sábado, 21 de febrero de 2026

LA FRAGATA LIBERTAD. UN PAÍS POSIBLE

 

LA FRAGATA LIBERTAD

Y EL PAÍS QUE PODEMOS SER

Reflexiones sobre liderazgo, vocación de servicio y proyecto común a partir de una experiencia a bordo del buque escuela de la Armada Argentina.

            Hay experiencias que perduran no tanto por lo excepcional del viaje como por lo que revelan. Embarcar en la Fragata Libertad fue, para nosotros, algo más que conocer un buque emblemático de la Armada Argentina: fue una oportunidad para observar, en funcionamiento real, una forma de organización, de liderazgo y de servicio que ofrece una lección válida más allá del ámbito naval.


Una familia naval a bordo de la Fragata Libertad. De izquierda a derecha:
Francisco Arrighi García-Mansilla, Guillermo Garcia-Mansilla, Santiago Burgaleta García-Mansilla,
Alejandro Burgaleta García-Mansilla, Leopoldo García-Mansilla, Lucio García-Mansilla
y delante de ellos Manuel Rafael García-Mansilla.

           La vida a bordo se rige por un orden preciso. Cada función tiene su lugar, cada tarea su tiempo, cada responsabilidad su sentido. Nada es accesorio. El buque avanza porque todos cumplen con lo que les corresponde. Esa coordinación no es solo técnica: es una forma concreta de entender el trabajo en común.

            Sin embargo, lo más valioso no está únicamente en la organización visible. Detrás de los rangos, los uniformes y las jerarquías hay personas: hombres y mujeres con historias, intereses y familias. En conversaciones sencillas aparecen la música, los viajes, el deporte. Esa dimensión humana no debilita la institución; por el contrario, la sostiene.

Gregorio José Uriburu

    De allí surge una enseñanza simple y exigente a la vez: no  hace falta la perfección para realizar una tarea grande, pero sí compromiso, responsabilidad y sentido de misión. Lo que se percibe es una vocación de servicio que no se declama: se practica.

            Esa experiencia permite comprender de un modo concreto qué significa amar a la Patria. No como consigna abstracta, sino como conducta cotidiana: cumplir con el deber, cuidar lo que se tiene, respetar al otro y pensar en el conjunto. No se cuida lo que no se ama, y no se mejora un país sin asumir esa responsabilidad compartida.

           

       La Fragata Libertad aparece, así como algo más que un buque escuela. Puede leerse como una imagen posible del país que podemos ser: una comunidad en la que las jerarquías ordenan sin aplastar, el liderazgo se ejerce con respeto y el esfuerzo individual se integra en un proyecto común.


Alejandro Uriburu
        Para quienes provenimos de familias navales que sirvieron a la República Argentina en el Siglo XIX, esta vivencia tuvo además un valor simbólico particular. Nos permitió comprobar que los valores como el honor, el deber y la vocación de servicio no pertenecen solo al pasado. Siguen vigentes en la práctica cotidiana.

    Nos llevamos, más que recuerdos, una convicción serena: cuando el amor por la Patria orienta el rumbo, incluso las travesías difíciles pueden recorrerse con dignidad. 


 A las autoridades de la Armada Argentina

y a la dotación de la Fragata ARA Libertad:

         

         En nombre de mi familia y en el mío propio, deseo expresar nuestro sincero agradecimiento por la invitación a navegar en la Fragata Libertad.

        Para la familia García-Mansilla, cuya vinculación con la Armada Argentina se remonta de manera ininterrumpida y simbiótica a 1872, esta experiencia tuvo un significado particularmente hondo. No fue solo un honor, sino también la confirmación de una continuidad de valores y de una tradición de servicio que atraviesa generaciones.

        Recibimos esa invitación con gratitud y con el respeto que merece una institución con la que nos sentimos históricamente unidos. Agradecemos especialmente la atención y la consideración con que fuimos acogidos a bordo.

Reciban ustedes nuestro reconocimiento y estima.

Atentamente,

Manuel Rafael García-Mansilla, Leopoldo García-Mansilla, Gregorio José Uriburu y Alejandro José Uriburu. 

Descendientes directos del Contraalmirante Manuel José García-Mansilla y del Vicealmirante Vicente Estanislao Montes.

miércoles, 11 de junio de 2025

LOS VALORES REPUBLICANOS EN LA FORMACIÓN NAVAL: UN COMPROMISO HISTÓRICO



A lo largo de su historia, la Armada Argentina se ha identificado con una profunda vocación de servicio a la Patria, forjada en el ideal republicano y en la adhesión inquebrantable a la Constitución Nacional. Cada marino, al prestar su juramento, se compromete no solo a defender la soberanía nacional, sino también a resguardar el sistema democrático y el imperio de la ley.

La Escuela Naval Militar, fundada en 1872, ha sido desde su origen una institución de excelencia académica y formación integral. En ella se cultiva el conocimiento técnico, la estrategia naval y sobre todo el pensamiento crítico, el espíritu ético y el compromiso con la Nación y sus valores fundamentales.

En concordancia con ello, varias materias del plan de estudios promueven los valores anteriormente mencionados, haciendo hincapié en ellos desde la perspectiva de diferentes enfoques de estudio disciplinario, como son la Historia, el Derecho Constitucional, la Ética Militar y el Liderazgo, que fomentan el origen, desarrollo y bondades del republicanismo a los alumnos.

Con ese rumbo fijado, continuó con éxito el  trascendente convenio firmado en octubre de 2024, impulsado por el entonces Decano de la Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, Dr. Manuel José García-Mansilla, y promovida por el actual Director de la Escuela Naval, Contraalmirante Pablo Basso.




Se consolida, de este modo, la cooperación educativa que se desarrollará con diversas actividades, entre debates, seminarios, simposios y encuentros, según lo dispuesto en el convenio marco de cooperación académica, científica y cultural.

