lunes, 22 de mayo de 2017

CASA SOLARIEGA DE LA FAMILIA ORTIZ DE ROZAS

EN EL PUEBLO DE ROZAS, VALLE DE SOBA, PROVINCIA DE SANTANDER, REGIÓN DE CANTABRIA, ESPAÑA.

Cuando al culminar el portillo de "Los Tornos" se divisa, desde Landías, la tierra de Soba, involuntariamente atrae la mirada un extenso grupo de casas, cuyos rojos tejados destacan entre el verde oscuro de los robles y castaños, el aterciopelado de sus praderías y la policromía de sus huertos y mieses, asentado en suave declive sobre una loma.


El pueblo de ROZAS, fue considerado durante siglos como la cabecera del Valle sobano y tronco de la dilatada estirpe que del pueblo tomó su nombre y cuna de muchos linajes con más de diez generaciones, que se encuentran en España y en América.

Aunque la capital del Valle es Veguilla, sede del Ayuntamiento, siempre ocupó Rozas, entre todos los pueblos del Muncipio, un lugar muy destacado. En lo que afecta a su vecindario, documentos antiguos de los siglos XV y XVI afirman que poblaban entonces el lugar y sus barrios una 200 familias, y sin remontarse tan lejos, el censo de 1930, que se custodia en el Archivo de la Casa Consistorial, arroja una población de 411 habitantes, incrementada aún en el último decenio y muy superior a la de todos los demás pueblos del Valle. Y respecto al número de edificios, si se exceptúa Valdició, donde hay numerosas cabañas de pasiegos, son Villar y Rozas los mejor dotados, figurando este último con un total de 86 edificaciones, la mayoría de tres plantas, y no pocas de ellas acondicionadas con arreglo a las necesidades del día.

Entre las casas de mayor importancia y más rancio abolengo, encontramos la Casa Solar de los Ezquerra de Rozas, contigua a la Iglesia de la que eran patronos sus Señores, y que en el lugar llamaban "El Palacio". La misma es nombrada en todas las ejecutorias resguardadas en  las viejas Chancillerías y en varios otros documentos que se encuentra en archivos y bibliotecas. Dichos documentos se ocupen de ella y la describen "con su torre almenada, cava y barbacana". Hoy, con cerca de diez centurias pesando sobre sus muros, no es ni sombra de lo que fué.

De la alta torre, edificada al Norte, con sus ventanas ojivales, que conoció, ya ruinosa, en su infancia, quién esto escribe, no queda el menor vestigio, y el "Palacio", con sus deterioros y derrumbamientos debidos a la acción del tiempo y la incuria de las últimas generaciones que lo habitaron, está convertido en una modesta vivienda de labradores; solo perduran, como indicios de pretéritas grandezas, y también en estado deplorable, las cercas del extenso solar, con sus cubos regularmente espaciados y la puerta, frontera a la Iglesia, con el ya borroso e indescifrable escudo de los Rozas, labrado en el dintel.

Contigua por el saliente a esta antigua e histórica mansión y dentro del solar que la circundaba, construyó otra, a principios del siglo XVII, D. Domingo Ortíz de Rozas, primer Conde de Poblaciones, hijo preclaro del pueblo, de quien se darán detalles en uno de los capítulos siguientes. De severa arquitectura y con el blasonado escudo de armas de su fundador, que se conserva en perfecto estado entre los huecos del último piso, puede decirse que sólo ha quedado esta piedra heráldica como recuerdo histórico de los Ortíz de Rozas en su solar originario.

La descendencia de este linaje, profusamente extendida en América, perdió el dominio de la Casa y sus fincas patrimoniales, y actualmente pertenece a la familia de D. Manuel Pardo y Sáinz, quién la restauró al comprarla, respetando las líneas primitivas, pero suprimiendo algunos detalles característicos, como el señorial balcón de hierro forjado que adornaba la fachada principal, sobre la puerta de entrada.


Otra antigua residencia de abolengo, llamada la "Torre de Trueba", del Marqués de Posadillas, en cuyos muros se encontraban las armas familiares, adornadas con la encomienda de Santiago y que estaba situada en el Coterón, también ha desaparecido. La compró a su poseedor -que tenía asiento y sepultura en la Iglesia de San Miguel- el hermano del primer Conde de Poblaciones, D. Bartolomé Ortiz de Rozas                    -genearca de la familia Ortiz de Rozas de Argentina-  y sobre sus derruidos cimientos se ha levantado la moderna residencia de los Señores Sáinz Trápaga y Pardo, encima de uno de cuyo huecos aun campean, como recuerdo de otros tiempos, los rozones y la lises de los Ortiz de Rozas.

En la iglesia parroquial de San Miguel, en su capilla Mayor al lado del Evangelio, dentro de la iglesia, se hallan las referidas armas en la parte del altar mayor en una silla de patronato de dicha iglesia.

Todavía existe, aunque dedicada a otros usos, la Ermita de la Soledad, con su casa contigua, propiedad hoy de D. Pedro Gutiérrez y Sáinz de Rozas, fundada por D. José Gómez Zorrilla, y en la que se conservan las armas conocidads de ese linaje, con su lema característico.

Y nada más de lo antiguo y tradicional, que tantas veces se cita en las informaciones de Órdenes Militares y en documentos nobiliarios. Ni de los Alonso de Lajarrota, García de la Llanila y otros linajes del pueblo, quedan los escudos descritos en tantos expedientes, ni la memoria de las casas que fundaron y habitaron. Y del solar primitivo de los Sáinz de los Terreros, igualmente desaparecido, aun conservo algún recuerdo personal, que detallaré mas adelante.

Fuentes: Ramón Sáinz de los Terreros, Notas genealógicas de un linaje del Valle de Soba: Ensayo de libro familiar. Editorial Saturnino Calleja, 1944.

Certificación expedida el cinco de agosto de 1737 por el escribano de Su Majestad don Antonio Zorrilla de Rozas ( Archivo Histórico Nacional de Madrid).

viernes, 14 de abril de 2017

La muerte de Juan Manuel de Rosas relatada por su hija Manuelita.

Pocas crónicas sobre la muerte de Juan Manuel de Rosas tienen la precisa y puntual información que se halla en la carta que, desde la granja de su padre "Burgess-Street Farm" ubicada en Swanthling, en las cercanías de Southampton escribe su hija, Manuelita Rosas, a su marido, Máximo Terrero. Parecía como si quisiera fijar en ella, con cariño filial, las circunstancias mínimas de aquel hecho. Dice la referida carta:

Manuelita Robustiana Ortiz de Rozas
"Manuelita Rosas" ( Bs. As. 1817- Londres 1898 )
- Southampton, marzo 16 de 1877 -

Cuando recibas ésta estarás ya impuesto de que mi pobre y desgraciado padre nos dejó por mejor vida el miércoles 14 del corriente.

