jueves, 17 de junio de 2010

UNA EXCURSION A LOS INDIOS RANQUELES EN FRANCÉS.

La obra cumbre de Lucio V. Mansilla, escrita en 1870, es una gran crónica sobre la vida en la frontera. Hoy, su traducción en París es otra historia para contar.


En su casa de París, Lucio Victorio Mansilla decidió hacer una corta confesión a un sacerdote. "Padre, en mi vida, yo maté a algunos hombres y amé a numerosas mujeres. Es todo", dijo el pecador. Era el 8 de octubre de 1913 y pocas horas después, Mansilla murió. Ahora, después de 95 años, con la traducción al francés de "Una excursión a los indios ranqueles" -su obra fundamental en la literatura argentina- Francia retribuye al escritor, militar y ensayista argentino aquel amor por la cultura francesa. La obra fue traducida al inglés hace medio siglo, pero no se conocía hasta ahora en París. Esta edición francesa era un "deber de familia", así lo tomó Odile Begue, una argentina de la familia de los banqueros Supervielle, que llego a los 19 años a París por las mismas razones culturales que Mansilla. Begue fue la esposa del pintor Leopoldo Torres Agüero, es madre de dos hijos y hoy está casada con Alberto Girondo, traductor y sobreviviente de los horrores de la ESMA. Alberto es pariente directo de Lucio Mansilla y su bisabuelo es Carlos Girondo, hermano de Oliverio, el famoso escritor. Odile Begue decidió traducir este clásico argentino "cueste lo que cueste" y así encontró a Christian Bourgois, famoso editor de literatura extranjera y también emparentado con Mansilla. Pero quien hace posible esta edición es una mecenas franco-argentina, María Rosa Bemberg, otra descendiente directa de Mansilla, que ya en 1989 patrocinó en Emecé una edición de la obra. Desde esta semana, dos mil ejemplares de "Une excursion au pays des ranqueles" están en las librerías de París. La heroína de esta aventura literaria es la incansable Odile Begue, quien después de transpirar con muchas páginas, descubrió que lo suyo es la traducción literaria.

-¿Cómo surgió la idea de traducir este libro al francés?

-La tuve desde siempre. Trabajé para un librero con traducciones de español antiguo y además traduje un libro importante del psicoanalista Horacio Etchegoyen. Es el momento de intentar traducir "Ranqueles", me dije. Me tiré al agua y tuve mucho apoyo de mi prima, la poeta Silvia Baron Supervielle. Mi marido, Alberto Girondo, me ayudó mucho con los términos del campo. Juan Carlos Garavaglia, un especialista en el siglo XIX, hizo el prefacio.

-¿Cómo logró convencer a un francés para editarlo?.

-Yo quería que lo hiciera Christian Bourgois, un gran editor francés de literatura extranjera, que era pariente de Mansilla y murió a fines de diciembre de 2007 pero alcanzó a ver el libro casi terminado. Me faltaba la financiación porque es un libro que salió muy caro. La conseguí a través de María Rosa Bemberg -Rosine- que también es descendiente de Mansilla. Al final es como una historia de familia. Al principio, Bourgois era reticente. Pero muchos amigos míos le insistieron. El aporte de Rosine Bemberg fue importante, ese dinero decidió a Bourgois.

-¿Por qué le puede interesar Mansilla al público francés?.

-No sé. Bourgois tiene buena distribución con Editions du Seuil. Mansilla adoraba París, aquí murió. Viajó 17 veces en su vida a Europa, también a la India. Su libro se tradujo en Inglaterra y los Estados Unidos en los años 50 pero no en Francia, los franceses no traducen, son reacios. Hacerlo era como un deber familiar.

-¿Hubo resistencias en la familia Bemberg para editar el libro?.

-Rosine me decía "¿Qué demonios les importa a los franceses este libro? Nadie lo va a comprar". Las hijas decían lo mismo, no veían cuál era el interés. La convencí a Rosine de que lo que se invertía en cultura no era dinero tirado por la ventana. Y porque ella era, además, pariente de Mansilla.

-¿Mansilla era conocido como intelectual en París?

-Conocía a Montesquieu, iba al College de France, publicó dos libros aquí, "Estudios morales" era uno. El estaba vinculado a Francia. Tenía esa relación que su generación y su clase social establecieron con la cultura francesa.

-Los críticos literarios han caracterizado a Mansilla como un vanguardista en su clase social, literariamente menos reaccionario que José Hernández...

-Mansilla es muy moderno. Su aprehensión de la sociedad argentina, su visión de los indios, su sentido de equidad, su necesidad de integrarlos y no exterminarlos -como sucedió- eran sus principales características. No era un marginal porque participaba de todo. Pero era muy original y excéntrico para su época. Eso le impidió llevar una carrera politica. No se callaba la boca.

-¿Como lo veían sus familiares?.

Era muy amigo de su hermana, Eduarda Mansilla, excéntrica como él. Los hijos murieron muy jóvenes y tuvo una vida familiar dramática. Estaba casado con una prima hermana, pero su historia estaba llena de amoríos.

-¿Cómo explica que en la Argentina de posguerra civil, él no tuviera una visión reaccionaria de la sociedad, los indios y gauchos?

-No fue un reaccionario. Tiene una visión muy crítica de la política de Sarmiento, se pelea con él y equipara la sociedad india con la argentina cristiana. Cuando compara el rancho de un gaucho y el toldo de un indio, él dice que se supone que el gaucho es civilizado y el indio es un bárbaro. En el terreno se comportan exactamente como lo contrario. Supongo que su libro debe haber sido un escándalo en su época.

-En el libro, Mansilla trata de explicar la convivencia que había entre los indios, los hombres blancos de la frontera y los malones, que se habían convertido en expediciones económicas.

-Exacto, eso es lo que explica muy bien Garavaglia en el prólogo de esta traducción. Para ellos era una forma de sobrevivir. Es el contraste entre dos modelos económicos: el estilo nómade de los indios, su orfebrería; y el modelo del campo de ganadería y cultivo. Si los cristanos hubiesen enseñado a los indios a trabajar, hubiera sido una forma de insertarlos en la sociedad.


-¿Desdiaboliza a los ranqueles ?

-Sí, él relata todo ese mundillo de los cautivos y los refugiados políticos en las tolderías después de las guerras civiles. Relata esa sociedad de frontera, marginal.

-¿Cuánto hay de militar en Mansilla y cuánto de intelectual?.