En este sentido, los cadetes en su último año de formación de la Escuela Naval Militar, junto al Señor Director del Instituto, Contraalmirante Pablo Germán Basso, fueron recibidos por Gabriel Astarloa, decano de la Facultad, el pasado 28 de mayo.

Este encuentro tuvo como objeto brindar a los cadetes un acercamiento y profundización sobre el constitucionalismo y el derecho relacionado al mismo. El Doctor Alfonso Santiago, quién dirigió el curso, trató diferentes tópicos que incluyeron las diferentes constituciones históricas, sus reformas y el contexto histórico que se vinculan a ellas.




Enriqueciendo este primer encuentro, la Profesora Frida Armas, Jueza del Tribunal Internacional del Derecho del Mar y egresada de la Universidad, brindó una exposición sobre el derecho marítimo. Se desarrollaron los conceptos de mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva, la soberanía marítima y el tratamiento en zonas de altamar.

Del mismo modo, el pasado 6 de junio, alumnos y profesores y su Decano de la Facultad visitaron la Escuela Naval Militar. Lo hicieron navegando desde el Puerto de Buenos Aires en la lancha de instrucción para cadetes (LICA), pudiendo experimentar en persona, uno de los tantos instrumentos para la formación de los cadetes.

Ya en tierra, fueron recibidos por el Señor Director y los Señores Jefes de Departamento Enseñanza y Cuerpo de Cadetes, con quienes realizaron una visita por los lugares más emblemáticos de las Escuela, como lo son los simuladores de navegación, el planetario y el museo, entre otros.

En el recorrido se hizo hincapié en trasmitir, no solo las herramientas y prácticas para la formación profesional, sino también los valores constitucionales y republicanos que se inculcan en la vida diaria de la Institución. Ideales que son intrínsecamente compartidos en el ámbito académico y las Instituciones de la Nación.

Estos valores, tienen su fundamento en un compromiso histórico, que tiene sus orígenes en la llamada Generación del 80´, momento en el que la Armada, construye una identidad propia. Durante este singular proceso, en el cuál el país se convirtió en una potencia internacional, muchos marinos dejaron una impronta imborrable en la Nación que se estaba forjando.

Ejemplo de ello, fue la figura que tuvo la Escuela Naval Militar, durante los años 1900 a 1910, cuando el Contraalmirante Manuel José García-Mansilla, como director de la misma, transmitió, en múltiples ocasiones, el compromiso que los marinos tenían para con las Instituciones y la Constitución. En una carta dirigida al Ministro de Marina de 1908, manifestó que “La Armada sirve al país, no a facciones. Su deber es con la ley, no con el ruido de la política.”

Este legado continúa siendo una brújula moral de todos los miembros de la Armada Argentina y es reflejo de los grandes hombres que supieron construir una visión de respeto a la República y los valores que la componen. El Contraalmirante García-Mansilla siempre manifestaba que: “el uniforme no es poder: es responsabilidad”

La Armada Argentina es una Institución integral de la República, en la que los valores esenciales de la Constitución siguen siendo defendidos y trasmitidos a todos sus miembros. La defensa de la vida, la libertad, la paz y la democracia constituyen los pilares sobre los cuales, los marinos se siguen formando y seguirán siendo representados en cada buque, aeronave, batallón y base naval que lleve el pabellón de nuestra Patria.





viernes, 6 de junio de 2025

EL DOCTOR MANUEL JOSÉ GARCÍA SEGÚN EL HISTORIADOR ADOLFO SALDÍAS.


Buenos Aires 1849- La Paz, Bolivia 1914
          Adolfo Saldías, nació en Buenos Aires en 1850. Formó parte de la denominada generación del 80 ; esa pléyade de distinguidos caballeros de vasta cultura y de firmes convicciones liberales, comprometidos lealmente con el destino de su país. 

         En general todos consideran al historiador Adolfo Saldías como el precursor de la escuela revisionista de nuestra historia argentina. Su extraordinaria obra " Historia de la Confederación Argentina -Rozas y su Epoca - aportó   inéditos documentos probatorios del archivo personal de Juan Manuel de Rosas. Los mismos le fueron entregados al autor por Manuelita Rosas. En su obra, los expuso con método claro y ordenado y fino estilo literario. Su inmenso trabajo, pasado el tiempo mereció el carácter de pionero en la reformulacion de los hechos históricos argentinos hasta entonces orientados por una visión tradicional que predominó en nuestro país hasta mediados del Siglo XIX.

         El clásico maniqueísmo histórico que predomina en gran número de historiados es el resultado de un exceso de pasión impregnada por ideologías extremas o partidismos sectarios. Esta forma de análisis histórico nos aleja de la verdad objetiva y termina desvirtuando los hechos del pasado. Pretenden dar a conocer nuestro devenir histórico con subjetividades y genelarizaciones respecto de la conducta de las personas,  apartadas del contexto histórico en que ocurrieron,  las que concluyen sistemáticamente en la exaltación o descalificación de nuestros hombres públicos. Se los denosta o ensalza con epítetos de todo tipo,  en lugar de dar a conocer los hechos, apreciarlos con honestidad intelectual y expresar el disenso con el debido respeto, si fuera necesario. No se debe caer en la tentación de pensar con las circunstancias del presente los hechos del pasado que los tuvo como protagonistas. "La primera condición de la Historia, es la verdad; la segunda es la medida de apreciación de estimación y de gloria que discierne a sus héroes" con este pensamiento describe el autor de "Biografías de hombres Ilustres", Alphonso de Lamartine las cualidades que debe poseer quien escriba historia.

          Es necesario entender que que quienes nos precedieron la historia de nuestra patria,  forman parte de nuestro acervo histórico y debemos aceptar que en general actuaron de buena fe, enmarcados en las circunstancias en que vivieron y convencidos que era lo mejor para su patria. Como dijera Ernest Renán:  "Los juicios carecen de valor fuera de su cuadro y al cuadro lo forma la época".