“¡Cuál es mi amargura tú lo alcanzarás, pues sabes cuánto le amaba, y haber ocurrido esta desgracia en tu ausencia hace mi situación doblemente dolorosa! Es realmente terrible que tan pronto como nos hemos separado, desgracia semejante haya venido a aumentar el pesar de estar tan lejos uno del otro, pero queda seguro, no me abandona la energía tan necesaria en estos momentos que tanta cosa hay que disponer y atender, todo con mi consentimiento, y que sobrellevo tan severa prueba con religiosa resignación acompañándome el consuelo de haber estado a su lado en sus últimos días, sin separarme de él.

“El lunes 12 fui llamada por el doctor Wibblin, quien me pedía venir sin demora. El telegrama me llegó a las cinco y media y yo estuve aquí a las diez y media, acompañada por Elizabeth. El doctor me esperaba para explicarme el estado del pobre tatita. Sin desesperar del caso, me aseguró ser muy grave, pues que, siendo una fuerte congestión al pulmón, en su avanzada edad era de temerse que le faltase la fuerza, una vez debilitado el sistema. Al día siguiente (martes) el pulso había bajado de 120 a 100 pulsaciones, pero la tos y la fatiga le molestaban mucho, a más de sufrir un fuerte dolor en el pulmón derecho. Este desapareció completamente en la tarde… La expectoración, cada vez que tosía, era con sangre, y éste, para mí, era un síntoma terrible, como también la fatiga. Esa noche del martes (13) supliqué al doctor hablarme sin ocultarme nada, si él lo creía en peligro inmediato; me contestó que no me ocultaba su gravedad y que temía no pudiera levantarse más, pero que no creía el peligro inmediato, ni ser necesario consultar otros médicos, y como su cabeza estaba tan despejada y con una fuerza de espíritu que ocultaba su sufrimiento, embromando con el doctor, hasta la noche misma del martes, en que hablábamos, víspera de su muerte. El doctor, como yo, convinimos no ser prudente ni necesario todavía hacer venir al sacerdote, pues su presencia pudiera hacerle creer estar próximo su fin y que esperaríamos hasta ver cómo seguía el miércoles 14.

La casa de Manuelita Rosas en la actualidad. Calle Belsize Park Gardens 50.
Fotografía de Manuel Rafael García-Mansilla. Londres Junio de 2011
“Esa noche estuve con él hasta las dos de la mañana con Kate, pues Mary Ann me reemplazaba con Alice haciendo turnos para no fatigarnos. Antes de retirarme, estuvo haciendo varias preguntas, entre otras cuándo recibiría tu carta de San Vicente y me recomendó irme a acostar, para que viniera a reponer a Mary en la mañana. Todo esto, Máximo, dicho con fatiga, pero con tanto despejo que, cuando lo recuerdo, creo soñarlo!.

“Cuando a las seis de la mañana entró Alice a llamarme porque Mary Ann creía al general muy malo, salté de la cama, y cuando me allegué a él lo besé tantas veces como tú sabes lo hacía siempre, y al besarle la mano la sentí ya fría. Le pregunté “¿cómo te va tatita?; su contestación fue, mirándome con la mayor ternura: “no se, niña”. Salí del cuarto para decir que inmediatamente fueran por el médico y el confesor; sólo tardaría un minuto, pues Atche estaba en el corredor; cuando entré al cuarto había dejado de existir!!! Así, tú ves, Máximo mío, que sus últimas palabras y miradas fueron para mí, para su hija tan amante y afectuosa. Con esta última demostración está compensado mi cariño y constante devoción. ¡Ah, Máximo, que falta me haces! ¡Si tú estuvieras aquí yo sólo me ocuparía de llorar mi pérdida, pero no te tengo, y es preciso que yo tome tu lugar, lo que hago con una fuerza de espíritu que a mi misma me sorprende, desde que he estado acostumbrada que, en mis trabajos y los de mi padre, tú hicieras todo por nosotros! Pero Dios Todopoderoso, al mismo tiempo que nos da los sufrimientos, nos acuerda fuerza y conformidad para sobrellevarlos. ¡Te aseguro que ha muerto como un justo! ¡No ha tenido agonía, exhaló su alma tan luego que me dirigió su última mirada! ¡Ni un quejido, ni un ronquido, ni más que entregar quietamente su alma grande al Divino Creador! ¡Que El lo tenga en su santa gracia! ¡Mary estaba a su lado cuando murió, y esta pobre mujer se ha conducido con él, hasta su última hora, con la fidelidad que tú conoces siempre le ha servido! ¡Pobre tatita, estuvo tan feliz cuando me vio llegar el lunes! Las dos muchachas están desoladas.

Burgess-Street Farm. Granja de Juan Manuel de Rosas 
en  Southampton Inglaterra. 
“Madre e hija demuestran el cariño que tenían a su patrón. Tus predicciones y las mías se cumplieron desgraciadamente, cuando le decíamos a Tatita que esas salidas con humedad en el rigor del frío le habían de traer una pulmonía. Pero su pasión por el campo ha abreviado sus días, pues por su fortaleza pudo vivir muchos años más.

“En uno de los días de frío espantoso que hemos tenido, anduvo afuera, como de costumbre, hasta tarde; le tomó un resfrío y las consecuencias tú las sabes. ¡Pobre tatita! Estoy cierta que tu le sentirás como a tu mismo padre, pues tus bondades para él bien probaban cuánto le amabas! A Rodrigo que ruegue a Dios por el alma de su abuelito, que tanta predilección hacía de él, y que no le escribo porque no me siento con fuerzas, ni tengo más tiempo que el que te dedico.

“El doctor Wibblin es mi paño de lágrimas en estos momentos en que necesitaba una persona, a quien encargar las diligencias del funeral. Kate, con Manuel, fueron a ver al Undertarker, al padre y demás, y todo está arreglado para que tenga lugar el martes 20 y como el pobre tatita ordenara en su testamento que sólo se diga en su funeral una misa rezada, y que sus restos sean conducidos a su última morada sin pompa ni apariencias, y que el coche fúnebre sea seguido por un fúnebre con tres o cuatro personas, los preparativos no tienen mucho que arreglar y su voluntad será cumplida, y en éste último irán el doctor, Manuel y el sacerdote, y tal vez venga el esposo (1) de Eduardita García, pues he tenido un telegrama preguntándome cuándo tendría lugar el funeral, porque quiere asistir a él. Eduarda me ha dirigido otro, diciéndome pone a mi disposición dos mil francos, si necesito dinero. Esto es un consuelo en mi aflicción.