-Eso es lo que hace fascinante al personaje. Es muchas cosas a la vez. Es uno de los primeros que trae a la luz el mundo de los gauchos y de la injusticia que sufren.

Fuente: Diario "Clarín" Buenos Aires, Argentina. Sábado 23 de febrero de 2008.
Entrevista a Odile Begue, traductora literaria. Por: María Laura Avignolo, corresponsal de dicho matutino en París.


Une excursion au pays des Ranqueles - Lucio Victorio MANSILLA

Extrait du « Une excursion au pays des Ranqueles » de Lucio V. Mansilla,
traduit de l'espagnol (Arrgentine) par Odile Begué.

Dédicace. – Les aspirations d'un tourist. – Les goûts au fil des ans. – Pourquoi un père se querelle avec son fils. – Qui sont les Ranqueles. – Un traité international avec les Indiens. – La théorie des extrêmes. – Où se situent les frontières de Córdoba et les terres comprises entre les ríos Cuarto et Quinto. – D'où part le chemin du Cuero.

Je ne sais où tu es, ni où te trouvera cette lettre et celles qui suivront, si Dieu me prête vie et santé.
Voilà longtemps que j'ignore où tu habites, que je suis sans nouvelles de toi; et c'est uniquement parce que le cœur me dit que tu es en vie, que je crois que tu poursuis tes pérégrinations de par ce monde, et que je ne perds pas espoir de partager avec toi, à l'ombre d'un vieux caroubier vermoulu ou parmi les hautes herbes au bord d'une lagune ou sur les berges d'un ruisseau, un churrasco de guanaco, ou de biche, ou de jument, ou de chat sauvage, ou une picana d'autruche, que j'aurai attrapée aux boleadoras, qui m'a toujours paru le morceau le plus savoureux. 

À propos d'autruche, après avoir parcouru l'Europe et l'Amérique, vécu comme un marquis à Paris, et comme un guaraní au Paraguay; mangé de la mazamorra dans le Río de la Plata, du charquicán au Chili, des huîtres à New York, des macaroni à Naples, des truffes dans le Périgord, du chipáà Asunción, j'ai souvenir que l'une des grandes aspirations de ta vie était de manger une omelette d'œufs de ce volatile de la pampa à Nagüel Mapo, qui veut dire Lieudit du Tigre.

Les goûts se simplifient au fil des ans, et il se produit un curieux phénomène social depuis que le monde est monde. Le macrocosme, c'est-à-dire l'homme collectif, passe son temps à inventer des plaisirs, des mets délicats, des besoins, et le microcosme, l'homme individuel, à lutter pour s'affranchir des tyrannies de la mode et de la civilisation.

À vingt-cinq ans, nous sommes esclaves d'un nombre incalculable de choses superflues. Ne pas avoir de gants blancs, frais comme la romaine, est une grande contrariété, et peut faire rater un mariage au jeune homme le plus accompli. Combien n'ont-ils pas souvent cessé de manger et sacrifié leur estomac sur l'autel du bon goût!

À quarante ans, lorsque la bise et le froid de l'hiver de la vie ont commencé à faner le teint et à blanchir les cheveux, les besoins augmentent, et pour un pot de cold cream, ou un paquet de cosmétiques, que ne ferait-on pas?

Plus tard, tout revient au même; avec ou sans gants, avec ou sans retouches, «fût-il vêtu de pourpre, un singe est toujours un singe».

La nourriture la plus naturelle, la plus simple, la plus inoffensive, il n'y a rien de mieux : point de plats épicés, point de truffes. Le puchero est la seule chose qui n'est pas nocive, qui n'est pas indigeste, qui n'irrite pas.
Dans un autre ordre d'idées, le phénomène se vérifie également. Il est des races et des nations créatrices, des races et des nations destructrices. Et, néanmoins, dans l'irrésistible corso e ricorso des temps et de l'humanité, le monde avance; et une inquiétude fébrile pousse incessamment les mortels de perspective en perspective, sans que jamais l'idéal ne meure.

Eh bien, en arrêtant ici l'exorde, je vais te dire,
Santiago, mon ami, que je t'ai devancé.
Je présume que tu ne m'en voudras pas pour cela, en te laissant dominer par un sentiment d'envie.
N'oublie pas qu'un jour tu m'as dit, en blâmant ton père avec lequel tu t'étais disputé :
— Sais-tu pourquoi le vieux m'en veut? Parce qu'il m'envie que je sois allé au Paraguay et lui pas.

Le fait est que mon étoile militaire me confia le commandement des frontières de Córdoba, qui étaient les plus dévastées par les Ranqueles. Tu sais déjà que les Ranqueles sont ces tribus d'Indiens araucans qui, ayant émigré à différentes époques du versant occidental de la cordillère des Andes vers le versant oriental, et traversé les ríos Negro et Colorado, sont venues s'établir entre le río Quinto et le río Colorado, à l'est du río Chalileo.

Dernièrement, j'ai conclu un traité de paix avec eux, que le président a approuvé, à charge de le soumettre au Congrès.
Moi, je croyais que, s'agissant d'un acte administratif, ce n'était pas nécessaire.
Un pauvre colonel, que sait-il des procédures constitutionnelles?
Le traité ainsi ratifié, certaines difficultés surgirent quant à son exécution immédiate.
Cette circonstance, d'une part, une certaine inclination pour les équipées hasardeuses et lointaines, de l'autre, le désir de voir de mes propres yeux ce monde que l'on appelle Tierra adentro, afin d'en étudier les usages et les coutumes, les besoins, les idées, la religion, la langue, et reconnaître par moi-même le terrain où un jour, peut-être, devront marcher les forces qui sont sous mes ordres – voilà ce qui me décida, il y a peu et contre une foule de gens qui se disaient connaisseurs des Indiens, à m'aventurer jusqu'à leurs campements, et à manger, avant toi, à Nagüel Mapo, une omelette d'œufs d'autruche.

Notre inoubliable ami Emilio Quevedo avait coutume de me dire, lorsque nous vivions tous deux au Paraguay, vêtus du costume léger des criollos et les parodiant pour autant que nous le permettaient notre ingénuité et nos talents d'imitateurs : «Lucio! Après Paris, Asunción!» Moi, je dis : «Santiago, après une omelette d'œufs de poule frais au “Club del Progreso”, une omelette d'œufs d'autruche sous la tente de mon compère le cacique  «Baigorrita.»