          Es imperioso estudiar con celo nuestra historia y reparar los errores cometidos en la apreciación de nuestro pasado. Si lo hacemos, como dijo Esteban Echeverría: ¿Donde irían a parar entonces, todas esas reputaciones tradicionales; todos esos grandes hombres raquíticos; todos esos pigmeos que la ignorancia y la vanidad han hecho colosos?

          Uno de los caso mas curiosos de la historia argentina es la figura del doctor Manuel José García, a quién la mayoría de los historiadores solo se lo recuerda y no con la profundad debida solo por dos misiones diplomáticas, que lo tuvo como protagonista. Una ordenada por el Director Supremo Carlos María de Alvear y la otra por el Presidente Bernardino Rivadavia. Olvidan su vasta carrera al servicio de nuestra Nación, que lo tuvo como actor principal por más de treinta años en forma consecutiva.

          Fue una de las personas más influyentes personalidades de la "Generación de Chuquisaca". No identificado con ninguno de los partidos dominantes, le preocupaba ante todo la organización institucional.

          En sendos artículos publicados en "La Gaceta de Buenos Aires" titulados "Relaciones Interiores", se refiere a la situación política de las Provincias Unidas y a la adopción generalizada de las nuevas ideas democráticas provenientes de Europa. En ellos afirma:

"Si las ideas han cambiado, ¿por qué entonces no ha cesado la guerra civil? La respuesta radica en que los hábitos y los vicios persisten en los pueblos y estos no logran desprenderse de ellos. De aquí surge una conclusión que muestra la enorme distancia que existe entre las ideas y los sentimientos, mientras esta separación persista, la guerra proseguirá destrozando el cuerpo político, dividiendo las familias y los pueblos, poniendo en peligro los heroicos esfuerzos realizados para alcanzar la libertad y la independencia."
          Culminó el último de estos artículos reclamando de los "hombres de bien de todas las naciones el reconocimiento de los derechos de los pueblos americanos y de éstos la necesidad de cesar sus luchas internas para lograr vencer a sus enemigos y asegurar el goce de su libertad."1

Martín Rodriguez, junto a sus ministros Manuel José García, Bernardino
Rivadavia y Julían Aguero

           Los hechos posteriores le dieron la razón. Cuando fue designado ministro luego de la Anarquía del año 1820, vuelve a reflexionar sobre la necesidad la necesidad de organizar el Poder Ejecutivo, siempre fiel a su condición de estadista y a sus ideas liberales. En una carta de 1820 reflexionaba:
"Yo pienso que debemos reunirnos todos, y trabajar de buena fe. Todos los Gobiernos son para mí respetables, si conservan la paz y la libertad. Que se llame Cónsul, Rey o Pontífice, o cualquier otro nombre el que tiene el Poder Ejecutivo, es indiferente para mí, siempre que produzca aquellos bienes y los asegure. Lo que debemos es purgar nuestro ánimo de todo espíritu de Secta; porque si estamos tocados de él, entonces no es fácil que tengamos las cabezas frías y los corazones puros; cosa indispensable para hacer una elección acertada de la forma de gobierno que nos convenga más, o que quieran más nuestros compatriotas."2
         
             Manuel José García, es una persona muy poco estudiada. Pasó a la historia sin que nadie se haya detenido a estudiar sus ideas y su extensa trayectoria. En los libros solo se lo menciona como el firmante del Tratado de Paz con el Brasil. Sin embargo,  el no lo firmó, solo aceptó un acuerdo preliminar previamente consensuado con Bernardino Rivadavia y Francisco de la Cruz, que debía ser aprobado para tener validez por el Poder Legislativo. Nuestros legisladores, temerosos de la reacción prefirieron desacreditar al enviado y soslayar la participación del Poder Ejecutivo en los acuerdos previos. Por otra parte, la firma de la mentada Convención podía comprometer su honra personal, pero no obligaba al país hasta tanto no fuera ratificada. Salvo algunos pocos, nadie fue capaz de comprender la importancia de detener la guerra. Poco tiempo después, el mismo tratado fue aceptado por Manuel Dorrego y nadie lo criticó por ello. Quién está en condiciones de afirmar que su actitud fue indigna? O acaso conocemos sus pensamientos más íntimos o sus verdaderas intenciones? Lo que tenemos a nuestra disposición son los documentos que nos dejaron y de ellos no se desprende ninguna conducta que menoscabe su persona.

           Juan Carlos Nicolau, en su objetiva obra sobre la vida de Manuel José García, nos deja esta reflexión:


     
"Para finalizar, el comisionado emite un juicio lapidario respecto a la actitud del gobierno de Rivadavia, al afirmar con razón que al negociar la cesación de las hostilidades arriesgaba su reputación personal, pero no causaba obligación alguna al Gobierno hasta tanto el tratado de paz o la convención preliminar, después de ser examinada detenidamente fuera ratificada. 

"En su opinión, una convención preliminar aún después de ratificada solemnemente, es un tratado provisorio, pues su objeto principal es hacer cesar las hostilidades, fijando bases para un tratado definitivo. En la última frase de su exposición espera que aquietadas las pasiones en el futuro se juzgará su comportamiento, mientras se interroga acerca de quien merece mayor indulgencia, si el ciudadano que en tan gran conflicto sacrifica su reputación y acaso la existencia a su patria, o aquel que quiere a todo trance hacer de ésta el instrumento de su fama." 3


          Porque algunos historiadores olvidan el resto de su dilatada actuación? Recordemos su actuación pública en la historia de nuestro país:

          Tuvo una heroica actuación en las invasiones inglesas. Tuvo a su mando, con el grado de capitán, una compañía del Tercio de Cántabros en la defensa de Santo Domingo. Defendieron con valor su ciudad natal y lograron rendir al enemigo. Su padre el coronel Pedro Andrés García de Sobrecasa estaba al mando de la unidad. Su hermano Valentín García estaba en el mismo tercio. En reconocimiento a su actuación en la batalla, el Virrey Santiago de Liniers le otorgó el grado de Teniente Coronel (1807) ; fue Subdelegado de Porco y Chayanta en el Alto Perú (1809) ; Tesorero del Cabildo Porteño ; Vocal de la Cámara de Apelaciones ( 1812) ; designado por Mariano Moreno director de "La Gaceta de Buenos Aires" (1812); Secretario de Hacienda durante el Segundo Triunvirato (1812-1814) ; ministro de Gobierno y Hacienda durante la gestión de Martín Rodriguez ( 1820-1824) , ministro de Gregorio de Las Heras (1824-1826) , ministro de Juan Galo Lavalle ( 1828), durante cuatro años del propio Juan Manuel de Rosas (1829-1832), ministro de Hacienda y Gobierno de Juan José Viamonte ( 1829 y1833-1834) . Acaso todos ellos se equivocaron y eligieron a una persona sin méritos para el cargo? Podemos tener puntos de vista distintos pero no denostarlo o reconocer el mérito que su contemporáneos le dieron.

         Para ratificar lo expresado, queremos hoy dar a conocer la opinión del padre de los revisionistas Adolfo Saldías, sobre el doctor Manuel José García en su obra "Historia de la Confederación Argentina

Manuel José García
(Buenos Aires 1787-1848)
Primer Ministro de Hacienda de la República Argentin
"Digno cooperador tuvo Rivadavia en el ministro de Hacienda doctor García, quién a sus nutridos talentos y a su preparación poco común unía un espíritu organizador y metódico. Como estadista, García era uno de los más perfectos que ha producido la República Argentina, y como pensador es uno de los que con perfiles más acentuados ha dejado obra transcendental en disposiciones civiles, políticas y constitucionales incorporadas en las prácticas y en las leyes fundamentales del país." 

"Por iniciativa de este hombre superior se creó la Contaduría, la Tesorería y la Receptoría que dependían entonces del Tribunal de Cuentas ; se fundó la institución del crédito público y la caja de amortización, afectando a esta última las rentas de la Provincia ; se creó recursos legítimos y moderados para aumentar la hacienda pública ; se abolió los pechos y contribuciones forzosas; se sancionó la ley de contribución sobre la renta; se organizó la administración de las aduanas; se favoreció el comercio de importación por los medios que aconsejaba una prudente y sabia economía en un país nuevo, despoblado y sin industrias."


          "Cuando tales medidas permitieron al Gobierno desenvolverse regular y ampliamente, Rivadavia elevó a la Junta de Representantes los mensajes sobre inviolabilidad de la propiedad, sobre seguridad personal y sobre libertad e imprenta; hermosas fórmulas consignadas en las anteriores Constituciones de los años 1811,15,17 y 19 que vivieron la vida de los lirios, pero que en el año 1822 comenzaron a traducirse en verdades prácticas, al favor del espíritu liberal que informaba la mente y la acción del Gobierno de Buenos Aires. A poco elevó el proyecto de ley de olvido acompañado de un mensaje en que se lee estas palabras: "Para gozar del fruto de los sacrificios hechos en la guerra de la Independencia, es preciso olvidar; no acordarse más ni de las ingratitudes, ni de los errores, ni de las debilidades que han degradado a los hombres o afligido a los pueblos en esa empresa grandiosa". Esta ley atrajo a Buenos Aires a todos los argentinos que estuvieron alejados por las contiendas civiles, y a quienes les fue dado vincular su esfuerzo a la labor fecunda que se iniciaba."

FUENTES: Historia de la Confederación Argentina. Rozas y su época. Tomo 1. Librería "La Facultad" de Juan Roldán, Florida 418, Buenos Aires, Argentina, 1911.
1.«La Gaceta Ministerial de Gobierno de Buenos Aires» (en español) (1812). «nros. 23 y 24».
2.«Archivo General de la Nación Argentina» (en español). «AGN, Sala VII, 16-4-7, nº. 1237».
3.Juan Carlos Nicolau (2008). «Manuel José García (1784-1848) - Política y Diplomacia en el Río de la Plata» (en español). Librería Historica, de Emilio J. Perrot, página. 214».







lunes, 19 de agosto de 2024

Premio Contralmirante Manuel José García-Mansilla. La historia del reloj perdido.

          El próximo viernes 4 de octubre de 2024, se festejará un nuevo aniversario de la creación de nuestra querida Escuela Naval Militar. La familia García-Mansilla, concurrirá a la Escuela Naval Militar, sita en Rio Santiago, Provincia de Buenos Aires, para hacer entrega del 78ª premio: Contralmirante Manuel José García-Mansilla”. en el marco de los actos a llevarse a cabo con motivo del 152º aniversario de la creación de dicha institución.

    En dicha ceremonia,  se entregará el galardón - consistente en un reloj naútico - al cadete de III año      Francisco Crouset, quién fuera seleccionado entre sus compañeros por poseer las más altas virtudes militares, en especial aquellas relacionadas con la ética. Para tal fin,  se realizará una formación presidida por el señor Director de la Escuela Naval Militar, Contraalmirante Pablo Basso.

    Este premio fue instituido en el año 1946, por Juan Andrés García-Mansilla, hijo del Contralmirante Manuel José García-Mansilla, con el objeto de mantener vivo el recuerdo de quién tuvo la honra de presidir durante diez años a la Escuela Naval Argentina y para quien: "El porvenir de la Marina era su máxima obsesión y objetivo. Anhelaba verla grande respetada y querida por propios y extraños y a ella entregó sus mejores dones y sus esperanzas", siendo uno de los más altos exponentes de los oficiales de la Armada Argentina a lo largo de su vasta y rica historia.