Eduarda Damasia Mansilla Ortiz de Rozas de García
(1834-1892)
Fotografía de Manuel Rafael García-Mansilla

“Por supuesto que se lo he agradecido, contestando que, si necesito algo, a ella mejor que a nadie recurriría, pero que, al presente, no lo necesito.

“También ordena tatita que su cadáver sea enterrado dos días después de su muerte, pero esto ha sido imposible cumplirlo, pues el undertarker dijo que no tenía tiempo, porque siendo el pobre tatita tan alto era preciso hacer el cajón y el de plomo, donde está ya hoy colocado, mañana vendrá el de caoba, decente solamente, y aunque deseaba fuese el funeral el lunes, no puede ser, por ser día de San José, y así será el martes 20. ¡Dios nuestro Señor le acuerde descanso eterno!

En fin, no serán las cosas dispuestas como si tú estuvieras ocupado de ellas, pero haremos cuanto podamos, yo por llenar mi deber filial y el doctor el tan sagrado de amistad. Pobre Manuel no sabe lo que le pasa, ni cómo complacerme y consolarme.

 Tuya – Manuela de Rosas de Terrero”



El funeral de Rosas

El períodico "The Hampshire Advertiser" dio pormenorizada cuenta del funeral de Rosas en los términos siguientes:

“El funeral de S. E. el general Juan Manuel de Rosas, ex gobernador y dictador de la Confederación Argentina, cuya muerte en su estancia en Swathlin, el miércoles próximo pasado, fue registrada en el Advertiser del sábado, tuvo lugar ayer (martes), siendo depositados sus restos en una bóveda del cementerio de Southampton. El finado era católico romano y en la tarde del lunes, entre 7 y 8, el féretro fue trasladado de su estancia a la capilla católica, en Burguess Street, Southampton, donde fueron observadas las ceremonias usuales, peculiares de la iglesia romana, permaneciendo allí depositados hasta la mañana de ayer.

A las once hubo servicio completo, dirigido por el reverendo padre Gabriel, en ausencia del reverendo padre Mount, el párroco que se halla actualmente en el Continente. Al terminar los oficios, de un carácter verdaderamente impresionante, el féretro (cubierto con un manto negro y con una larga cruz blanca) fue colocado en un coche fúnebre, tirado por cuatro caballos cubiertos de terciopelo negro. El resto del cortejo consistía en dos carruajes enlutados, tirados por dos caballos, y el del doctor Wibblin F. R. C. S., quien había sido el facultativo y amigo de confianza del general durante todo el período de su residencia en este país. 

En el primer carruaje iba el barón de Lagatinerie (Capitaine d’Etat Major, Attaché a l’Etat Major General du 2me. Corps d’armeé en Amiens y sobrino del finado), el doctor Manuel Terrero (nieto del finado) y el reverendo padre Gabriel. En el segundo, iban las personas de la casa del finado, y el señor Flemming, agente de Londres. Los oficios en el cementerio fueron breves, y como el funeral era de naturaleza estrictamente privada, el acompañamiento al cementerio no fue tan numeroso, como, sin duda, lo habría sido en caso contrario.

El féretro era de roble inglés, delicadamente barnizado y con hermosos adornos de bronce. Servía de primer trofeo a su féretro el sable que acompañó en todas sus campañas al general San Martín, quien lo legó por testamento a Rosas.

En una chapa de bronce colocada sobre la tapa, profusamente iluminada, se leía la inscripción siguiente: “Juan Manuel de Rosas – Nació el 30 de marzo de 1793. Falleció el 14 de marzo de 1877 (a los 83 años, 11 meses y 16 días)”.

El completo arreglo de los funerales fue confiado a los señores E. Hayes e hijo, de Highstreet y han sido llevados a cabo bajo su superintendencia personal, del modo más satisfactorio”.

Nota necrológica publicada por el diario The Hampshire Advertiser, 
Southampton el 17 de marzo de 1877

“Su excelencia el general Juan Manuel de Rosas, ex Gobernador y dictador de la Confederación Argentina, falleció a las 7 del miércoles en su casa quinta en Swanthling, distante alrededor de 3 millas de Southampton. Había nacido el 30 de marzo de 1793 y, por consiguiente, dentro de una quincena hubiera alcanzado los 84 años de edad. El difunto, que había residido en Southampton durante los últimos 25 años, fue atacado por una inflamación a los pulmones el sábado último después de haberse expuesto imprudentemente a la inclemencia del tiempo y no obstante la sabia y constante atención del doctor John Wiblin, quien había sido su médico y amigo confidencial durante todo el período de su residencia en este país, sucumbió al ataque a la hora mencionada.

Juan Manuel Ortiz de Rozas
(Bs.As. 1793-Southampton 1877)
“El general Rosas huyó de su país sin nada en forma de propiedad: pero poco tiempo después de su huida, el general Urquiza, uno de los generales de Rosas que se había vuelto contra él, sitió con éxito la ciudad de Buenos Aires y levantó entonces la confiscación sobre las propiedades de Rosas, lo cual permitió al exiliado
obtener por la venta de una de sus fincas 16.000 a 20.000 libras esterlinas. Urquiza fue posteriormente expulsado de Buenos Aires y las propiedades del general Rosas fueron nuevamente confiscadas."

“Su mano fue, en general, extendida a todos los que estuvieron en contacto con él, y sus actos de generosidad fueron ilimitados mientras duró su dinero. En los últimos años de su vida el ex gobernador dependía enteramente de los amigos de su familia y del esposo de su hija."

“Por muchos años el general Rosas y el difunto Lord Palmerston cambiaron visitas frecuentemente con Rockstone-place, en la quinta de Swanthling en el solar de Broadlands, y la más amistosa correspondencia fue mantenida entre ellos. Por voluntad del difunto general, sus estados y propiedades en la confederación
Argentina han sido dejados a su hija y su yerno, quienes son también los ejecutores de su última voluntad y testamento."


(1) Manuel Rafael García Aguirre

Fuentes: Benarós, Leon – “Tatita ha muerto”, la muerte de Rosas contada por su hija.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado. Todo es Historia – Año I, Nº 5, Buenos Aires, setiembre de 1967. www.revisionistas.com.ar

miércoles, 5 de abril de 2017

ANDRE JOZAN MARRIER de LAGATINERIE UN QUERIDO PRIMO FRANCES




En los largos años de relación que tenemos con nuestra rama francesa, hemos podido comprobar el cariño y el respeto que tienen por la Argentina, el suelo natal de nuestra tía bisabuela Eduarda García-Mansilla, recordada por todos sus descendientes con el apelativo de "Eda", quién al contraer matrimonio con el Barón Charles Jules Marrier de Lagatinerie fundó la rama francesa de nuestra familia.