On aura beau dire, si le bonheur existe, si nous parvenons à le concrétiser et à le définir, c'est dans les extrêmes qu'il se trouve. Je comprends les joies du riche et celles du pauvre; les joies de l'amour et de la haine; les joies de l'anonymat et de la gloire. Mais, qui saurait comprendre les joies du juste milieu; les joies de l'indifférence; les joies d'être n'importe quoi?
Je comprends que l'on puisse dire : «J'aimerais être Leonardo Pereira, un potentat de la finance.»
Mais que l'on dise : «J'aimerais être l'épicier du coin, don Juan ou don Pedro, un prénom quelconque, sans patronyme connu», ça non.
Je comprends que l'on puisse dire : «Je voudrais être cireur de bottes ou vendeur de billets de loterie.»
Je comprends l'amour de Juliette et de Roméo, de même que je comprends la haine de De Silva pour Hernani, et je comprends aussi la grandeur du pardon.

Mais je ne comprends pas les sentiments qui ne répondent à rien d'énergique, ni de fort, à rien de terrible ou de tendre.
Je comprends que quelqu'un sur cette terre puisse dire : «Je voudrais être Mitre, l'enfant chéri de la fortune et de la gloire, ou sacristain de San Juan.»
Mais que quelqu'un dise : «Je voudrais être le colonel Mansilla», ça je ne le comprends pas, car, enfin, ce jeune homme, qui est-il?
C'est au général Arredondo, mon chef immédiat à l'époque, que je dois, cher Santiago, le plaisir immense d'avoir mangé une omelette d'œufs d'autruche à Nagüel Mapo, d'avoir touché les extrêmes une fois de plus. Sans son consentement, je serais resté sur ma faim et ne t'aurais pas devancé.
Je lui serai toujours reconnaissant d'avoir eu envers moi cette déférence, et de m'avoir fait savoir qu'il considérait mon entreprise comme très risquée, me prouvant par là que mon sort ne lui était pas indifférent. Seuls ceux qui ne sont pas des amis peuvent accepter qu'un homme meure pour rien... et dans l'anonymat.
La nouvelle ligne de frontière de la province de Córdoba n'est plus là où tu l'as laissée, lorsque tu es passé en allant à San Luis, où tu as eu le privilège de rencontrer cet individu qui te disait un jour, au Morro :
— Moi, je ne souhaite pas, monsieur don Santiago, visiter l'Europe pour connaître le Crystal Palace, ni Buckingham Palace, ni les Tuileries, ni le London Tunnel, mais pour voir ce Septentrion, ce Septentrion!
La nouvelle ligne passe par le río Quinto, c'est-à-dire qu'elle a avancé de vingt-cinq lieues et que l'on peut enfin traverser le río Cuarto à Achiras sans faire de testament et se confesser.
Quelques milliers de lieues carrées ont été conquises.
Que de terres propices à l'élevage du bétail sont celles comprises entre le río Cuarto et le río Quinto!
L'orge, le vesceron, le trèfle, les graminées y poussent frais et luxuriants parmi l'herbe drue; d'importantes gorges comme celles du Gato, de longs et abondants cours d'eau comme Santa Catalina et Sampacho, des lacs inépuisables et profonds comme Chemenco, Tarapendá et Santo Tomé constituent une source de richesse d'une valeur inestimable. 

J'ai moi-même relevé, au brouillon, le croquis topographique de ce territoire immense, désert, qui invite au travail, et je compte le publier prochainement pour l'offrir, accompagné d'un mémoire, à l'industrie rurale.
J'ai parcouru plus de six mille lieues à cheval, pendant un an et demi, afin de l'explorer et de l'étudier.
Il n'est guère de cours d'eau, de source, d'étang, de bois, de dune que je n'aie visités personnellement pour en calculer moi-même la position approximative et devenir baqueano, sachant que le premier devoir d'un soldat est de reconnaître d'un bout à l'autre le terrain où il lui faudra un jour opérer.

N'est-il pas de plus piètre figure que celle d'un chef avec des responsabilités, livré à un pauvre paysan qui le guidera correctement mais ne lui suggérera pas la moindre idée stratégique?
La nouvelle frontière de Córdoba commence aux confins de San Luis, quasiment sur le méridien qui passe à Achiras, situé sur les derniers contreforts de la sierra, et, longeant le río Quinto, elle s'étend jusqu'à la Ramada Nueva, baptisée ainsi par moi et Trapalcó par les Ranqueles, ce qui signifie : eau de totora, trapal étant la totora et co, l'eau.

La Ramada Nueva, ce sont les effluents du río Quinto, vulgairement dénommés la Amarga.
De la Ramada Nueva, et en allant chercher sur la droite la frontière sud de Santa Fe, la ligne passe par la Laguna n° 7, appelée ainsi par les chrétiens, et Potálauquen par les Ranqueles, c'est-à-dire grand lac : potá,grand et lauquen, lac.
En suivant le plan judicieux des Espagnols, j'ai établi cette frontière en installant les principaux forts sur la rive sud du río Quinto.

S'il s'était agi d'une frontière internationale, cela aurait constitué une erreur militaire, car les obstacles doivent toujours être placés à l'avant afin que ce soit l'ennemi qui, le premier, ait à les franchir.
Mais dans la guerre contre les Indiens, le problème change d'aspect, ce qu'il faut renforcer contre cet ennemi-là, ce ne sont pas les obstacles pour les empêcher de pénétrer, mais pour les empêcher de se retirer.
Le principal fortin de la nouvelle ligne de frontière sur le río Quinto s'appelle Sarmiento. De là part le chemin qui, en passant par la Laguna del Cuero, fort connue des chrétiens, conduit à Leubucó, centre des campements ranquéliens.
De là, je me mis en route.
Je poursuivrai demain.
Aujourd'hui, je me suis arrêté sur certains détails en pensant qu'ils ne manqueraient pas de t'intéresser.
Si le public auquel je présente cette carte partageait ce sentiment, je pourrais aller me coucher, tranquille et satisfait comme un collégien qui a bien étudié sa leçon et la connaît.
Comment le savoir?
Nous croyons tant de fois faire rire avec un mot d'esprit et l'auditoire reste de marbre.
C'est pourquoi toute la sagesse humaine se trouve exprimée dans l'inscription du temple de Delphes.