    Con el grado de Contraalmirante - el más alto de la marina de aquel entonces - en actividad y ejerciendo el cargo de Director de  la Escuela Naval Militar, Manuel José García-Mansilla murió un jueves 18 de agosto de 1910, cuando se le computaban 35 años, 7 meses y 8 días de servicio.

    Durante los años que ejerció la dirección de la Escuela Naval, años 1900 -1905 y 1906-1910, egresaron las promociones N° 26 a 29 y 31 a 35, con un total de 18o oficiales argentinos y 7 extranjeros de Bolivia, Paraguay y Uruguay.

    Fue el primer director que falleció en el ejercicio de su cargo.



        Fue sepultado en el cementerio de Recoleta de la ciudad de Buenos Aires, luego de que el cortejo fúnebre se desplazara por Buenos Aires con una importante escolta naval y recibiera los máximos honores militares. Entre las personalidades que lo despidieron, se encontraba el Contraalmirante Atilio Barilari, que habló en nombre del gobierno nacional, expresando con sentidas palabras:

               "El Contraalmirante García-Mansilla,  factor importante y principal en el número de los que han contribuido a regenerar nuestra marina de guerra, deja una estela luminosa que puede servir de guía a los que están llamados mañana a regir sus destinos, y es por eso que su nombre será por largo tiempo repetido, cada vez que se tenga por delante un problema que resolver sobre su desenvolvimiento futuro, o sobre la aplicación de medios que deban mantenerlo fuerte, ilustrado y eficiente. 

    La distinción que se entrega, tiene su origen en una episodio ocurrido en al año 1878, a bordo de un buque de guerra francés y se lo recuerda con el nombre: “La historia del reloj perdido” ¿Porque?

    Evocar los hechos, nos obliga a remontarnos al año 1878. En aquel entonces una fragata acorazada francesa denominada "La Victorieuse" partió del puerto de Port Said, Egipto y navegaba raudamente rumbo a su destino. No era solo un buque-escuela. Era un crucero a vela y vapor de 4500 toneladas, que zarpó con una misión específica: reprimir una sublevación de presidiarios en Numea, Nueva Caledonia.

       
Fragata blindada "La Victorieuse", nave insignia de la escuadra francesa
del Pacífico Sur al mando del Contralmirante  Abel Aubert du  Petit- Thouars.

    Cuando se encontraba en aguas del Canal de Suez a la medianoche, fue necesario ejecutar cambios en la disposición del velamen. El oficial de guardia en el puente que conducía la maniobra era el Teniente Manuel José García-Mansilla. Inesperadamente, un marinero cayó al agua. Su búsqueda comenzó de inmediato. Iluminándose con faroles García-Mansilla lo divisó y gritó: ¡Hombre al agua!

    ¿Que hacer? Un oficial en servicio no puede abandonar su puesto. Sin embargo, al ver un camarada en peligro, solo dudo un instante. Se arrojó sin más vacilaciones al para socorrer a su subordinado, quién gritaba desesperado solicitando auxilio.

    Mientras tanto, el capitán del buque alertado por la marinería que estaba de servicio, comenzó a realizar una maniobra en círculo para posicionarse cerca de la boya arrojada al mar desde el barco.  Divisaron al joven Teniente argentino, quién había llegado hasta el marinero y comenzaba a arrastrarlo hacia la boya salvavidas.

    Exhaustos llegan a cubierta. El  joven héroe recibió efusivas expresiones de aprobación de los tripulantes del buque. Sin embargo, posteriormente fue confinado en su camarote para analizar su conducta. El abandono del puesto de mando, era una pena que se castigaba con cierto rigor. No obstante la reglamentación vigente, el comandante de la escuadra francesa del Pacífico Sur, contralmirante Abel Aubert du Petit-Thouars,  le hizo saber que apreciaba su acción y que ponderaría las causas que originaron su decisión en una situación tan extrema.

    La fragata retomó el rumbo y continuó su navegación. Pasado el tiempo, arribaron a puerto un domingo. Después de una misa a bordo, el capitán del buque ordenó que todo la tripulación se formara en cubierta para llevar a cabo una ceremonia.

    Se escucha una voz estentórea que con voz marcial dice: ¡Enseigne García-Mansilla, un paso al frente! La mente del oficial aludido era un volcán en ebullición. ¡Llegó mi hora!,  pensaba tristemente. Me aplicarán una sanción ejemplar. ¡No importa, la merezco! Un oficial debe asumir la responsabilidad de sus actos y reflexionaba, no me sentiré tan mal, ya que he salvado una vida. Se cuadró marcialmente ante su comandante y esperó el veredicto.

    Enorme fue su sorpresa, cuando el oficial al mando, comienza a ensalzar la acción llevada a cabo por el oficial García-Mansilla y le comunica que el Presidente de Francia, lo ha condecorado como oficial de  la Legión de Honor en grado de primera clase por su valentía y solidaridad. No menor fue su emoción al escuchar los acordes del himno nacional argentino, que,  en secreto habían ensayado los músicos de la banda para la ocasión..


    Enchido el pecho, una gran emoción lo embarga. Sus ojos están llenos de lagrimas. Su pensamiento vuela hacia quiénes le dieron la vida. Que orgullo sentirá mi padre:  Manuel Rafael García Aguirre!  quién entonces se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de la República Argentina ante el gobierno argentino de los Estados Unidos de Norteamérica. Que alegría inmensa la de mi madre Eduarda Mansilla Ortiz de Rozas, al ver que su “Manuelito”sin dudar, puso en peligro su vida, para salvar la de un semejante.

    Años después, cuando le cupo el honor de conducir la Escuela Naval Militar Argentina, grabó a fuego en los futuros oficiales, una consigna que la Armada Argentina ha honrado permanentemente: "Un hombre de mar nunca abandona a otro hombre de mar en peligro" No importa tiempo de paz o en medio de un conflicto, amigo o enemigo.