No es una expresión aislada de alguno de ellos, es por el contrario, un sentimiento unánime que les ha sido inculcado por sus padres y abuelos. Es indudable que "Eda" fue una mujer especial, que generó en sus hijos una fuerte fidelidad y que los valores de la educación que les brindó, fueron compartidos y valorados por todos sus hijos, hecho que provocó espontáneamente un gran amor por parte de sus nietos. A esta circunstancia se agrega, que Dios la bendijo con una larga vida. Vivió noventa años en los que nunca olvidó sus raíces argentinas y sus descendientes la evocan recordando que siempre encontraba el momento para contarles historias de su infancia, de su vida y de su familia argentina.

Es nuestra intención que nuestra rama argentina comience a conocer las historias de familia de nuestros parientes franceses, para de este modo afianzar y estrechar nuestros lazos, haciendo de nuestra querida familia un tronco fuerte en el que corra la savia que mantenga siempre vivos estos lazos familiares.

Hoy queremos presentarles a nuestro tío André Jozan Marrier de Lagatinerie, uno de los mas queridos y  respetados de la rama Jozan Marrier de Lagatinerie García-Mansilla. Nació un 26 de enero de 1925 en St. Maur des Fossès, en el Valle del Marne. Contrajo matrimonio con Maryvonne Cebron de Lisle, nacida el 16 de agosto de 1926 en Nantes. Los Jozan se radicaron en dicha ciudad en 1944 mientras transcurrían los trágicos días de la Segunda Guerra Mundial, allí estaba radicada la familia Cebron de Lisle que vivía a doscientos metros de distancia y como nos relata Andrés, ocurrió lo inevitable.

Contrajeron matrimonio un 1º de julio de 1946, luego de haber sobrevivido a esos tristes años donde la Europa vivió envuelta en el dolor y la muerte. Hoy siguen habitando en Nantes y llevan felices sesenta años de casados. Tienen once hijos y es la rama francesa con mayor descendencia.

Eran sus padres: Lucienne Marrier de Lagatinerie García-Mansilla, quién llevaba su nombre en recuerdo de su padrino, su tío Lucio Victorio Mansilla, quién nació el 27 de enero de 1888 y murió en Nantes el 15 de febrero de 1982 y es hasta la fecha las mas longeva de los miembros de la familia García-Mansilla y  Emile Jozan, nacido en París el 27 de noviembre de 1887 y fallecido en la misma ciudad el 22 de abril de 1939.

Tuve la dicha de conocer a Andre y a su hermano Hubert, cuando invitados especialmente por nuestro primos franceses concurrimos con María Inés y Clara a Francia a la reunión de los Marrier de Lagatinerie que se se realizó en el Chateau de Bontin en el mes de Junio del 2001, evento que se convoca cada diez años y a la que concurrieron muchos miembros de la familia Jozan Marrier de Lagatinerie y de todas las otras ramas de la familia francesa.

Posteriormente en un viaje realizado en el año 2005, Antoine Jozan, nos homenajeó con una reunión en su casa en París a la que concurrieron mas de cuarenta miembros de esta rama. Años después, nos visitaron en  Buenos Aires, Córdoba y Salta : Joël y Anne Gobilliard Jozan  ; Matthieu Romefort Gobilliard, Hélène de Brebisson de Laforcade, Grégoire y Florence Jozan Pelecier y hace unos días Charles-Eric Gaultier du Perray Jozan.

André, como muchos de los miembros de nuestra familia, ha querido dejar testimonio de su vivencias y de quienes lo precedieron en la vida. Escribió dos libros que evocan su pasado y el de su familia.

Publicó un primer libro titulado "La mer Rouge à pied sec" con un subtítulo que dice: "Ma vie racontée à mes proches" que dedica a sus parientes, aclarando que su libro es una tardía expresión de gratitud hacia todos ellos. Con un estilo coloquial, nos relata su vida que abarca desde su nacimiento en 1925 hasta la publicación del libro concretada en Rennes, Bretaña en el año 1990. Nos envío el mismo en el año 2001 con una dedicatoria que pueden leer en la foto que esta a la izquierda.

Años después, al cumplir sus bodas de diamante, en coautoría con su mujer publicó otro libro titulado:"Nous & Nos ancètres" Tuvo la gentileza de enviarnos el mismo con una cariñosa dedicatoria que dice: Para Manolo y María Inés, nuestros primos argentinos, este pequeño libro que es un relato sucinto de las cuatro familias de mis ascendientes y las de las cuatro familias de los ascendientes de Maryvonne.

En el préambulo expresa su intención al escribir este trabajo: "J'ai été frappé par notre propre ignorance et par celle de nos enfants sur nos ascendants. J'ai chercé, trouvé et etudié suffisamment d'eléments pour rédiger cet opuscule qui n'est pas - on le verra- un véritable travail de géneálogie mais plutôt un "survol" souvent anecdotique des branches familiales donst nous sommes isuss"

Nos dice que le llamó la atención su propia ignorancia y la de sus hijos con respecto a sus ascendientes. Nos relata también como fue su búsqueda de antecedentes de familia para escribir este opúsculo que según su opinión no es un verdadero trabajo genealogía, sino una serie de anécdotas referidas a las ramas familiares de donde provienen.

Ese trabajo histórico genealógico, que como dice en el preámbulo, nos presenta la historia de los apellidos Jozan, Cebron de Lisle, Vaissière et Audibert, Marrier de Lagatinerie, García-Mansilla, Bonnemant et Nassivet, Le Juge de Segrais, que conforman su linaje familiar. 

André  evoca a su abuela Eduarda, recordando su dulzura y su condición de mujer muy religiosa y piadosa, aspectos de su personalidad que se complementaban con un carácter firme y enérgico. Sus hijos tenían veneración por ella.  Por el contrario, dice que su abuelo Charles fue muy consentido por su madre y tenía una educación diferente.