Fuente: El presente extracto en francés, fue publicado por "Christian Bourgois editeur" de propiedad de nuestra primos franceses, para dar a conocer la obra de nuestro tío tatarabuelo el General Lucio Victorio Mansilla:  "Una excursión a los indios ranqueles"  traducida al francés por Odile Begué.

miércoles, 16 de junio de 2010

DANIEL GARCÍA-MANSILLA. Embajador de la República Argentina en España y Portugal. (1927-1939)

Queremos compartir con nuestra familia y personas interesadas en nuestro blog, un artículo publicado por la revista Blanco y Negro, en su edición del 12 de febrero de 1928, en su página 56, bajo el título: "Nuevos Embajadores". Dicha revista ilustrada española fue fundada en 1891 por Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio y fue la base de la editorial Prensa Española, editora del diario ABC de Madrid.

Es un orgullo que uno de nuestros antepasados haya merecido tales conceptos, al arribar a España en 1928 en su condición de representante máximo de nuestro país. No es común en el mundo diplomático que un nuevo embajador sea recibido con tanto elogio.

"Don Daniel García-Mansilla, nuevo embajador de la República Argentina ante el gobierno de España, es una de las más relevantes personalidades de la diplomacia de su país y pertenece a una de las ilustres familias argentinas de origen hispánico."

"Su bisabuelo paterno, fue militar, oriundo de Castilla La Vieja, descendiente de Juan García de Saavedra, entroncado con las familias de los Duques de Rivas y Sotomayor. Su abuelo, Manuel José García,  fue el primer Ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores, fundador del crédito público y su padre Manuel Rafael García, fue ministro en Washington, Londres  y Viena. Por parte de madre, el ilustre diplomático es sobrino nieto del dictador Juan Manuel de Ortíz de Rozas y sobrino bisnieto del Conde de Poblaciones, del primer capitán general de Buenos Aires y del Gobierno de Chile. Una sobrina de éste, que llevaba el título de Condesa de Chinchón, casó con el infante Luis Alfonso de Borbón y Farnesio, undécimo hijo de Felipe V."

"El señor García-Mansilla, está casado con una ilustre dama, doña Adela Rodríguez Larreta, descendiente del fundador de Montevideo, marqués de San Felipe y de su primer gobernador el mariscal español, don José Joaquín de Viana. Es hermana del ilustre escritor argentino, Enrique Rodríguez Larreta, autor de La Gloria de don Ramiro, y ex ministro de la Argentina en París, donde sustituyó al actual Presidente de la República, Sr. Alvear."

"Durante su carrera diplomática, el señor García-Mansilla ha desempeñado los cargos de secretario encargado de Negocios y ministro de su país en Austria, Italia, Bélgica, Alemania, Brasil, Perú y Chile y, últimamente en Roma, donde su acertadísima labor fue premiada por su Gobierno, con la Embajada en Madrid. El pontífice le ha concedido la gran Cruz de la Orden de San Gregorio ; pertenece también a la Orden de Pio IX."

"Aparte de su labor política, muy importante siempre, el señor García-Mansilla es un cultivador de la letras; con el seudónimo de André de Luján ha publicado varias poesías, que han hecho que su nombre sea muy estimado en el mundo literario de su país."

"Por su cultura, por su actividad, por su amor a España, tierra de sus antepasados, es de esperar que el nuevo embajador ,ha de realizar una labor beneficiosa  material y espiritualmente para los dos países, España y Argentina, cada día mas unidos por estrechos lazos."

Fuente: Blanco y Negro. Madrid 12 de febrero de 1928, página 56.

domingo, 16 de mayo de 2010

DE VISITA AL PUEBLO DE ROZAS EN EL VALLE DE SOBA, PROVINCIA DE SANTANDER, CANTABRIA, ESPAÑA, CUNA DE LOS ORTIZ DE ROZAS DE ARGENTINA.

Por Ángel Campo López.

Es conocida por muchos cántabros la belleza singular e intacta del Valle de Soba, el más extenso de nuestra región; pero pocos pueden imaginar la importancia que dentro del mismo tiene el pueblo de Rozas. Ubicado en un enclave escarpado, dentro de un relieve accidentado, como todo su alrededor, atesora este ancestral pueblo, una magnífica geografía y un rico pasado histórico, que lo distingue del resto de los que componen el entorno del que forma parte.


Al acercarnos, transitando la ruta N-629, procedentes de la Autovía del Cantábrico ( A-8), a la altura de la Cueva de Covalanas, dejando atrás la Villa de Ramales de la Victoria y al inicio del Puerto de Los Tornos, tomamos un camino a la derecha (CA-256) para entrar al valle, por una carretera de montaña de traza muy firme, cuidada y bien señalizada, con una impresionante concentración de curvas muy pronunciadas; talladas en una masa rocosa y calcárea de aspecto colosal, de lo que antaño fuera un camino de herradura o senda para el ganado, pero que supone un acceso natural al amparo del Río Gándara; curso fluvial que cruzamos a través de un estrecho puente de piedra girando a la derecha en la localidad de Casatablas para tomar la ruta (CA-669) A partir de allí, comenzamos a transitar un camino ascendente durante algo más de 3 Km. La subida es impresionante, con continuos tornos y gran estrechez en la calzada recientemente reparada; lo más aconsejable es mantener la marcha en segunda velocidad y rezar para que no transite en descenso otro vehículo y tener que dilucidar como cruzarse con él; eso sí, aconsejamos sin dudar, poner la primera velocidad en las curvas, donde al salir de ellas parece que se va a tocar el cielo; es preferible no mirar para abajo. En cuanto al descenso, mejor no contarlo, solo hacerlo con cuidado y disfrutando la belleza que nos circunda.


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En lo alto emerge el pueblo de Rozas con sus praderías de verde intenso, sus ricos pastos bien soleados abierto a los vientos que ofrecen magníficos contrastes de luz. Que cuadro más agreste ¡Cuanta belleza¡ El pueblo tiene como actividad principal la ganadería de montaña, (vacuno y lanar) y ostenta sus callejas hormigonadas y estriadas, para que no patinen los vehículos, y de tanto en tanto manchas de estiércol quedan como muestra del trasiego frecuente de los animales, grabando así, un sello inequívoco a una de las estampas más típicas de antaño, que evoca el pasado de nuestra vieja y querida Montañas de Burgos.