    En la paz de su camarote, comenzó a escribir una carta a su madre, para relatarle  lo acontecido:

"Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878

Querida Mamita:

Al momento de mi partida de Port Said, he recibido la agradable noticia de mi promoción al grado de “enseigne" - Teniente de Corbeta -. El Almirante en persona me lo ha comunicado y me dijo que lamentaba no disponer de camarote para ofrecerme y que, si yo lo deseaba, me autorizaba y me dejaba la decisión de desembarcar de inmediato. Le respondí que no tenía inconveniente en permanecer en mi puesto y que podría desembarcar más adelante en Nouméa o en Valparaíso.

Anuncié la noticia a mis camaradas, quienes me felicitaron sin demasiado entusiasmo, pero ello poco importa. Por otra parte, los tranquilicé al decirles que no tenía la intención de ganarme los dos galones ni de considerarme superior a ellos con mi acción. Siempre esperaba mostrarme digno del grado que mi gobierno me confiriese y el azar hizo que una circunstancia se presentara para ello: anoche, mientras navegábamos por el Canal entre Imeliaj y los lagos amargos, un hombre de la tripulación cayó al mar cuando embarcaba en una lancha que se encontraba sobre la borda.

    Fui uno de los primeros en advertirlo, lancé el grito “¡Hombre al agua! Y luego salté. Había dudado unos segundos porque temía que me sobreviniera un ataque como el que me ocurrió en Boulogne y estaba, además, completamente vestido. Pero me sonrojé de haber dudado siquiera un segundo e inmediatamente ya estaba en el agua. Después de algunas brazadas ya arrastraba al hombre, que se recuperaba de su pánico y que, por otro lado, sabía nadar. La boya salvavidas fue utilizada de inmediato y pronto estuvimos ambos sobre ella. La Fragata, que se había detenido, nos envió poco tiempo después una lancha de salvataje.

    De regreso a bordo fui compensado de mi aflicción por los fuertes apretones de mano de mis compañeros, las miradas de admiración de la tripulación y la felicidad que se siente después de haber cumplido con el propio deber. El Almirante me hizo llamar y con algunas palabras me hizo sentir que apreciaba mi acción.

    Sólo hay un inconveniente: mi viejo reloj, que se empapó de agua salada, ha quedado en un estado lamentable. Te lo enviaré a Francia probablemente, si no encuentro buenos relojeros en Suez o en Adén.  Pierdo mi reloj, es verdad. Pero será reemplazado por la medalla de salvataje: hay compensación.

    Gano además la estima de la tripulación y la consideración de mis superiores.

    Te beso tierrnamente, mi querida Mamita, y estoy contento por Papá y por ti de esto que me está sucediendo.

    Tu hijo que te ama.

    Manuelito"



    Por su parte, el Contralmirante Abel Aubert Du Petit Thouars. en carta enviada al Ministro de Marina francés, comentaba el hecho de este modo:

Victorieuse, Canal de Suez, 9 de noviembre de 1878.

Almirante:

Vuestro joven protegido se ha empeñado en justificar la buena opinión que teneís de él. Ayer, marchando en el canal, cayó por la proa un hombre al agua y pasó debatiéndose por el fuerte remanso producido a lo largo del casco por el movimiento del navío en este canal estrecho. García Mansilla, que se hallaba en la toldilla, arrojóse inmediatamente al agua.

Como le manifesté al ministro, el peligro, si no era extremo, era por lo menos grave, y me parece justifica debidamente el pedido de una medalla de salvataje de primera clase que hice para él. Cual me lo dice usted, es un simpático joven.

Ha recibido vuestro despacho anunciándole su nombramiento de alférez de navío pero a mi no me fue comunicado,él desea seguir con nosotros conservando el puesto de sus camaradas, hasta las costas de Chile. Opino que tiene razón.

Adiós almirante, os renuevo las seguridades de mi mas respetuosa consideración.

E Dupetit Thouars.

    A bordo de dicha nave nuestro García-Mansilla recorrió las costas del Mediterráneo, canal de Suez, Australia y mares del Pacífico, llegando a Chile en la época de la guerra con el Perú.

    Tras dos años de navegación regresó a Francia en 1880 por el Estrecho de Magallanes, en la corbeta mixta "Hugon" completando de esa forma la vuelta al mundo. Tenía 21 años, poseía la Legión de Honor y era el segundo argentino en dar la vuelta al mundo, después del Capitán Tomás Espora.

    Es deseo de la familia García-Mansilla, al entregar este premio al abanderado de la Escuela Naval, mantener encendida la llama que inspiró a nuestro antepasado durante toda su vida.



El Teniente Coronel Manuel José García-Mansilla, entrega el premio en el año 1986 al Cadete de III Año
 Carlos María Allievi, hoy Jefe del Estado Mayor General de la Armada Argentina

                                                                                   
    La familia García-Mansilla espera que cada oficial de nuestra armada argentina, se haga merecedor, por su conducta a recibir el honroso homenaje que recibió el Almirante Manuel José García-Mansilla de parte de sus camaradas de armas, con motivo de su muerte prematura: , bajo el título de: "Era un ejemplo de soldado y de cultura" 

"El Contralmirante García-Mansilla,  por sus orígenes de raza representaba con orgullo la continuidad de un nombre histórico, la distinción de su cultura clásica denotaba en él cualidades extraordinarias, sus elevadas condiciones intelectuales anunciaban al hombre destinado a brillar en la ruda carrera que eligiera y de la cual era uno de sus hijos predilectos".