Conmueve cuando al referirse a su abuela argentina, expresa con convicción: "Toute mon admiration va vers Eduarda García-Mansilla. Tous ses descendants sont fiers d'elle" 

Fue muy grato la lectura de sus obras, porque nos permitió adentrarnos en la vida de nuestra familia francesa.
Muchas gracias André y Maryvonne.

miércoles, 8 de abril de 2015

“LAS FUENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL” Una publicación que enorgullece a la familia García-Mansilla

Si algo ha caracterizado a nuestra familia, a lo largo de su dilatada historia, es la pasión de sus integrantes por las letras y la música. Desde su constitución, en todas las generaciones, sin excepción, varios distinguidos miembros de la misma se han destacado en estas dos expresiones de la cultura.

Hoy, una vez más, uno de los nuestros, primogénito de la séptima generación argentina de nuestra estirpe, hace honor a sus genes y se destaca en las letras.

Manuel José García-Mansilla, en co-autoría con Ricardo Ramírez Calvo, editó recientemente dos libros: el primero titulado: “Las fuentes de la Constitución Argentina”. Los principios fundamentales del Derecho Público Argentino y el segundo: “La Constitución Nacional y la obsesión antinorteamericana”.

Lo hicieron inspirados en las palabras de Octavio Paz, quién expresara con sapiencia: “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad….De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma.”

A poco de publicado el primero, el mundo jurídico elogió, casi unánimente, el trabajo llevado a cabo, siendo objeto de conceptuosos comentarios por parte de destacados constitucionalistas y prestigiosos juristas.


PEDRO FRÍAS, dijo:
“Dos notables profesionales de la abogacía se internan en la investigación nada menos que sobre las fuentes de la Constitución Nacional, sin descuidar los principios fundamentales del derecho público argentino. El sesquicentenario de nuestra Ley Fundamental nos dio oportunidad de leer a muchos autores y seguir aprendiendo. Así me ha ocurrido con este espléndido libro”.

“No hubiera sabido hallar una metodología más acertada ni un mejor plan de la obra. Inevitable referirse al proceso constitucional norteamericano, a la influencia determinante y tan útil de Álberdi, a los antecedentes patrios, al derecho comparado en sus expresiones paradigmáticas y, desde luego, las conclusiones tan irradiantes.”

“El talento de los convencionales del 53, las desventuras de nuestra historia y las fuentes, nos dieron una Constitución humanista y cristiana, al servicio del bien común y del futuro argentino. Lástima que no siempre estuvimos a la altura.”

“Se pueden compartir o no las prevenciones de los autores con el derecho administrativo, pero no se puede dudar de la coherencia que el libro inculca, estimulándonos a una mayor fidelidad a la Constitución.”

“¿Cuándo recuperaremos el Estado de derecho? ¿Cuando nuestro apego a la ley? Siempre seguí la consigna de Pascal: “Optimismo sin ilusiones”. Pero hemos vivido de ilusiones, García-Mansilla y Ramírez Calvo, sin proponérselo quizás, nos señalan desde el pasado el camino que debemos transitar.”

ALBERTO BIANCHI, en la presentación del libro de las fuentes dijo:
“No voy a presentar solamente un libro, voy a presentar una tesis. Ella consiste en que: Los factores determinantes que conforman el núcleo del sistema constitucional argentino, son idénticos a los de la Constitución norteamericana. (Página 7).”

“De esta primera tesis deriva una segunda tesis: la influencia del derecho administrativo francés en la Argentina es peligroso, pues éste último parte de una concepción completamente diferente de la separación de poderes que tiene resabios absolutistas. (Página 249).”

“Es un libro que contiene un reto generalizado a la comunidad académica. Muy diferente a otras obras.”

“Tengo coincidencias y algunas observaciones o disidencias, de modo que seré uno de los primeros en recoger el guante que los autores han echado.”

“No hay tema más difícil en el Derecho Constitucional que el de las fuentes. Fuentes directas, fuentes…, etc.”

“Es -como libro- muy bueno: Hay libros bien escritos y libros mal escritos. Hay una investigación impecable y honesta. Es un libro que se suma, pero además suma.”

“No hay forma más honesta de criticar, que escribir un libro.”

Carlos SALVADORES de ARZUAGAS, en la presentación del libro dijo:
“García-Mansilla y Ramírez Calvo nos presentan los principios, el origen de la Constitución Argentina. Y lo hacen con solvencia intelectual, con un lenguaje claro y en algunos casos con términos severos para quienes no alcanzaron a comprender la filiación ideológica de los Constituyentes y su obra.”

“Las “Fuentes de la Constitución Nacional” es una obra que me reencontró con el sentido y el significado de su mismo título y me reconfortó como lo hace un buen libro.”

“Creo que el método utilizado por los autores, expositivo o crítico a partir de una visión autónoma para cada una de las fuentes de la doctrina ha difundido y desbordar la enunciación normativa para adentrarse en el sustento ideológico, es el más apropiado para desentrañar la existencia o no de la fuente y en caso la incidencia o vinculación que tuvo la Constitución Argentina.”

“Otro aspecto de la obra que reconforta es la seriedad y el rigor con que se investigó. En el mismo período que se editó “Fuentes de la Constitución Argentina” de Seco Villalba; nuestros autores efectuaron una consulta bibliográfica más extensa. También se advierte la seriedad en que, en la mayoría de los casos se trabajó con fuentes de primera categoría pues la consulta directa, tanto en lengua castellana como en la lengua inglesa, francesa y alemana. Pero no se detuvieron allí, conforme algunas notas se consultó el archivo de José Benjamín Gorostiaga en el Archivo General de la Nación, números de “El Censor” de 1817, “El Tucumano Imparcial” de 1820 o “El Nacional Argentino” de 1853.”

“Creo que, así como hace años atrás, Seco Villalba era consulta obligada para las fuentes de la Constitución Argentina, hoy debemos recurrir a García-Mansilla y Ramírez Calvo.”

RICARDO HARO, dijo:
“El prólogo de los autores, en el que trasmiten muy vívidamente como se fue gestando esta obra a partir de algunos escritos iniciales y cuanta gratitud reconocen en todos aquellos que una u otra forma les fueron brindando su colaboración en tal excelso emprendimiento.”

“En los tiempos que transitamos no es común encontrar en el mundo académico tanta nobleza propia de quienes han nutrido su espíritu con auténticos e hidalgos valores. Cuan reconfortante es esta ejemplar actitud.”

“Más allá que el lector pueda coincidir o no con las novedosas conclusiones que en el visceral “Las fuentes de la Constitución Nacional” exponen los autores, es indiscutible que se trata de una obra a la cual me atrevo fundadamente a catalogar para el futuro como un “clásico” en la materia. A partir de ahora nadie que desee investigar profunda e integralmente este tema podrá dejar de consultar la obra de Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.”