Dentro de ese marco tan singular, esculpido entre tanta diversidad, con una naturaleza agreste y montaraz que abriga a los dos núcleos urbanos del pueblo, dispersos entre sí; se caracteriza una belleza arquitectónica propia de casas con balcón y solana, tan típicas de nuestra tierra cántabra; con sus tapias, piedras de sillería y escudos de armas; que evocan ancestrales linajes y pasadas grandezas. Hay en el pueblo una buena cantidad de casas antiguas con esquinales trabajados en perfecta geometría, pórticos y piedras talladas con escudos heráldicos familiares. La mayor parte de ellas bien conservadas o restauradas, unas pocas se hallan en ruinas o en vías de desaparición; con las piedras derrumbadas como mudos testigos del transcurso del tiempo; tal es el caso de la antiquísima Torre de Trueba, propiedad de Bartolomé Ortiz de Rozas y García de Villasuso, bautizado en Rozas el 4 de noviembre de 1689, Regidor de Rozas, Diputado y Procurador General del Valle de Soba en 1714, bisabuelo del Brigadier General Juan Manuel Ortiz de Rozas, que gobernó la Argentina durante más de veinte años.


Decir que el pueblo impresiona es poco, me animo a afirmar que llega a embrujar, por la carga histórica que conmueve y emociona; por la rudeza de las huellas causadas por el inexorable paso del tiempo y por el arduo trabajo y la dificultad de sus pobladores que, a diario, desempeñan sus labores en busca de su sustento. No es difícil imaginar a Rozas en los siglos XVI, XVII y XVIII, prestos sus pobladores a dar al Rey, sus hijos hidalgos, bravos guerreros y audaces aventureros; dispuestos siempre a servir con lealtad, arrojo y diligencia en todas aquellas empresas y encomiendas que, por aquel entonces, emprendía el Reino de España.

Hoy muchas cosas han cambiado, pero allí está el pueblo: con sus casonas, sus ruinas; sus viejos nogales, espléndidos cerezos, ricos manzanos y el esplendor de robles y castaños, donde se posan águilas y halcones y en cuyo bosque viven zorros, lobos, ciervos y corzos, en cuya cima podemos apreciar la interesante Iglesia de San Miguel Arcángel, construida en el Siglo XV, con su altar mayor, plateresco al estilo burgales de mediados del Siglo XVI y la escultura yacente de Pedro Ezquerra de Rozas.


Hay algunas casonas que se destacan del resto, como por ejemplo el solar natal del Conde de Poblaciones Domingo Ortiz de Rozas -Caballero del Hábito de Santiago, Gobernador y Capitán General del Río de la Plata en 1745, Capitán General de Chile en 1746, Teniente General de los Reales Ejércitos en 1747 y fundador de ciudades- y el de los Ezquerra de Rozas, junto a varios otros predios que muestran la importancia de este pueblo.

Lugar a recomendar para todos aquéllos interesados en la arquitectura, historia y naturaleza salvaje y para los que buscan lo auténtico. Seguramente no lo han de olvidar.

Este cálido relato de viaje al pueblo de Rozas, sito en la bendita tierra cántabra donde se encuentran la mayoría de nuestras raíces, fue escrito por un dilecto amigo, paisano de Caranceja, que se ha empeñado en ayudarme en todas mis investigaciones y que está recorriendo nuestros lugares originarios para que todos podamos saber como llegar si tenemos la dicha de viajar a España o caso contrario brindarnos la posibilidad de conocerlos a través de su pluma y sus fotografías. Vaya en este corolario todo mi agradecimiento y de la familia García-Mansilla de Argentina.

Fotografías: Angel Campo López. Abril de 2010

viernes, 19 de marzo de 2010

LA HIDALGUÍA EN EL VALLE DE REOCIN (Siglos XVI-XIX)

Uno de nuestros mayores anhelos era dar a conocer la historia, la vida cotidiana y las características sociales de la región que cobijó a nuestros mayores, para que todos conozcamos las tradiciones heredadas y podamos ponderar los valores, creencias y costumbres de esa comunidad que generó nuestras raíces familiares y a partir del valor de las mismas transmitirlas a nuestros descendientes. 

En el camino del dicho al hecho, el que implica investigar y recopilar antecedentes de nuestro pasado familiar, se hizo presente un distinguido paisano, nacido en Caranceja, el señor Ángel Campo López, quien con la nobleza y el desinterés que ostentan los hijos de la montaña, nos ofreció su colaboración y prestamente nos envío: papeles de familia, expedientes de hidalguía, historias de su tierruca, de los remotos pueblos que conformaban las antiguas Montañas de Burgos - hoy Provincia de Santander - , del Valle de Reocín y de su milenario pueblo natal Caranceja, lugar de donde venimos. Sin él, nada de esto hubiera sido posible.

Su relación con nosotros se inició al enviarnos un correo donde nos felicitaba por nuestro blog y nos manifestaba su emoción al ver como nuestra familia mantenía vivo el recuerdo de nuestros ancestros nacidos en Caranceja y educados en la bendita tierra cántabra, lugar donde se encuentran nuestros orígenes. En nombre de todos los miembros de la familia García-Mansilla, retoños argentinos de ancestrales raíces cántabras que dieron origen e identidad a nuestro linaje, damos las gracias a este hidalgo caballero español y esperamos poder retribuirle de algún modo todo cuanto a hecho por nosotros.

Entre la valiosa documentación que nos envío, se encuentra el expediente de hidalguía y limpieza de sangre que nuestro quinto abuelo Esteban García de Sobrecasa envío a su hijo Pedro Andrés García, ausente en los reinos de Indias en la ciudad Buenos Aires. El mismo consta de veintitrés hojas y contiene riquísima información genealógica y fue expedido como se puede observar en los sellos reales en el año 1776. Las fotos que adornan este artículo, corresponden a las dos primeras hojas del citado documento

Que significaba la condición de hidalgo entre los Siglos XVI y XIX ?

En sentido estricto, hidalgo es todo hombre noble; así está definido en las Siete Partidas. “Un hidalgo no debe a otro que a Dios y al Rey nada”, dirá el escudero de El lazarillo de Tormes.

Muchos ejemplos podrían citarse, pero todo esta resumido en estos cuatro versos de El Caballero de Illescas  de Lope de Vega:

La nobleza es la virtud; 
todos nacimos de un padre, 
es la tierra común madre 
de la cuna al ataúd. 

Es pues la virtud, que cada uno ostenta, la que en definitiva nos da el valor del hombre. Y si la sangre ha de probarse por la virtud y no puede usurpar su puesto, menos lo podrán las condiciones sociales en que las personas se encuentren o su riqueza: “la honra puédela tener el pobre, pero no el vicioso” (Don Quijote, parte II, capítulo XXXII)

Queremos comenzar los relatos sobre el Valle de Reocín con fragmentos del libro de Javier Ortiz Real, titulado “Reocín – Sus pueblos y su historia”. Hoy nos referiremos a la hidalguía en el Valle de Reocín. 

