

(2)Arana, Enrique, Rosas en la evolución política argentina, Bs.As., Instituto Panamericano de Cultura, 1954.

(3)John Lynch, Juan Manuel de Rosas, Bs.As., Emecé, 1984.

FUENTE: Felipe Pigna. Diario Clarin de Buenos Aires.

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