“Y éstas no son palabras de un mero formulismo académico, sino la sensación más auténtica que surge de la excelencia que ellos han logrado en su ardua y amplia faena de investigación.”

“Su desarrollo cordial y ameno no está exento de un espíritu polémico que incita al debate en la búsqueda de la verdad, a poco que reparemos que en su transcurso se rechazan posiciones dogmáticas y repetitivas y se las confronta con originales y rigurosamente fundadas nuevas perspectivas en cada tópico. Hay mucho “saber” y mucho “sabor” en una exposición que “informa” y “forma”, cumpliendo así la eminente función pedagógica de la historia constitucional y sus fuentes.”

“Todos los que frecuentamos el “ordenamiento de las competencias supremas del Estado” tenemos, sin lugar a dudas, una deuda de noble gratitud hacia Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo por el servicio que han prestado con esta magnífica obra al enriquecimiento fecundo sapiente de la historia constitucional argentina y de nuestra formación.”

FERNADO BARRANCOS Y VEDIA, dijo
“Los autores de este valioso libro persiguieron el propósito primario de estimular el debate de todos aquellos a quienes interesó -e interesa- indagar las fuentes de nuestra Constitución histórica de 1853-1860, así como sobre los principios del derecho público argentino.”

“También, como lo señalan con agudeza, si bien son muchos los trabajos publicados acerca de las fuentes del constitucionalismo argentino, es de destacar que la presente obra es un estudio completo y sistemático sobre un tema de tanta importancia. Este no es, por cierto, un libro tranquilo y pacífico, repetidor de opiniones anteriores, sino que por el contrario, la firmeza de las convicciones de los Doctores Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo -resultantes de sus fecundas investigaciones y análisis- se encuentran de relieve en todos los aspectos del tema que estudian con rigor, erudición, profundidad y espíritu crítico y -como decía el maestro Ortega y Gasset- con “iracundia y con entusiasmo.”

“En esa gran tarea, los autores no son partícipes tranquilos de su tesis, sino que la sostienen con energía, probidad intelectual e inclaudicable adhesión a las realidades de nuestra historia y al pensamiento de los hombres que han contribuido a cimentar las bases del constitucionalismo argentino.”

“Por ello, valoramos ampliamente que este libro habrá de tener una utilidad manifiesta y contundente en la interpretación de la Constitución Nacional y, por ende, también del derecho público y le auguramos una proyección y un efecto fundamental y duradero en el pensamiento y en la obra de todos quienes se interesen en este tema fundamental de la vida del derecho de nuestro país.”

ENRIQUE GARCÍA-MANSILLA, dijo:
“Hay que tener certeza, conocimiento, espíritu aventurero y un alto nivel de soporte científico para poner una obra a la crítica pública; se necesita un alto grado de valor, autoestima y preparación. Lo valoro y lo admiro desde lo más profundo de mi corazón y experiencia.”

“Mañana, podrás poner a consideración de tus colegas, familia y amigos el logro del esfuerzo, el estudio sistemático, la profesionalidad e inteligencia, en la presentación de tu libro, escrito en forma conjunta con Ricardo Ramírez Calvo.”

“No puedo dejar de compartir, en profundidad, la emoción que ha de embargar a tu madre, tu padre y hermanos el ver a uno de los nuestros parado frente al estrado mostrando la integridad de sus valores, personales y profesionales.”

“Decía Confucio: “Fallar no es fracasar, es no intentarlo,” por lo tanto, ya el que estés allí es un triunfo, no un éxito efímero, sino que estás pasando una puerta que abrirá para vos un mundo inimaginable, en el cual, te transformarás en referente.”

La publicación de “Las Fuentes de la Constitución Nacional” sacudió el sopor en el que el debate de las fuentes estaba adormecido y, como no podía ser de otro modo, también generó una violenta reacción por parte de la doctrina contraria, representada por el Dr. Dardo Pérez Guilhou, el que quizás imposibilitado de refutar la tesis de los autores optó, en una actitud poco caballeresca, por pretender descalificarlos, acusándolos de falta de seriedad, ligereza e ignorancia.

La desusada vehemencia del reconocido jurista, no pudo ocultar la fragilidad de sus argumentos y fue contestada en forma contundente por un segundo libro: el que demuestra que la crítica tenía mucho de fuego de artificio y poco de munición. Quizás, como dicen los autores, esta sea la explicación de semejante efervescencia: ocultar con tanto arrebato la ausencia de fundamento. La euforia es mala consejera a la hora de debatir ideas.

Queríamos compartir con todos los halagos que recibió el libro, porque de la crítica se ocupan los autores en el segundo libro: “La Constitución Nacional y la obsesión norteamericana.”


Nuestras felicitaciones a Manuel José García-Mansilla y Ricardo Ramírez Calvo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos, con mucho significado familiar.



Pronunciar su nombre, es retroceder en el tiempo, es volver al pasado y rememorar nuestros primeros años de vida, esa etapa de nuestra existencia, donde todo es amor, ternura, inocencia, simpleza, risas y alegría.

A Villa Federal, ese pedacito de tierra entrerriana que hoy evocamos, arribaron nuestros padres luego de contraer matrimonio. Llegaron llenos de sueños e ilusiones, y allí, comenzaron a construir ese legado de amor que con tanto esmero plasmaron y nos dejaron a nosotros, sus hijos, como un tesoro de incalculable valor.

Encarar un matrimonio y formar una familia, nos pone a prueba; es el momento de potenciar nuestras virtudes en pos de un objetivo común. Es la hora de la convivencia, de la tolerancia, del pensar en plural, de modelar el carácter y de saber apreciar que la meta no es la obtención de la propia felicidad, sino la felicidad de ambos. Es el camino de la responsabilidad y del desprendimiento cuando llegan los hijos y es menester pensar en su formación.

Nuestros padres, concientes del compromiso asumido, llenos de fe y buenos propósitos, comenzaron el duro andar que exige la carrera de las armas. Traslados permanentes, casas nuevas, colegios distintos, amistades diversas, desarraigo familiar, poca disponibilidad económica y por sobre todas las cosas aceptar y comprender que pese al esfuerzo personal, las más de las veces, el éxito o el fracaso de esa profesión no está ligado al mérito, sino a la buena o mala predisposición de quienes son sus superiores jerárquicos.



Con el permiso de sus superiores para contraer matrimonio, como está establecido, se casaron el 24 de julio de 1942 y se instalaron en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, asiento del Regimiento 8 de Caballería, hasta que a nuestro padre le llegó el destino al Comando de la Brigada VII Brigada de Caballería, unidad militar que entonces tenía asiento en Villa Federal – hoy llamado Federal – en la Provincia de Entre Ríos.