"El Valle de Reocín constituyó en la antigüedad una de las jurisdicciones administrativas en que se dividió la antigua Merindad de Asturias de Santillana. El Becerro de las Behetrías le reseña como territorio vinculado a la familia de García Fernández de Cossío. Hasta fines del siglo XVI, sus entidades de población estuvieron sometidas al señorío de la Abadía de Santillana y al Ducado del Infantado. Desde entonces fue uno de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana, agrupando las siguientes núcleos de población: Barcenaciones, Bárcena la Puente (Puente San Miguel), Helguera, Mercadal, Quijas, Reocín, Santisteban, La Veguilla y Villapresente. Desde el siglo XVII, su capital, Puente San Miguel, lo fue también de la "Provincia de los Nueve Valles", y de la posterior Provincia de Cantabria, construyéndose allí la Casa de Juntas para celebrar las sesiones.”

Resulta sorprendente la mayoritaria condición de hidalgos de las gentes del hoy llamado ayuntamiento de Reocín, el que se refleja en los padrones de población que obran en los archivos históricos. Los padrones constituyen en sí mismos una fuente documental primaria de carácter histórico y naturaleza administrativa, emanados de autoridad pública, de primer orden. Su nombre deriva del latín “patronus” y son una lista o nómina realizada en los pueblos con intencionalidad fiscal, en los que se anotaba a cada uno de los vecinos con distinción de su estado, ya hidalgo (nobles), ya pechero. Tal intencionalidad traía consigo, como decimos, el que se hiciera distinción expresa entre los hidalgos o nobles, es decir, entre los exentos y privilegiados de ciertas cargas fiscales por un lado, y los pecheros o del “estado llano” o “general”, obligados a pagar por el otro.
La importancia de tal distinción era enorme, pues no podemos olvidar que el disfrute de la condición de hidalgo implicaba privilegios no sólo en el orden fiscal, sino también en el orden jurídico como la de ser juzgados por sus pares, no sufrir tormentos, o no experimentar embargos por razón de deudas ( salvo cuando se adeudaba al rey ) ; además a esto se sumaba la exención de tributos personales tales como no tener que soportar alojamientos de tropa y , además, una casi exclusiva posibilidad de acceso a las magistraturas municipales. 

                                                       
Pero ser hidalgo significaba mucho más. La sociedad estamental de la época admitía mental, jurídica, política y socialmente que unos hombres no eran iguales a otros y que el privilegio constituía precisamente la cualidad distintiva. Ya desde las partidas de Alfonso X El Sabio la doctrina relativa a la hidalguía venía reconociendo al solar conocido, al linaje, a la sangre, el distintivo en exclusividad de la marca nobiliaria. Ya Fernando Mexía en escueta, pero precisa frase definió a la hidalguía: “Hidalguía – dice – es nobleza que viene a los hombres por linaje”

Sin embargo, existía otra nobleza que podríamos denominar estrictamente política, que se recibía documentalmente del rey y que insertaba a un individuo en el estamento nobiliario como premio de servicios o simplemente como compradores de algunas de las distintas ofertas de títulos, cargos o distinciones que realizaba la corona de vez en cuando para obtener rápidamente recursos. No era ésta, por tanto una hidalguía de linaje. Existía también la nobleza de ejecutoria que exigía un conjunto de pruebas, casi siempre circunstanciales que permitían acceder a la condición de hidalgo.
Los empadronadores, fiel reflejo de la mentalidad social de la época, serán recelosos y sumamente cuidadosos de anotar a cada uno en su estado, precisando incluso la naturaleza de tal hidalguía, aclarando en muchos casos si tal hidalguía es notoria y de sangre, ganada por privilegio o probada por real carta ejecutoria. Todos los ejemplos los vemos en el Valle de Reocín. Sin embargo, es preciso decir que resulta abrumadoramente mayoritaria la condición de hidalgos de linaje. 

Pero en el valle de Reocín no sólo destaca el hecho de un enorme número de hidalgos “notorios”, de linaje, sangre, de casa y solar conocidos, recibida de sus antepasados, sino que también es de reseñar el hecho de que mientras para la corona de Castilla a fines del Siglo XVI la hidalguía apenas alcanzaba el 10% de la población, en el valle de Reocín el porcentaje de hidalgos superaba el 82,50%, tal ocurrió en la Veguilla (1588), en Golbardo (1663, 1753 y 1765), en Cerrazo (1677) y en Caranceja ( 1753) . 

La hidalguía rural era pobre en general ( no faltan casos de hidalgos que se declaraban ser “pobres de solemnidad”) pero desde luego era la condición jurídica mas segura; únicamente el 13,20% de los empadronados son declarados pecheros, constituyendo el porcentaje de hidalgos a través de cuatro siglos un 86,30%.
Pero ser hidalgo de sangre, de linaje, tenía además otras connotaciones de orden social: no debemos olvidar que al intensificar la Inquisición su actividad de persecución de los falsos conversos se hacía importantísimo no ser sospechoso de descender de judío, converso o morisco y para ello nada mejor que la “pureza de sangre”, nada mejor que ser descendiente de hidalgo de linaje, de “cristiano viejo”. De ahí el interés no solo económico sino también de rango y preeminencia social que implicaba la hidalguía; en este sentido, no fueron infrecuentes las controversias suscitadas sobre preferencia en los asientos de las iglesias, en las procesiones, y por otras, que dieron lugar a que salieran a relucir las armas.

Las informaciones de legitimidad y limpieza de sangre se expandieron en España, a finales del siglo XV y surgieron como un instrumento de control social para excluir a determinados grupos humanos como los judíos, conversos, moriscos, herejes y protestantes con el propósito de evitar que estos ocuparan puestos y cargos públicos en instituciones, religiosas, militares y civiles. Desde la perspectiva de los “cristianos viejos” o “cristianos puros”, las creencias judías, la pronta conversión de los cristianos nuevos, las ideas subversivas del protestantismo y de herejía ponía en riesgo el poderío civil y religioso de los autodenominados “defensores de la fe católica”, ya que implicaba la posibilidad de actos de traición e infamia que sólo los de “sangre contaminada” podrían causar.