"Digno, altivo, honrado, estudioso, gran caballero, gran militar, vivió rodeado del respeto de todos, entre los cuales brilló siempre y de los cuales fue el primero en la hora crítica de las responsabilidades"


"Los que no conocieron al talentoso Almirante en la lucha de la labor diaria, los que no supieron apreciar su dotes de su preparación vastísima, dificilmente podrán aquilatar en su justo valor, lo que representa esta pérdida, ella nos deja un vacio que no será llenado por mucho tiempo desgraciadamente"


"Severo en la disciplina, pero afable y circunspecto, conocedor de todo lo que se necesita para llegar a la meta de las aspiraciones mas nobles, era un maestro verdadero, el confidente de los alumnos que el Estado le confiara, para imprimir en esas almas jóvenes el hálito superior de energías y grandezas, mostrándoles  una vida de honor y el ejemplo sin reproches de una conciencia pura"

Es el mejor epitafio al que puede aspirar un marino.

    Estas palabras resumen la personalidad de nuestro querido antepasado. Esa es la meta que creemos deben buscar quienes aspiran a formar parte del cuadro de oficiales de nuestros hombres de mar. Nosotros sus descendientes, entregamos este reloj, convencidos que el camino elegido por quién inspiró este galardón debe iluminar la vida de todo oficial de marina. Esperamos que ese futuro oficial que recibe hoy el premio comience o continue una estirpe que enorgullezca a sus descendientes y a la armada argentina.

(1) Boletín del Centro Naval de agosto 1910 - Tomo XXVIII, Número 321 


CONTRAALMIRANTE MANUEL JOSÉ GARCÍA-MANSILLA. 114° ANIVERSARIO DE SU MUERTE




     El 18 de agosto se cumplió el 114° aniversario de la muerte de este ilustra marino de nuetra querida ARMADA ARGENTINA.

    El óleo que ilustra este recuerdo, es obra de pintor Boni, y se encuentra en cuarto piso del Centro Naval en el 4° piso en el salón que lleva su nombre.
    Nació en Buenos Aires el 17 de febrero de 1859. Fue bautizado privadamente por el Presbítero Roque Mazeyra por encontrarse en peligro de muerte. Posteriormente el Canónigo Arcediano Felipe Elortondo le impuso óleo y crisma, el domingo 11 de diciembre de 1859- día de cumpleaños de su madre- , en la entonces Catedral Sud de San Ignacio, siendo sus padrinos, Guillermo Rawson y su abuela Agustina Ortiz de Rozas. (Libro de bautismos 5, folio 241, año 1859).
    Fue un Oficial de la Armada Argentina de fines del Siglo XIX, formado en los principios y virtudes de la marina de los tiempos legendarios, de esas épocas que tenían el sello indeleble del heroísmo de los caballeros del mar.
    Por sus méritos personales y profesionales, fue distinguido por la República Francesa con el grado de "Caballero" de la Orden Nacional de la Legión de Honor por acto de arrojo y valentía. Condecorado por el rey Humberto I de Italia como "Comendador" de la Orden al Mérito de la Corona Italiana por sus "destacados servicios en la carrera militar”.
    Condecorado por el gobierno francés con la Orden de las Palmas Académicas como “Officier de l’Instruction Publique” el 20 de marzo de 1910.
    En su carrera naval en constante ascenso, se le asignaron diversas responsabilidades, prestando servicios al comando de distintos navíos, enseñando como profesor de torpedos de la Escuela Naval, como Subdirector de la Estación General de Torpedos, más tarde al crearse la Dirección General de Torpedos por decreto del Presidente Carlos Pellegrini asumió la dirección de dicha dependencia naval, comandó la División Naval de Bahía Blanca, ejerció el cargo de Comandante de la Flota de Mar en tres oportunidades, formó a los futuros oficiales como Comandante Director de la Escuela Naval Militar durante una década y finalmente dio a conocer el profesionalismo de su institución como Comandante de la Brigada de Marina que representó a la Armada en los festejos conmemorativos del Centenario Argentino en 1910.
    Alcanzó la cúspide de la Armada Argentina al ser honrado con el cargo de Jefe del Estado Mayor General de esa querida institución naval por decreto del Presidente de la Nación José Evaristo Uriburu del 26 de agosto de 1895.
    Como expresa el Capitán de Navío Guillermo Oyarzábal, distinguido historiador naval en su obra: “La sola presencia de García-Mansilla y las nuevas promociones insuflaban aires de cambio a la conducción de la Armada y colmaba los espíritus de las razones para renovar esfuerzos en el camino del crecimiento.
    Murió en paz del Señor el 18 de agosto de 1910.