Con sus flamantes estrellas de Teniente 1º, viajó en diciembre de 1945 a Villa Federal para instalar su familia y prestar servicios como Ayudante del Jefe de la VII Brigada de Caballería, Coronel Don Pablo Harrand. Sus aspiraciones profesionales, se concretaron a fin del año 1946, cuando su comandante al calificar su desempeño como oficial ayudante, hizo saber a sus superiores que era un oficial: “Culto, sociable, excelente camarada, que practicaba los deportes con entusiasmo y éxito”. Ratificando estos méritos el Comandante de la IV División de Caballería, agregó en su legajo personal: “Debo destacar además, que es un oficial serio, respetuoso, subordinado y leal. Su inteligencia, su estudio y su preparación general y profesional superan la jerarquía que ostenta”. Criterioso y con mucha inicitativa. Sus aptitudes para el desempeño en campaña son sobresalientes”



Que más podía pedir: una carrera exitosa, una mujer dulce, cariñosa y gentil que lo acompañaba con amor y la llegada a este mundo de tres pequeños hijos, Pini, Manolo y Adela, quienes llenaban de ternura su vida diaria y colmaban todos sus ideales de felicidad. Poco tiempo después, el 20 de febrero de 1947, viajaron a Buenos Aires apremiados por el inminente nacimiento de Marisol. Cumplían cinco años de casados y ya tenían una familia compuesta por un varón y tres mujeres; todo hacía presagiar un futuro de familia numerosa. Sus catorce descendientes ratificaron el presagio.



Su vida militar transcurría sin mayores sobresaltos entre cursos de movilización, ejercicios de guarnición, ejercicios finales y para amenizar vibrantes partidos de polo. Practicando ese peligroso deporte en agosto de ese año, papá tuvo un accidente, que lo obligó a guardar reposo durante dos meses. Repuesto de su quebradura, la que felizmente no le dejo secuelas, fue destinado al Regimiento 11 de Caballería, que para felicidad de todos también estaba en Villa Federal. Allí se hizo cargo del 2º Escuadrón del Regimiento. Este nuevo destino nos libró de una nueva mudanza y nos permitió continuar en un lugar del que no queríamos partir.



Nada quedó del otrora orgulloso Regimiento 11 de Caballería. Políticas mas cercanas a la mezquindad y al resentimiento que a la grandeza necesaria para gobernar una nación, nos han privado de dilucidar el necesario distingo entre quienes por sus actos, fueron indignos de vestir el uniforme y aquellos otros que como nuestro padre, fueron honorables y dignísimos miembros de nuestras fuerzas armadas que cumplieron con honor el juramento de servir a su patria.

Volviendo a la vida militar de nuestros padres, para entonces, ya les habían asignado una casa con techo de tejas coloniales, de muy buena construcción, con living, comedor, tres cuartos y un baño;suficientes para albergar a su pequeña familia. Adornando el frente de la casa, un fresco porche cercado con una baranda de madera, daba forma a una arquitectura simple, típica de los cuarteles, pero agradable a la vista. Fueron tiempos felices, teníamos mucho más de lo que esperabamos. La casa estaba en medio de un barrio militar compuesto de viviendas de similares características. Próximo a nuestro hogar, disponíamos de un lugar de juegos en el que transcurría nuestra infancia deliciosamente, sin más preocupación que divertirnos en las hamacas, el tobogán, el sube y baja y un columpio que era la delicia de todos.

Buenos Aires no estaba tan lejano; ello nos permitió recibir la esperada visita de nuestras abuelas: la mamama “Tomasita” y la mamama “Pepita” y la de nuestras queridas tías y tíos maternos: Jorge, Hugo, Mary, Feli y Zoraida. Todos visitaron nuestra casa y nos brindaron su amor deleitando nuestro corazón de niños con sus cuentos.



Con la llegada de nuestra hermana Anita en mayo de 1948, llegó también el cambio de destino y a fines de año dejamos Entre Ríos, siguiendo a nuestro padre, quién fue convocado a comenzar el curso de capitanes en la Escuela de Guerra, ubicada en Buenos Aires. Otra vez a empezar de nuevo. Mi querido amigo Ernesto Day, dejó plasmado en un verso, lo que significa entre otras cosas la vida de un militar:

“Partir siempre partir,
como se ensaña el destino,
al condenarme al camino,
mientras tenga que vivir.
Marcharme sin cesar,
si me ha enseñado la vida,
que para no tener partida,
tendría que no llegar”

Llego al final de este relato con nostalgia y con la dicha de haber visitado ese solar tan querido, en compañía de mis hermanos, circunstancia que me permitió también, escribir estos recuerdos, compartirlos con la familia y rendir un homenaje a quienes nos dieron la vida y nos legaron un nombre y un camino a seguir.

Cuan cierta es la frase de León Tolstoi, cuando expresó con pasión: “Que la felicidad consiste, no en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno hace” Nuestros padres y nosotros fuimos felices, porque disfrutabamos lo que la vida nos ponía a nuestro alcance.


Para aquellos que quieran ver mas fotos de nuestra vida en Federal o de nuestra visita a dicho lugar, en octubre del 2007, pueden clickear sobre la foto que se encuentra mas abajo, la que los llevará a nuestro albúm referido a este acontecimiento.

VILLA FEDERAL. Un pedazo de Entre Ríos con mucho significado familiar.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LAS FOBIAS DE LUCIO V. MANSILLA