En América, las informaciones de legitimidad y limpieza de sangre se iniciaron a mediados del siglo XVI, con la aparición de numerosos edictos que impidieron el traslado de judíos, conversos y sus descendientes al Nuevo Mundo. Las cuales siguieron con la misma línea discriminatoria, con la diferencia de la exclusión de los indios, mestizos y negros u otra mezcla; considerados grupos inferiores, incapaces de gobernarse o ejemplo de malas costumbres a la sociedad. De esta manera, se protegió la situación privilegiada de aquellos quienes demostraban su limpieza.

Fuentes:
· Javier Ortiz Real. Reocín- Sus pueblos y su historia – Ayuntamiento de Reocín, Año 1998. Torrelavega, Cantabria, España.
· Alfonso Garcia Valdecasas. El hidalgo y el honor. Revista de Occidente. Madrid. Diciembre de 1948
· Archivo Histórico Provincial de Cantabria. Información de hidalguía y limpieza de sangre de Pedro Andrés García, expedida a petición de su padre. Código de referencia: ES.39075AHPCN/OPL1.20. Fechas 1776-8-31 / 1776-9-13. Nivel: Unidad documental compuesta. Volúmen soporte: 12 folios. Nombre del productor: Esteban García. Alcance y contenido: Ante Manuel Santos. Signatura: Pedraja, leg. 1, unidad 20.
· Angel Campo López. Caranceja, Provincia de Santander, Región de Cantabria.

lunes, 15 de marzo de 2010

CASA SOLARIEGA DE LA FAMILIA AGUIRRE de DONAMARÍA, NAVARRA


PALACIO de AGUIRRE.



Situado en Donamaría. Perteneció a los señores de Aguirre, Gentiles-hombres de la Merindad de Pamplona, Región de Navarra, Reino de España.

Donamaría es lugar con Ayuntamiento en la región de Navarra, valle de Santesteban de Lerín que pertenece a la diócesis y partido judicial de Pamplona (Iruña, en eúskaro), situado entre las estribaciones del monte Aritz y las montañas que lo separan por el oeste con el Valle de Baztán. Riegan a Donamaría varios manantiales y corre por su costado izquierdo el rio Gualbayalarre, afluente del Bidasoa, junto al camino que conduce a Oiz. Produce trigo y castañas, posee minas de hierro sin explotar, y allá se crían ganados vacunos, lanares y porcinos. Su iglesia parroquial está consagrada a Nuestra Señora de la Asunción.

Don José Yanguas, en sus Adiciones al Diccionario de Antiguedades de Navarra, dice de los Gentiles-hombres este reino, que por los años 1520 componían una milicia destinada a la ayuda de la persona real. En ella se hallaban comprendidos los sujetos de la más alta nobleza, figurando en sus filas el mariscal y el condestable.

En la relación de Gentiles-hombres de la Merindad de Pamplona, se citan al señor de Donamaría, al señor de Aguirre y al señor de Ursúa.

En la página 239 se nombran los palacios y cabos de armería que existían en Navarra y los nombres de sus dueños en el año 1723. Entre ellos figuran el palacio de Zubiría, de don Juan de Ursúa; en el valle de Baztán, el de Jaureguizar de Arrayoz, de doña Ana de Larralde; y el de Oliz, en Santisteban de Lerín. Su propietario don Francisco de Aguirre y Ursúa, es el ascendiente directo de los de este apellido en Buenos Aires. Todos los mayorazgos mencionados pertenecieron a la misma familia por alianzas entre sus poseedores.

Según nos relata el historiador y genealogista navarro Don J. Argamasilla de la Cerda y Bayona, en su libro "Nobiliario y Armería de Nabarra", Los Palacios de Cabo de Armería eran primitivos asientos de los caudillos vascones que iniciaron la reconquista de España, al mismo tiempo que el godo Pelayo la iniciaba en los montes asturianos, encerraron, durante siglos

La antigua Casa-armera y Cabeza de Bando, situada en Donamaría, fue destruida con todas las Casas-fuertes de Navarra y Vizcaya, por orden del cardenal Giménez de Cisneros, cuando la revuelta de las Comunidades. Sobre sus ruinas, se construyó en el siglo XVII el actual palacio, de bellas proporciones y decorado al estilo barróco.

En dicho solar nació el ocho de septiembre de 1744 don Agustín Casimiro de Aguirre y de Micheo, quién años después se radica en el Río de la Plata. Allí, fue Familiar de la Inquisición, Comandante de Infantería de Milicias, Regidor y Alférez Real del Cabildo de Buenos Aires, que en el año de 1779 juró y proclamó al rey don Carlos IV. Fue padre entre otros, de don Manuel Hermenegildo de Aguirre y Alonso de Lajarrota, hombre público y patriota de Revolución de Mayor y de Manuela Juana Isidora Nepomucena de Aguirre y Alonso de Lajarrota, quién contrajo matrimonio el 5 de marzo de 1825 con don Manuel José García Ferreyra, primer ministro de hacienda de la República Argentina, padre de Manuel Rafael García Aguirre, ministro plenipotenciario en los Estados Unidos de Norteamérica en 1865, casada en Buenos Aires el 31 de enero de 1855 con Eduarda Mansilla Ortíz de Rozas, fundadores del apellido García-Mansilla, una rama de los García de Saavedra.


Su abuelo Francisco Casimiro de Aguirre y Bengoechea, nació y fue bautizado en Donamaría. Su partida baustismal copiada a la letra del Libro parroquial Nº 2, folio 31 vuelta dice así: "El quince de marzo de mil setecientos veintitres, yo el infrascripto Rector de Donamaría, bauticé a Francisco Casimiro de Aguirre, hijo legítimo de Francisco de Aguirre y de Josefa de Bengochea, y les advertí el parentesco espirítual. Firma  Don Joseph de Artieda.

Fue Francisco Casimiro de Aguirre, Señor de la Casa - conocida también como Palacio - de Juanenea, sita  en el barrio de Arce de Donamaría, cuyo bien heredó de su padre. Al morir Francisco Casimiro el 27 de febrero de 1800 testó ante el escribano Miguel Joaquín de Echeverría. En tal instrumento dispuso que sus bienes recayeran en el nieto mayor de su hijo Agustín Casimiro - nuestro antepasado  - que se había casado en Buenos Aires y allí murió, siempre y cuando dicho nieto americano fuera a tomar posesión y fijar residencia en la Casa de Juanenea, dentro de los cuatro años de producido el fallecimiento del otorgante, pues era "su intención el que conserve su hacienda y Solar nativo de su padre con estimación, renovando su memoria" Si ninguno de sus nietos cumpliera su voluntad - como sucedió en la realidad - esa condición de afincarse en Donamaría, el bien pasaría a la hermana del testador, María de Aguirre, o a sus sobrinos José Joaquín, Juan Francisco y María Francisca de Aguirre y Uztáriz.