    Las repercusiones de su muerte

    El Contraalmirante Atilio Barilari, que habló en nombre del gobierno nacional, dijo entre otras cosas:
"El Contraalmirante Manuel José García-Mansilla, fue factor importante y principal en el número de los que han contribuido a regenerar nuestra marina de guerra, deja una estela luminosa que puede servir de guía a los que están llamados mañana a regir sus destinos, y es por eso quesu nombre será por largo tiempo repetido, cada vez que se tenga por delante un problema que resolver sobre su desenvolvimiento futuro, o sobre la aplicación de medios que deban mantenerlo fuerte, ilustrado y eficiente"
    El Capitán de Navío Manuel Barraza dijo en su despedida:
"La Marina sentía un legítimo orgullo teniendo entre sus filas a un hombre de tanto valor científico que, sin duda alguna hubiera hecho honor a las marinas más prestigiosas del mundo por la solidez de sus conocimientos y sus compañeros de armas que habíamosaprendido a estimarle y quererle por su valor intrínseco y que esperábamos hoy, mucho más que antes fulgurar los destellos brillantes de su inteligencia clara y bien nutrida, que le era proverbial, generamos el hondo pesar de verlo bajar a la tumba, tronchándose de un solo golpe todas las ilusiones de un hombre joven, patriota, bueno y sano, todas sus esperanzas para un futuro cercano, y todas las esperanzas cifradas en él por sus camaradas, a favor de la marina nacional"
    El periódico “El Diario” de Buenos Aires del 19 de agosto de 1910, publicó una sentida carta enviada por el Ingeniero Luiggi, enviada al director del periódico “La Patria degli italiani” que quiero compartir con mis lectores:
    “Me encuentro traspasado de dolor por la inmensa pérdida del ilustre amigo Almirante Manuel José García-Mansilla, tan súbita y y cruelmente robado a la Patria, que era el sueño de sus pensamientos, a la Marina y a la Ciencia que eran para él un culto, a los amigos que lo adoraban y a Italia a la que él amaba con afecto sincero y profundo. No sabría cómo corresponder a su deseo de ilustrar la experimentada acción del llorado Almirante en la construcción del Puerto Militar de Bahía Blanca. Puedo decirle únicamente que el voto de García-Mansilla, entonces Jefe del Estado Mayor de Marina, fue decisivo, porque tenían en él una fe completa, que nunca fue desmentida por el entonces presidente de la República Don José Félix Uriburu y el ministro de Guerra y Marina Ingeniero Guillermo Villanueva.
    “El inolvidable almirante, quería una flota compuesta de buques de poderoso armamento, bien acorazados, con máquinas poderosas y amplias carboneras, las que dado su gran radio de acción habían de ser naves de gran inmersión que pudiesen siempre entrar y salir del puerto sin preocuparse si la marea estaba alta o baja o si soplaba el “pampero” o el “viento del norte. Debía ser un puerto con suficiente profundidad de agua en todo tiempo y por esa razón debía establecerse en el Atlántico. De aquí, la elección del amplio y profundo estuario de Bahía Blanca, para la ubicación del Puerto Militar. Fue aquí cuando el almirante García-Mansilla tuvo clara la visión de los futuros destinos de la flota y nace de la adquisición del “San Martín” y el “Garibaldi”, la formación de la moderna flota argentina inspirada en criterios prácticos que la experiencia de la batalla de Tsushima confirmó brillantemente.”
    El diario La Prensa, lo despidió diciendo:
"La marina argentina está de duelo por el inesperado fallecimiento de uno de sus oficiales superiores, tal vez el más ilustrado…"
    El periódico "El Diario" manifestó:
"Era tan alto y tan legítimo el prestigio de este hombre de ciencia y de guerra, eran tan salientes sus méritos y tan grandes las esperanzas que el país tenía cifradas en su patriotismo, su abnegación y en su saber, que la prensa entera, sin distinción de ideas, ha condensado en una sola frase y en un solo concepto, el dolor intenso causado por esta pérdida irreparable (...) La Escuela Naval, los jóvenes cadetes que serán mañana los jefes superiores de la Armada, han velado el cadáver de su director, de su maestro, de ese noble jefe que fue ejemplo viviente de pundonor, de altivez y de justicia; y allí han podido, recogiendo el espíritu, prometerse imitar las virtudes del capitán y del caballero que se fue para siempre"
    El General Pablo Riccheri lo llamó:
"El primer hombre de ciencia de la Armada"
    El Ingeniero Santiago Barabino, en representación de la "Sociedad Científica Argentina", dijo:
"Grande es la pérdida sufrida por el país con la desaparición del Contraalmirante García-Mansilla, pues hoy que la fatalidad lo ha eliminado del mundo de los vivos, puede decirse sin menoscabo para nadie, que era el más elevado exponente intelectual de nuestra Armada, el más docto marino que poseía la Nación. Su pericia naval, su competencia técnica, han sido demostradas brillantemente por él en los elevados cargos que ejerciera en la administración y comando de nuestra escuadra"
    El Centro Naval lo recordó publicando en su Boletín de agosto de 1910 con el título "Era un ejemplo de soldado y cultura" en el cual afirmaba del difunto Contraalmirante:
“La abnegación hasta el sacrificio de sus ideales, la nobleza de sentimientos, el valor de las amargas responsabilidades, hacían de él el tipo perfecto de soldado; la inteligencia superior educada en el continuo estudio, la preparación nunca discutida, fruto de su talento privilegiado, formaban al hombre de ciencia. Severo en la disciplina, pero afable y circunspecto, conocedor de todo lo que se necesita para llegar a la meta de las aspiraciones más nobles, era un maestro verdadero, el confidente de los alumnos que el Estado le confiara, para imprimir en esas almas jóvenes el hálito superior de energías y grandezas, mostrándoles una vida de honor y el ejemplo sin reproches de una conciencia pura. Digno, altivo, honrado, estudioso, gran caballero, gran militar, vivió rodeado del respeto de todos, entre los cuales brilló siempre y de los cuales fue el primero en la hora crítica de las responsabilidades. Los que no conocieron al talentoso Almirante en la lucha de la labor diaria, los que no supieron apreciar sus dotes de su preparación vastísima, difícilmente podrán aquilatar en su justo valor, lo que representa esta pérdida, ella nos deja un vacío que no será llenado por mucho tiempo desgraciadamente"
FUENTES:
*Manuel Rafael García-Mansilla y Guillermo Cornejo García-Mansilla . Premio Contraalmirante Manuel José García-Mansilla. Editorial Virtudes. Salta. Año 2023.
*Guillermo Oyarzábal "Los marinos de la Generación del Ochenta". Evolución y consolidación del poder naval (1872-1902). Página 248/249, Emecé Editores. Memoria Argentina. Buenos Aires. Año 2015.
*Por Jorge Rafael Bóveda. "García-Mansilla, un marino de fin de siglo" Por Jorge Rafael Bóveda. Revista "Todo es Historia" Nº 516, julio de 2010. Buenos Aires. Página 35.
* Suplemento del Boletín del Centro Naval Nº 827, "En homenaje a su primer Presidente con motivo de cumplirse 100 años de su fallecimiento" pág. 29.
*Boletín del Centro Naval, Tomo XXVIII, Número 321 de agosto de 1910.
* "El Diario", Buenos Aires, 19 de agosto de 1910.
Manuel Rafael 

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