Lucio V. (de Victorio) Mansilla -soldado de la Campaña del Desierto, oficial en la guerra del Paraguay, autor de Una excursión a los indios ranqueles e hijo del héroe de la Vuelta de Obligado- tenía un problema con los ratones: le daban pánico. El general se trepaba al catre en cuanto un roedor lo importunaba con su presencia.
Pero no era el único animalito temido: "Un perro en una puerta de calle -dijo- es para mí más estorbo que un hombre". Otra vez escribió: "Yo tengo un miedo cerval a los perros; son mi pesadilla; por donde hay, no digo perros, un perro, yo no paso por todo el oro del mundo si voy solo; no lo puedo remediar; es un heroísmo superior a mí mismo. Juro que los detesto, si no son mansos, inofensivos como ovejas, aunque sean falderos, cuzcos o pelados". Señores analistas: estamos ante un claro caso de cinofobia, sin olvidarnos de la musofobia manifiesta al tratar con ratones.
En 1870, Mansilla cumplía funciones militares en Rojas (provincia de Buenos Aires) y acostumbraba salir a cazar con su escopeta. Aunque el lugar ideal no quedaba cerca, había -como en el juego de la oca- un atajo. Pero también -como en el juego- había dificultades. En este caso era una enorme dificultad corporizada en un mastín muy dispuesto a sembrar dudas sobre si el perro es el mejor amigo del hombre.
"Salía de mi casa y llegaba al sitio crítico haciendo cálculos estratégicos, meditando la maniobra más conveniente, la actitud más imponente, exactamente como si se tratara de una batalla en la que debiera batirme cuerpo a cuerpo." Privado, por anacrónico, de los ejercicios de respiración de Ravi Shankar, se acercaba agitado al punto de conflicto. "En cuanto el can diabólico me divisaba, me conocía; estiraba la cola, se apoyaba en las cuatro patas dobladas, quedando en posición de asalto, contraía las quijadas y mostraba dos filas de blancos y agudos dientes."
Luego de un par de cruces traumáticos, Mansilla tomó una decisión extrema. Con convicción, sin dudar ni un segundo, resolvió que mejor haría el camino largo, evitando el atajo. Así fue hasta que decidió enfrentar la situación, es decir, al mastín.
"Estaba entero, me sentí hombre de empresa y me dije: Pasaré. Salgo, marcho, avanzo y llego al Rubicón. ¡Miserable! Temblé, vacilé, luché, quise hacer tripas corazón, pero fue en vano. Mi adversario no sólo me reconoció, sino que en la cara me conoció que tenía miedo de él. Maquinalmente bajé la escopeta que llevaba al hombro. Sea la sospecha de un tiro, sea lo que fuese, el perro tomó distancia y se plantó, como diciendo: descarga tu arma y después veremos."
Parecía una escena del Lejano Oeste. De un lado, Mansilla y su escopeta; del otro, el mastín y sus colmillos. "Al primer amago de carga eché a correr con escopeta y todo; los ladridos no se hicieron esperar; esto aumentó el pánico de tal modo, que el animal ya no pensaba en mí y yo seguía desolado por esos campos de Dios." ¿Huyó con la escopeta? No. Más tarde reconocería que terminó en poder del perro porque la había soltado para correr más liviano.
Fuente: Daniel Balmaceda. Estrellas del pasado. La popularidad en tiempos de los próceres. Diario "La Nación" edición impresa, lunes 10 de septiembre de 2012.
Ilustración: Diego Parés.

martes, 8 de octubre de 2013

Palabras de agradecimiento. Mots de remerciements du général Bertrand Ract Madoux.



El Jefe del Estado Mayor del Ejército Francés de Tierra
General cinco estrellas Bertrand Ract-Madoux agradece la condecoración recibida.

          Je vous remercie, mon général, pour l’honneur qui m’est fait et auquel je suis très sensible. Par la remise de cette distinction, vous portez une nouvelle fois témoignage de l’estime mutuelle entre nos deux pays.

          J’y suis d’autant plus sensible que je mérite beaucoup moins cette décoration que l’un de mes lointains oncles maternels, le contre-amiral Manuel José Garcia-Mansilla, ancien directeur de l’Ecole Navale de la République Argentine qui fut décoré de la croix de la Légion d’Honneur, le 26 décembre 1878 en raison d’un acte d’une très grande bravoure.

          Jeune aspirant de Marine âgé de 19 ans en formation à l’Ecole Navale de Brest, il n’hésita pas, lors d’une manœuvre par gros temps, à se jeter à la mer au secours d’un autre aspirant tombé par-dessus bord, le sauvant d’une mort certaine. Sans son courage cet homme aurait été abandonné comme s’était souvent le cas à l’époque.

Condecoración y collar entregada por el Jefe del Estado Mayor del
Ejército Argentina, Teniente General Luis Pozzi.

          Le souvenir de cette action d’éclat me permet de rappeler l’ancienneté des liens historiques et culturels qui unissent nos deux pays. Bien évidemment, pour des raisons géographiques et historiques, ceux-ci ne tirent pas leur substance d’une longue tradition militaire commune. Et si les armées françaises et argentines ne peuvent se prévaloir de combats partagés, nos pays ne se sont, de même, que rarement affrontés sur le champ de bataille, une seule fois pour être précis. Ce fut lors de la bataille de la Vuelta de Obligado, le 20 novembre 1845, que nos deux pays considèrent d’ailleurs chacun comme une victoire.

          Cette bataille vit de plus, ironie de l’histoire, s’affronter plusieurs membres ou alliés de ma famille, d’un côté Don Juan Manuel Ortiz de Rozas, chef de l’Etat argentin ainsi que le général Lucio Norberto Mansilla, commandant des forces armées, de l’autre l’amiral Tréhouart, commandant l’escadre franco-britannique … De là à résumer les relations franco-argentines à une histoire de famille, il n’y a qu’un pas que je n’oserai franchir…

De izquierda a derecha: Hélène de Lestrange de Ract-Madoux, General Bertrand Ract Madoux
Sr. Manuel Rafael García-Mansilla, Coronel  Diego López Blanco, jefe del regimiento de
  Granaderos a Caballo General "José San Martín" , Sra. Dolores Franco Laplace de García-Mansilla,
Sr. Manuel José García-Mansilla,  Sra. María Inés de Uriburu de García-Mansilla, Sra de López Blanco
  y Embajador de la República de Francia en la Argentina , Sr. Jean-Pierre Asvazadourian
posan junto al mural que rinde homenaje al general Lucio Norberto Mansilla
cuarto abuelo del general condecorado.
          Permettez-moi donc de vous remercier pour la chaleur et la qualité de votre accueil. Je souhaite d’ores et déjà souligner la richesse des entretiens que nous avons eus et la grande qualité des présentations qui m’ont été faites aujourd’hui. Je suis impatient de pouvoir poursuivre ces rencontres lors de la visite du groupement des forces spéciales de l’armée de Terre et du collège militaire de la Nation.

Bertrand Ract-Madoux firma el libro de visitas del histórico Regimiento
de Granaderos a caballo General José de San Martín, a su lado, su primo
Manuel Rafael Garcia-Mansilla
          Sachez que l’armée de Terre français se tient prête à approfondir ces liens au travers, notamment, des domaines d’intérêt commun qui ont pu voir le jour depuis la signature de l’accord de coopération dans le domaine de la défense de 2004 , qu’il s’agisse de la modernisation de votre outil militaire dans des domaines aussi variés que la formation, l’aéromobilité et les expertises techniques aéroportées, sol-air ou montagne, comme de la valorisation de votre démarche d’intégration régionale ou de votre engagement régional dans la formation aux opérations de maintien de la paix.

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