Años despues, un 14 de septiembre de 1944 cuando culminaba la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en el Convento de Carmelitas Descalzas de la Federación de San Joaquín de Navarra

La foto que se encuentra a la izquierda, fue sacada en el año 2001 en un viaje que realizamos en familia a visitar la querida tierra navarra donde nacieron nuestros antepasados Aguirre.

En ella podemos apreciar el magnífico entorno en que se encuentra nuestra antigua casa solariega en la actualidad. Para aquellos que quieran visitar dicha Donamaría, les recomendamos iniciar su viaje desde el Norte. Desde la autopista del Cantábrico - A8 - en España y poco antes de la frontera con Francia, toman a la derecha la ruta N 121 A y luego de unos treinta kilómetros toman a la derecha en la salida a Doneztebe-Santesteban y enseguida la ruta  NA 170, para recorrer  4 kilometros y llegar a a Donamaría. Es un camino de montaña, sinuoso y muy pintoresco.

Fuentes : Martín de Cléves. Casas Solariegas. Revista Plus Ultra. Buenos Aires 1927 ; Carlos Ibarguren (h) Los antepasados. A lo largo y más allá de la Historia Argentina. Genealogía de sus respectivos linajes. Buenos Aires, 1983.

martes, 2 de marzo de 2010

¡fuerza, Chile! El aliento de Bachelet, así como la disposición de Piñera para colaborar, reflejan el espíritu del pueblo trasandino.


¡ FUERZA CHILE !

Hemos querido subir a nuestro blog familiar la editorial de fondo publicada por el diario "La Nación" en el día de la fecha, para expresar nuestra preocupación y nuestro sentir, por todos los miembros de nuestra querida familia que habitan el suelo de la república hermana de Chile; fuerza para los Menéndez ; para los Sepúlveda Figueroa ; para los Sepúlveda Uriburu ; para los Arrighi García-Mansilla Cámpora ; para los García-Mansilla Lozada ; para los Saínz de Vicuña Bemberg en particular y para todos nuestros hermanos chilenos en general.

Más allá de las diferencias económicas entre Chile y Haití, unos, los chilenos, supieron de inmediato dónde estaba su presidenta, Michelle Bachelet, y los miembros de su gabinete; los otros, los haitianos, no sabían si seguía vivo su presidente, René Preval, cuya residencia se había derrumbado, al igual que el Palacio Presidencial. Ese matiz refleja, en cierto modo, el grado de certeza de ambos pueblos después de sendas catástrofes, al margen de que el terremoto en Chile, 50 veces más poderoso que el de Haití, haya dejado como secuela un número de víctimas inferior. Eso se debe a las precauciones edilicias de un país y el otro.

Tras la tragedia del sábado, Bachelet apeló a la capacidad de recuperación de los chilenos frente a la adversidad y, valiéndose de los medios de comunicación a los cuales les agradeció el servicio que estaban prestando a la población, instó a su pueblo a preservar la calma y el ánimo sin dudar un segundo en que saldrá adelante: "Una vez más, ¡fuerza, Chile!".

Es el voto de todos, chilenos y argentinos, frente a la tragedia allende los Andes, con lo que eso significa para nosotros en razón de los históricos lazos de hermandad contra los cuales, como sucede con Uruguay, no deberían incidir determinadas situaciones coyunturales.

Una tragedia de esta magnitud demuestra hasta qué punto, a veces, los políticos deben evitar algunas actitudes y ponerse a trabajar por el bien común. En Chile, en vías de una transición ordenada, Bachelet no sólo terminará su gobierno el 11 de este mes; clausurará el mismo día más de dos décadas consecutivas de la Concertación en el Palacio de la Moneda. Su sucesor, el opositor Sebastián Piñera, no vaciló un instante en subordinarse a la actual mandataria y poner a su disposición a los ministros designados, así como a sus equipos técnicos en nombre del bien común.

Si Bachelet pidió fuerza a los chilenos, Piñera se movió en el sector privado, del cual proviene, con la consigna con la cual bautizó a su plan: Levantemos Chile. No hubo mezquindad de su parte ni de la presidenta saliente, algo que su pueblo no les hubiera perdonado en medio de la desesperación y la ansiedad frente a un paisaje que, de la noche a la mañana, cambió en forma dramática y que llevará mucho tiempo reconstruir, quizá tanto como lidiar con los traumas y con los miedos.

En Chile, no obstante ello, ha habido voces que se alzaron contra el sistema oficial de comunicaciones, informaciones, transmisión de instrucciones, envío de socorros y equipos especializados por haber presentado serias deficiencias en las primeras horas, así como por el empeño de Bachelet en descartar la posibilidad de maremotos que, finalmente, se cobraron víctimas. No ha de ser fácil estar en su lugar ni responder frente a déficits tan puntuales como las reservas de sangre insuficientes o las fugas de presos en medio del desconcierto general. El grado de destrucción superó cualquier previsión.

Desde el exterior, todas las diferencias que pueden percibirse a diario entre presidentes tan disímiles y distantes como Barack Obama y Hugo Chávez parecieron desaparecer por un instante. El presidente de Perú, Alan García, cuyo país mantiene un antiguo pleito con Chile por la frontera marítima en el tribunal internacional de La Haya, así como sus pares de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa, depusieron toda actitud hostil contra Chile. El papa Benedicto XVI abogó por las víctimas. A su vez, la presidenta Cristina Kirchner se comunicó el mismo día con Bachelet para ofrecerle lo que necesitara.

Desde estas columnas, desde las cuales hemos elogiado en los últimos tiempos el grado de cultura cívica alcanzado por los chilenos, abogamos por la pronta recuperación de un país que, a lo largo de su historia, ha sabido curar sus heridas, alzar la frente y seguir adelante en horas difíciles como las actuales. Las palabras de su presidenta son, además de un mensaje de aliento a su pueblo, la síntesis más clara de aquello que, de ser posible, le transmitiríamos a un vecino y amigo en desgracia: ¡fuerza, Chile!

Fuente: Diario "La Nación" Martes 2 de marzo de 2010 | Publicado en edición impresa

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